Vibrante y lúdica reivindicación de Clavé

La versión semiescenificada de la zarzuela 'L'Aplec del Remei' seduce al TNC en la inauguración de la temporada

Una escena de ’L’Aplec del Remei’, de Josep Anselm Clavé.

Una escena de ’L’Aplec del Remei’, de Josep Anselm Clavé. / TNC

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Han pasado más de 150 años desde que 'L'aplec del Remei', la primera zarzuela conservada en lengua catalana, volviera a subir a los escenarios. Estrenada en el Liceu en 1858, la obra Josep Anselm Clavé ha sido oportunamente recuperada por el TNC en un acto reivindicativo de la figura del poeta, político y músico impulsor de un revolucionario movimiento coral. El renovado responsable del teatro Xavier Albertí, travestido en la imprevisible directora polaca Wanda Pitroswka, ha ideado el espectáculo y dirigido desde el podio el montaje ofrecido en versión concertante pero con momentos de lúdica, surrealista y bien conseguida teatralización. Los 43 jóvenes músicos de la gran Orquestra Simfònica de l'Esmuc y algunos de los mejores intérpretes de nuestra lírica, además del Cor de les Glòries Catalanes, llevaron a buen puerto, la noche del jueves, este aclamado espectáculo inaugural de la temporada.

Aunque el objetivo central de la producción es desarrollar la trama de la zarzuela que dio los primeros pasos del teatro musical catalán, el alter ego de Albertí quiso poner en valor el papel del Clavé republicano, federalista e impulsor de un activismo proyectado desde un movimiento coral utilizado como revolucionaria tapadera. Las apariciones del actor Oriol Genís, micrófono en mano, ayudan a dar un perfil completo de la figura del personaje, haciendo precisas aproximaciones al ideólogo del asociacionismo. Estas acotaciones, llenas de comicidad, son en algún momento excesivamente discursivas y restan agilidad al espectáculo, pero no merman la fuerza del apartado musical.

ANIMADAS COREOGRAFÍAS

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Coros 'a capella', la interpretación de la obra 'Los xiquets de Valls' y de un concierto desvelan una música entroncada con lo popular pero de una calidad fuera de toda duda. Las apariciones de Roberto G. Alonso luciendo taconazos y artilugios como un yunque o un coche carroza en el que llega Pitroswka, sirven para animar la escenas en las que juegan un gran papel las coreografías con el coro (hilarante el pasaje en el que cantan al tiempo que beben en porrones) y de los intérpretes.

En 'L'aplec del Remei' Clavé aprovecha para satirizar, desde su ideario, todo lo que le sugiere el convulso momento político. La reina regente, María Cristina de Borbón y a su hija Isabel II son representadas por los personajes de Doña Paz (Marta Fiol) y su hija, que llegan a Caldes para tomar baños y tampoco falta una parodia del político O’Donnell. Los personajes más favorecidos en su tratamiento son los jóvenes del pueblo: la enamorada pareja formada por Tuietes (una espléndida Maria Hinojosa) y Nan (el gran barítono Josep-Ramon Olivé). El andaluz Giménez (magnífico Antoni Comas), cantando en caló, muestra el pluriligüismo utilizado en la obra. Un sorprendente quinteto políglota, en el que cada personaje expresa en su lengua su esperanza del buen final del 'aplec', resalta el respeto por el uso de las diferentes lenguas que conviven en un mismo espacio geográfico. Los siete inspirados números musicales de esta felizmente recuperada zarzuela invitan a nuevas representaciones tras tantos años de silencio.

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