27 sep 2020

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Andrea Camilleri: "En italia hay gente honesta, aunque parezca extraño"

A sus 91 años, el esritor siciliano sigue haciendo evolucionar a su comisario Montalbano, cada vez más descreído

Ernest Alós

Andrea Camilleri, en su despacho, junto al escritor Antonio Manzini, que fue su alumno en la escuela de arte dramático y hoy compite en las listas de ventas italianas con él.

Andrea Camilleri, en su despacho, junto al escritor Antonio Manzini, que fue su alumno en la escuela de arte dramático y hoy compite en las listas de ventas italianas con él. / ERNEST ALÓS

Andrea Camilleri nos recibe en el despacho de su casa, con vistas a los estudios de dramáticos de la RAI donde trabajó cuatro décadas. A sus 91 años, este director teatral que tras su jubilación empezó a escribir compulsivamente novelas en las que transformaba su Porto Empedocle natal en la imaginaria ciudad siciliana de Vigàta ha perdido prácticamente la vista pero no deja de imaginar libros protagonizados por su comisario Salvo Montalbano, ni tampoco de fumar. En la mano humea un cigarrillo. En una estantería, un humidificador compensa el humo con vapor de agua. "Si no se siente como en una cámara de gas, podemos hablar aquí", ofrece con su voz ronca. Ahora publica en España 'Una voz en la noche' / 'Una veu de nit' (Salamandra / Edicions 62); con ella suman ya 20 las novelas del comisario Montalbano traducidas en España (más otros 8 libros de relatos, y 23 titulos al margen de esta serie policiaca).

¿Cómo se encuentra, señor Camilleri? Digamos que de salud estoy bien. En cuanto a la vista, no veo más que sombras difuminadas. Nada más. Pero consigo trabajar gracias a la ayuda de esta señora (a sus espaldas se sienta su agente y colaboradora, Valentina Alferj), así que la cosa es menos grave de lo que podría parecer.

Andrea Camilleri

ESCRITOR

"Los casos de Montalbano representan un momento de Italia. El contexto político, o esas situaciones turbias que en Italia se encuentran a cada paso" 

Me han dicho que ahora dicta sus libros. ¿Cómo cambia esto la manera de redactarlos? Es diferente. Cuando uno escribe, tiene siempre a la vista lo que ha escrito antes. Aquí has de tenerlo todo en la memoria. Lo que lo que hago es formarme una especie de imágenes con los personajes, y los puedo hacer hablar y moverse teniendo una visión continua como si fuese el teatro. Eso me permite mantener el hilo del discurso. Después está la continua relectura ("Certo", apunta Valentina). Digamos que mi trabajo se ha ralentizado. Pero funciona. He escrito ya dos libros de Montalbano en estas condiciones y creo que funcionan bastante bien.

Así que vuelve a sacar provecho de su larga experiencia teatral. Porque usted ya la aplicaba a los diálogos de sus novelas... En el diálogo ha sido fundamental para mí la experiencia teatral. Porque en teatro entra el personaje y no sabes nada de él. Ha de decirlo todo a través de sí mismo, de cómo habla, de cómo se mueve. Cuando escribo un personaje nuevo para introducirlo en una historia, lo primero que me imagino es cómo habla. Y después de haber intuido cómo habla, solo entonces lo empiezo a describir. Eso siempre ha sido un residuo de mi experiencia teatral.

El maestro y el alumno

Coincidimos en casa de Andrea Camilleri con Antonio Manzini. Un antiguo alumno del siciliano en la escuela de arte dramático que compite ahora con él mano a mano en las listas de los libros mas vendidos con sus novelas del corrupto policía Rocco Schiavone, de las que se acaba de publicar ahora en España la tercera entrega, 'Una primavera de perros' / 'Temps boig'. "Cuando él era director teatral éramos muy amigos, ha sido para mí una persona fundamental, me enseñó muchísimas cosas del teatro, de la literatura y de la vida. Enseñaba sin enseñarte, algo muy difícil. Luego dejamos de vernos, porque quedó absorbido por Montalbano, y ahora nos hemos reencontrado". Las décadas de trabajo en el teatro de Camilleri no son conocidaas en España, pero Manzini destaca que su carrera fue "maravillosa". "Para empezar, fue el primero en representar a Beckett en Italia, hizo grandes adaptaciones para la televisión, no era un dictador, era demasiado culto, monstruosamente culto para nosotros. Para mí tenía grandes sombras de infelicidad, y con la escritura acabó con ellas. Para mí en realidad es más un poeta, porque ha escrito mucha poesía aunque ha publicado poca, que un novelista", explica. 

