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ESTRENO EN SAN SEBASTIÁN

Reaparece Paesa, el 'hombre de las mil caras'

El famoso exespía sale de la sombra en una entrevista en 'Vanity Fair' antes del estreno de la película que cuenta cómo ayudó a huir a Roldán

Tráiler de El hombre de las mil caras. (2016)

A pocos días del estreno en cines (el próximo viernes) y poco antes de la presentación este sábado en el Festival de cine de San Sebastián, donde opta a la Concha de Oro, de 'El hombre de las mil caras', el filme donde el director Alberto Rodríguez (‘La isla mínima’) ha rescatado la figura del espía más famoso del país, Francisco Paesa, la revista ‘Vanity Fair’ le ha entrevistado en exclusiva en París. 

Paesa, el exagente secreto y diplomático que ayudó al exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán a fugarse en 1994 -que en la película, producida por Zeta Cinema, está encarnado por el actor Eduard Fernández- afirma en la entrevista que le pidió a Roldán "que devolviera el dinero”. El exespía calcula en 16 millones de dólares de la época la cifra que este se llevó de los fondos reservados y de comisiones y revela que parte del dinero que retornó -“no todo”-, se entregó a la mujer de Roldán, Blanca Rodríguez Porto.

EFE / JUAN HERRERO

Eduard Fernández encarnando a Paesa en 'El hombre de las mil caras'.

'EL CASO GAL'

A Paesa se le dio por muerto en 1998 y en el 2004 se supo que seguía con vida pero su pista desapareció y, aunque no tiene causas pendientes en España, se mantiene en la sombra. Sobre su decisión de dejar el país en el 2000, cuenta en ‘Vanity Fair’ que no soportó que se juzgara al general de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo por el 'caso Lasa y Zabala', las primeras víctimas de los GAL. “Era el tío más condecorado de España y lo condenaron por un etarra...”. De los expolicías, José Amedo y Michel Domínguez, también condenados por ello, añade que eran “incontrolables” y que solo conoció al primero en un prostíbulo bilbaíno: “Mostró el pistolón” en el cinto y gritó: “Yo soy el GAL”. 

Paesa cuenta que a Roldán, refugiado en París, solo quería “desaparecer” y que “lo bautizaron ‘el bebé’ porque gimoteaba constantemente y se escapaba para llamar a su esposa”.

Sobre la esquela de Paesa que se publicó en la prensa en 1998, el exagente secreto recuerda que entonces estaba en una misión antiterrorista encargada por el Gobierno argentino en Tailandia y que tras ser herido y trasladado en un barco desapareció y estuvo seis meses en coma. Le daba igual, añade, fingir su muerte. “Ah, ¿que estoy muerto? Bueno, pues estoy muerto, ¿y qué?”.

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