Mike Oldfield: "La música está en mi cabeza"

El artista británico lanza 'Return to Ommadawn', continuación de su álbum de 1975, al tiempo que descarta salir de gira

El artista británico Mike Oldfield, durante una actuación en Berlín.

El artista británico Mike Oldfield, durante una actuación en Berlín. / AP / MARKUS SCHREIBER

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Mike Oldfield coge el teléfono desde las islas Bahamas, donde vive desde hace ocho años creando discos y desentendiéndose de los escenarios. El nuevo responde por 'Return to Ommadawn' y es un regreso al imaginario de su tercer álbum, 'Ommadawn', publicado en 1975.

Las Bahamas, ¿son un buen lugar para un músico? Sí, lo son. Tienen un buen clima y la gente no me conoce mucho y me deja tranquilo.

¿Más que en Ibiza, donde vivió un tiempo en los 90? No crea, en España la gente no me molestaba, es en el Reino Unido donde tuve problemas. Aquí lo que es estupendo es el clima, ni siquiera en invierno hace frío. Es agradable.

Tienen nuevo disco, 'Return to Ommadawn', y... Oh, ¿puede decirme en qué lugar de la lista de ventas está en España?

Pues no sabría decirle, la verdad. ¿Ve este disco como un trabajo comercial? ¿Quiere decir si espero que la gente lo escuche? ¡Por supuesto! Se lo preguntaba por curiosidad, por saber si gustaba en España. La posición en la lista es un indicador.

Desde luego. ¿Y por qué ese regreso a 'Ommadawn'? Pensé que sería divertido e interesante, y lo fue. Lo he disfrutado mucho.

"Hasta después  "Hasta después de Londres 2012, no me di cuenta de que la música de mis primeros tiempos era importante"

¿Puede decirnos qué es, dónde está, 'Ommadawn'? No es nada, es una palabra sin sentido. Cuando hice el 'Ommadawn' original le pedí a la cantante que escribiera algo y le salieron unas palabras que no significaban nada. Diría que tenían algo que ver con el irlandés: 'omma', 'omma', 'dawn'. Me gustó su sonido. No me senté a pensar qué iba a significar 'Ommadawn'.

¿No diría que sea un estado mental? No, no hay nada místico ahí. Aunque puede tener ese sentido si usted lo desea: cada uno puede darle su propio significado. No es ningún lugar. Bueno, quién sabe, ¡a lo mejor hay un lugar llamado 'Ommadawn', vaya usted a saber! (ríe) ¡Habrá que buscarlo en Google!

Aquel disco tenía sonidos acústicos, influencias folk, se podía intuir un cierto aire tribal. Sí, era el fruto de muchas influencias. Pero por lo general yo hago música y no escucho demasiado la música de los demás. Comencé muy pronto, a los 15 años, y si oía cosas era más bien por accidente. Cuando no hago música la última cosa que haré será ponerme a escuchar música de otros. La música está en mi cabeza. Hace más de 40 años que saqué mi primer disco y creo que funcionar así ha sido positivo porque así mi trabajo ha sido original, apartado de influencias. Aunque a veces sí que escucho cosas por afán de investigar. Por ejemplo, cuando viví en Ibiza fui a discotecas como Pachá e investigué un poco la música de club, aquellas bases de bajo y batería, y obtuve información que luego usé en el disco 'Tubular bells III', que años más tarde formó parte de la apertura de Juegos Olímpicos de Londres, con aquellos locos monstruos apareciendo en el estadio.

Trabajar en 'Return to Ommadawn', ¿ha supuesto situarse en los tiempos en que hizo 'Ommadawn', en los 70? Oh, sí, y ha sido interesante porque aquella vieja versión de mí mismo que existió en los años 70 se desanimó a finales de la década, cuando apareció toda aquella música agresiva. Me pareció que el mundo se había vuelto loco.

