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ENTREVISTA

François Ozon: "La mentira hace que nuestra vida sea soportable"

El director francés estrena 'Frantz', una película en blanco y negro sobre las consecuencias de la primera guerra mundial

Nando Salvà

Su nueva película, 'Frantz', puede parecer una excepción en la carrera del director francés en tanto que es cine de época rodado en blanco y negro y en buena medida hablado en alemán. Mientras explora las hostilidades entre Francia y Alemania al acabar la primera guerra mundial, sin embargo, François Ozon reincide en asuntos que lleva años explorando como el luto o la necesidad humana de inventar historias.

Usted no suele prodigarse en el cine de época. ¿Por qué quiso contar esta historia? Precisamente porque tiene plena vigencia. Fíjese en lo que está pasando en Europa: el auge de los nacionalismos, los políticos que quieren endurecer las fronteras. Frantz habla del miedo al extranjero, que hoy en día es más fuerte que nunca antes. También predica la hermandad entre los pueblos, y demuestra que la guerra deja víctimas en ambos bandos. Me parece importante hablar de ello.

El texto que inspira 'Frantz' ya fue llevado al cine por Ernst Lubitsch en 'Remordimiento' (1932). ¿En qué medida le afectó eso? Al descubrir la existencia de la película de Lubitsch me desanimé un poco. Pero al verla me di cuenta de algo importante: él hizo una obra pacifista y humanista, porque creía en la reconciliación entre Francia y Alemania. Obviamente, no sabía que poco después tendría lugar la segunda guerra mundial. Yo incluyo en el relato mi conocimiento de lo que pasó después, y eso me permite manejar emociones más complejas.

Asimismo su película, a diferencia de la de Lubitsch, pone el foco en el bando alemán. ¿Por qué? Hemos visto muchas películas sobre las secuelas que la primera guerra mundial dejó en el pueblo francés, pero muy pocas sobre lo que pasó en Alemania y cómo el Tratado de Versalles se convirtió en caldo de cultivo para el nazismo. A mí me encanta la cultura germana, y me parece fascinante explorar el modo en que, pese a que en suelo alemán no hubo destrucción, la guerra causó allí enormes hambrunas y miseria tanto social como intelectual.

Como muchas de sus películas previas, 'Frantz' explora los mecanismos de la ficción y de la mentira. ¿Qué le interesa del asunto? La sociedad actual está obsesionada por la transparencia, y reclamamos nuestro derecho a saberlo todo acerca de la vida de las personas. A mí siempre me ha parecido que hay cosas que no deberían decirse o saberse. Los secretos, la mentira, las fabulaciones, hacen que nuestra vida sea soportable. Como en el cine, en la vida a veces es mejor suspender nuestra incredulidad. En ese sentido, 'Frantz' es una apología de la ficción.

Hoy en día cualquier película en blanco y negro tiene un potencial comercial limitado. ¿Por qué apostó por ese formato? La memoria colectiva de 1919 es en blanco y negro: los documentos fotográficos, las imágenes de archivo…uno tiene la impresión de que la guerra misma se libró en blanco y negro. Me pareció que era la mejor manera de dar realismo a la historia e implicar al espectador. Asimismo, la película retrata una época de duelo después de los millones de muertos que la guerra dejó. El blanco y negro contribuye al tono elegíaco.

Habla usted de realismo, pero en general sus películas se alejan del naturalismo dominante en el cine de autor francés actual. ¿Se considera usted una excepción en el panorama cinematográfico de su país? Me resulta difícil juzgar esas cosas. Pero es cierto que en la primera escena de mi primer largometraje, 'Sitcom', un padre llega a casa y mata a toda su familia mientras le cantan “Cumpleaños Feliz”. Tengo que confesar que en esa época yo era un joven enfadado y quería matar a todo el mundo en el cine francés. Así que supongo que sí me considero un 'outsider'.

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