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BCNEGRA

Olivier Norek: "El trabajo de un guardia de prisión en Francia es volver a casa sano y salvo"

El autor francés y policía en excedencia presenta en BCNegra 'Efecto dominó', un caso de Victor Coste donde el 90% de situaciones son reales

Anna Abella

El escritor francés Olivier Norek, que presenta en BCNegra su novela Efecto dominó.

El escritor francés Olivier Norek, que presenta en BCNegra su novela Efecto dominó. / CÉSAR CID

Como su protagonista, Victor Coste, Olivier Norek (Toulouse, 1975) ha sido policía durante 15 años en el 93, el distrito Seine-Saint-Denis, una 'banlieue' parisina con mucha criminalidad, paro e inmigración. Hace cinco años pidió la excedencia y empezó a escribir. En BCNegra ha presentado su tercer caso, 'Efecto dominó' (Grijalbo), Premio Le Point como mejor novela negra europea, con una prisión infernal, un secuestro, una banda criminal, un asesino serbio, un pederasta y más de un asesinato. Todo está conectado.     

El capitán Coste está cansado, cree haber topado con la gota que colma su vaso. ¿Fue su caso? No. A mí nunca me ha roto ni torturado este trabajo. Cuando has hecho labores humanitarias en la ex-Yugoslavia es difícil ver cosas peores como policía. En el ámbito criminal la víctima está muerta, ya no puedes arreglar nada, no puedes resucitarla, solo detener al delincuente.   

¿Sus novelas radiografían su propia experiencia? En 15 años he visto todo el abanico posible de la delincuencia: violadores en serie, secuestradores, asesinos, un caníbal... y lo utilizo en mis libros al máximo, el 90% es real y sale de casos ciertos pero cambio nombres, lugares, todo, para que la víctima jamás pueda reconocerse.

¿Hace falta coraza ante tanta criminalidad? Como policía necesitas protegerte de ello y yo me inventé una frase la primera vez que tuve que anunciar la muerte de un niño a su familia. No lograba pulsar el timbre porque sabía lo significaría para ellos. Hasta que pensé: “Es espantoso, dramático, pero no es tu pena, no es tu familia, tú solo eres un investigador, no eres responsable de ello”. No es que tengamos un corazón de piedra pero si sientes empatía con las víctimas cada día llevarás la mochila más pesada y serás un policía inútil. Decirlo es fácil y tengo dos casos que llevo a mis espaldas, lo que llamamos nuestros fantasmas, que no he logrado solucionar. Pero para no parecer un monstruo es importante saber que cuando llegas a la escena de, por ejemplo, una violación, sabes que eso es lo más grave que se ha producido en la vida de la víctima pero para ti es el primer punto de los muchos del día.    

"El mal es un monstruo que llevamos dentro y que cada uno gestiona a su manera"

¿El capitán Coste es su álter ego? Sí, lo que él vive lo he vivido yo. Para muchos policías su motor es perseguir al delincuente, al asesino. El suyo es la víctima y poder restablecer una situación injusta, es policía para ser útil.

¿Por eso se hizo usted policía? Es lo que he buscado toda mi vida. Cuando llegué a la edad de trabajar mi padre me ofreció todo mi futuro, piso, coche, etcétera, si me hacía abogado. Pero yo quería ser útil y me fui a hacer misiones humanitarias y allí me di cuenta de que es a través de la mirada del otro que yo podía quererme a mí. 

¿Por eso la discutible moral del abogado de 'Efecto dominó'? No me gustan los abogados penalistas. Los policías buscamos pruebas, las damos al juez y él y un jurado buscarán la verdad. Somos un equipo llamado Justicia. Pero el abogado penalista, si sabe que su cliente es culpable y tiene pruebas de ello no tiene obligación de decirlo. Tiene derecho a mentir, es legal, es su trabajo. Para cualquier otro eso es complicidad.

Denuncia que en el distrito 93 hay 50 cadáveres al año y la vida no tiene valor. Para mí es importante hacer denuncia sociopolítica. Y quiero que el lector vea que nada es solo blanco o negro, que los criminales pueden tener algo de humanidad, que el peor criminal también irá a buscar a sus hijos al cole. El 93 es un personaje con su parte de sol y humanidad y su parte de tinieblas. Y es un 4% de delincuentes los que dan esa imagen de la ciudad, el 96% de la población está secuestrada por esa situación. 

En la primera página sabemos que un miembro del equipo de Coste morirá. ¿Busca la empatía? En la mayoría de novelas intentas descubrir al asesino, aquí quieres saber quién va a morir. Hago que el lector conozca bien a cada personaje y así la empatía es inmediata y si le ocurre algo no te deja indiferente. Me importa mucho la psicología de los personajes.  

"Como policía he visto todo el abanico posible de la delincuencia: violadores en serie, secuestradores, asesinos, un caníbal... y lo utilizo en mis libros"

¿Qué opinan sus colegas policías? Son mis primeros lectores. Cada libro lo dejo leer a un equipo de policías porque no quiero que haya ningún error y si logro ‘estafar’ a polis con 40 años de profesión y que no descubran quién es el asesino o el misterio seguramente lo lograré con los lectores. Y como mis policías no están torturados, amargados, ni tan hartos que empiezan el día con un whisky o lo acaban con una raya de coca sino que son gente normal y corriente mis colegas se identifican con ellos porque se parecen. 

La prisión de Marveil es un infierno con depredadores y presas, violencia, abusos, violaciones. ¿Es tan cruda la realidad? Sí. En el libro no hay fantasía. Marveil es ficción pero lo que ocurre en ella ha pasado durante cinco años en tres cárceles reales. Es la jungla, todo lo que digo es verdad, las conozco y he hablado con guardias. Uno de ellos lleva 265 puntos de sutura en los antebrazos. Su único trabajo es volver cada día a casa sano y salvo. El 60% de los presos que pasan por la cárcel en Francia reinciden. Es un fracaso, las cárceles no funcionan, pero es el único instrumento que conocemos.     

"Nada es solo blanco o negro, los criminales pueden tener algo de humanidad, el peor criminal también irá a buscar a sus hijos al cole"

Una mujer al mando de una banda de ladrones rompe el estereotipo. Sí. Me gusta darles el mejor papel a las mujeres (ríe). Los personajes más interesantes son los oscuros, los criminales. Uno se acuerda más de Darth Vader que de su hijo.  

Habla del 'efecto Lucifer', según el que: si puedes golpear, golpeas. Es así. Hay experimentos que lo demuestran. Congregaron a 60 personas y les dijeron, unos seréis vigilantes y otros presos y debéis mantener esta cárcel ficticia tranquila. Debían durar dos semanas y a los tres días tuvieron que parar. En otro caso pusieron a alguien ante una persona conectada a la electricidad y un supuesto médico le dice que si pulsa un botón la carga eléctrica sería cada vez mayor, que es un experimento. Hubo gente que apretó el botón hasta el nivel de muerte.  

¿De dónde viene el mal? Yo tengo una barrera clarísima respecto a la violencia. Sé que yo no apretaría el botón. El mal es un monstruo que llevamos dentro y que cada uno gestiona a su manera.

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