"Soy más  "Soy más feliz componiendo que de gira. Un 'tour' lleva mucho trabajo  y me siento como un 'entertainer'"

Se refiere a la aparición del punk. Sí, tuve que reinventarme y hacer mi música más 'mainstream', con canciones más cortas. Salieron algunas buenas, como 'Moonlight shadow', 'Shadow on the wall' y algunas más. Aprendí a hacer canciones comerciales. Recuerdo una conversación con Richard Branson (Virgin) diciéndome que ya no necesitábamos largas composiciones instrumentales sino piezas cortas. Si tenías un buen 'hit' que sonara en la radio, todo el mundo se compraría el álbum y ganaríamos un montón de dinero. En los 80 las cosas fueron así, pero volvieron a cambiar años después cuando hice 'Tubular bells II' (1992), que tuvo mucho éxito. Pero aun entonces sentía que no podía recuperar mis raíces auténticas, que son mis primeros tres álbumes. Y no fue hasta después de los Juegos de Londres, en el 2012, que me sentí validado: me di cuenta de que la música de mis primeros tiempos era importante, que tenía un valor, y a partir de ahí empecé a pensar en 'Ommadawn'. Y ahora estoy trabajando en 'Tubular bells IV', que será parecido a 'Return to Ommadawn': un disco hecho a mano, sin sintetizadores. Seguramente saldrá en el 2018, en el 45º aniversario de 'Tubular bells'.

En 'Ommadawn' colaboró con varios músicos, como Paddy Moloney (The Chieftains) o Pierre Moerlen (Gong). ¿Por qué en este ha trabajado solo? Ah, ¿por qué?, ¿por qué? ¡Odio esa pregunta! (ríe) Pues simplemente no quería trabajar con otros músicos. Quería hacerlo solo.

¿Cree que es difícil que otros músicos entiendan lo que quiere? No lo sé, solo puedo decir que fue un gran placer hacerlo todo yo solo.

En esas continuaciones de 'Tubular bells' y 'Ommadawn', ¿juega la nostalgia algún papel? No es nostalgia, sino volver a la versión auténtica de mí mismo.

¿Se siente ahora muy lejos de aquel Oldfield más pop de 'Moonlight shadow'? En aquellos días estaba muy ocupado tratando de sobrevivir como músico. Tuve problemas financieros a comienzos de los 80 y debí aprender a salir de gira sin perder grandes cantidades de dinero. Monté una banda, creo que eran siete músicos, y hablaba directamente con los promotores. Una vez le dije a uno que me estaba pagando demasiado y se quedó muy sorprendido de mi honestidad. No fue hasta los 90 que conseguí un buen contrato con Warner. Todo ese período con Virgin fue trabajo duro.

En los 80 se le pudo ver repetidamente en Barcelona. Sí, alguna vez en un estadio, llevaba a Simon Philips a la batería, ¿verdad?

Exactamente. Y luego estuve en el Palau Sant Jordi, y en una plaza de toros. Siempre fue bonito actuar en España. Recuerdo el concierto de Bilbao con aquella orquesta (la Sinfónica de Euskadi). Y la colaboración con la gente de Luar Na Lubre: Bieito Romero, Rosa (Cedrón)... Pase unos días encantadores con ellos en La Coruña, en la playa.

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¿No será posible verle de nuevo en un escenario? No lo creo. Creo que los Juegos de Londres fueron el final. Soy más feliz haciendo mi música en las Bahamas que saliendo de gira. Debe entender que un 'tour' implica un montón de trabajo de organización. Seis meses antes ya comienzan los preparativos. Y luego, el escenario me hace sentir como un 'entertainer', cuando yo me veo más como un científico en el laboratorio, creando música, no saliendo ante el público bailando o dando espectáculo.

Los discos son, pues, el modo de definitivo de Mike Oldfield para comunicarse con el mundo. Sí, es así. ¡Aunque podría crear un holograma y la gente podría verme sin moverme de las Bahamas!

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