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La cita del cine fantástico

Sitges, la gran forja del cine catalán

El festival abre las puertas de su 49ª edición convertido en el gran referente de varias generaciones de directores, productores, guionistas y técnicos

Rafael Tapounet

Juan Antonio Bayona tenía 17 años cuando en 1992 acudió al festival de Sitges por primera vez. Lo hizo en compañía de su hermana para asistir a una proyección de ‘El ejército de las tinieblas’, de Sam Raimi. Lo que más le impactó de aquella experiencia fue poder ver en persona al protagonista (y coproductor) de la película, el estadounidense Bruce Campbell. Un año después, ya se las había arreglado para conseguir una acreditación de prensa valiéndose de su condición de colaborador en la televisión de El Clot, y desde entonces ya no dejó de acudir cada año a la cita con el cine fantástico (y cuando faltó, en el 2010, tenía una buena razón: se hallaba en Tailandia rodando ‘Lo imposible’). En Sitges presentó Bayona su cortometraje ‘El hombre esponja’ y allí estrenó su primer largo, ‘El orfanato’. “Yo soy hijo de Sitges”, afirma orgulloso.

Bayona es hoy un cineasta mayúsculo que se codea con los grandes de Hollywood, recoge ovaciones en festivales de gama alta de todo el mundo y empieza a ver su nombre y el de su última película en las quinielas del Oscar. Palabras mayores. Pero el vínculo que lo ata a Sitges sigue siendo indestructible. Lo ha vuelto a demostrar esta mañana, al volar expresamente desde Londres, donde se halla enfrascado en los preparativos de la segunda parte de ‘Jurassic World’ y en la promoción internacional de ‘Un monstruo viene a verme’, para presentar este último título ante un auditorio formado por unos 2.000 alumnos de varias escuelas del Garraf... y por Bruce Campbell, que este año recibirá el premio Màquina del Temps del festival y que no ha querido perderse el peliculón de su antiguo fan.

DE LA COLA A LA ALFOMBRA ROJA

El caso de Bayona es el más llamativo, pero no es en absoluto único. Los cineastas que hoy cuentan con carreras consolidadas y que pueden esgrimir esa condición de ‘hijos de Sitges’ con plena legitimidad se cuentan por decenas. Daniel Monzón, Jaume Balagueró, Paco Plaza, Kike Maíllo, Rodrigo Cortés, Oriol Paulo, Jaume Collet-Serra, Guillem Morales, Paco Cabezas… Todos ellos, y muchos más, han pasado de hacer cola frente al Auditori del Hotel Melià o el cine Retiro como ávidos espectadores a pisar la alfombra roja y presentar sus propias películas en el festival. También es hijo de Sitges el director y exhibidor Nacho Cerdà, cuya aventura al frente de la sala Phenomena no se explica sin la huella que ha dejado en él la muestra.

Son legión los cineastas que hoy pueden esgrimir con legitimidad su condición de 'hijos de Sitges'

 

“Nuestra generación se lo debe todo a Sitges”, proclama Balagueró. El corresponsable de la serie ‘[REC]’ ha estado acudiendo a Sitges desde que era niño; lo ha hecho como aficionado, como periodista, como cortometrajista y como director de largometrajes. Hoy mismo ha vuelto en calidad de productor y guionista de la película encargada de inaugurar la 49ª edición de la muestra: ‘Inside’, del sevillano Miguel Ángel Vivas.

EL EJE SITGES-TERRASSA

‘Inside’ es una producción catalana rodada en el Parc Audiovisual de Terrassa. En esas mismas instalaciones, que gozan de un merecido prestigio internacional, se rodó también parte de ‘Un monstruo viene a verme’. Y en Terrassa se halla la Escola Superior de Cinema i Audiovisuals de Catalunya (ESCAC), de donde han salido no solo algunos de los directores citados (con Bayona a la cabeza) sino también un nutrido pelotón de montadores, fotógrafos, guionistas, músicos y técnicos que han hecho carrera dentro y fuera de España.

Además de ser una ventana al cine que se hace en otras latitudes, la muestra es un fértil lugar de encuentro

El eje Sitges-Terrassa es, pues, esencial para entender la llegada a las salas de exhibición y a las plataformas audiovisuales de una o dos generaciones de cineastas catalanes (de nacimiento o de adopción) que se caracterizan por combinar la mirada personal con la apuesta por el entretenimiento, por un profundo conocimiento y una inclinación natural hacia el cine de género y por la ausencia de complejos a la hora de afrontar proyectos internacionales o de trabajar de manera más o menos estable en el extranjero.

En todos esos factores, el aprendizaje que les ha brindado el festival de Sitges ha resultado impagable. Como ventana al cine que se hace en otras latitudes y como lugar de encuentro. En Sitges, sin ir más lejos, conoció Jota Bayona al director mexicano Guillermo del Toro, que acabó convertido en productor de ‘El orfanato’.

 En Sitges ocurren cosas fantásticas.  

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