El rostro tampoco es muy importante. No, solo como habla y cómo se relaciona con los otros personajes.

Así que el hecho de que el intérprete de Montalbano en TV, Luca Zingaretti, no se parezca demasiado al que nos imaginamos en los libros, tampoco es tan grave... No, no (ríe), no es algo grave. En realidad, a Montalbano no describí hasta la segunda o tercera novela. Se sabe que tiene bigote... pero yo mismo no lo visualizaba completamente.

Volvemos otra vez al teatro. Un personaje puede tener una cara en un montaje, otra en otro, otra más en el siguiente... Cierto.

El último libro que se ha publicado en España es ‘Una voz en la noche’. El libro se publicó en Italia en el 2012 pero además tiene una nota final que advierte de que fue escrito unos años antes. ¿Cuándo lo escribió? Al menos dos años antes.

Con Berlusconi aún. Así que las circunstancias han cambiado bastante... No tanto. En este caso específico hablo de un político, la persona determinante en el caso es un presidente provincial con poquísimos escrúpulos y Montalbano se comporta ante él en los márgenes de la ley porque si procediera según las reglas difícilmente podría llegar a una solución. Porque las coberturas políticas que existían entonces, y que continúan existiendo ahora, son fortísimas. Me interesaba mostrar la estatura moral de ciertos políticos italianos. Y lo he hecho a mi manera. Porque los casos de Montalbano en general representan un momento de Italia. Difícilmente el contexto en el que se produce el delito es un contexto no politico. En casi todos el contexto es la ambición política, o los servicios políticos, o esas situaciones turbias que en Italia se encuentran a cada paso. Por ejemplo en ‘La pirámide de barro’, que aún no se ha traducido en España, el tema son las uniones de empresas para obtener contratas públicas, un mundo en el que anida un volumen tal de corrupción que da miedo. Las obras públicas son una fuente de corrupción notable, siempre, en Italia. 

Cuando lo entrevisté hace unos años, me explicó que en sus novelas la figura del mafioso no aparecía porque no quería correr el riesgo de convertirlos en personajes atractivos, como los del cine norteamericano. Pero me parece que la presencia de la mafia va siendo mayor en cada una de sus novelas. No los convierto en protagonistas pero existen, actúan, están allí, no puedo no hablar de ellos. En la mafia está sucediendo un hecho, más que la organización mafiosa empieza a contar el sentir mafioso, el comportamiento mafioso. Hoy no disparan, no hay atentados, pero todo lo que ha sucedido en Roma, por ejemplo, es otro tipo de mafia. Y por eso escribo un poco más sobre ella. Es un tipo de mafia que no utiliza el kalashnikov, cosa que me interesaba poco, me interesa más la mafia que actúa con complicidades políticas y bancarias. Pero su modo de comportarse es el mismo, es mafioso, son solo los medios de imponer la voluntad mafiosa los que han cambiado. Esto es lo que intento hacer entender.

 

"Escribo un poco más sobre la mafia. La que actúa con complicidades políticas y bancarias, que no utiliza el kalashnikov pero solo ha cambiado los métodos"

Hay tres ‘montalbanos’ publicados en Italia pero aún no en España. ‘Un covo di vipere’, ‘La piramide di fango’ y ‘La giostra degli scambi’. ¿Cómo sigue evolucionando Montalbano? El segundo es más político, el último una especie de investigación policial casi pura, sin intervención mafiosa, el primero tiene pocos elementos mafiososos... en realidad lo que me interesa más es la evolución del personaje de Montalbano, que se aleja cada vez más del interés por seguir, digamos, el desarrollo judicial de su investigación. Cada vez se convierte más en un juego solitario de descubrimiento de la verdad. Porque en el 90% de los casos la persona que envía a prisión saldrá tarde o temprano absuelta, o con una leve condena, así que no es un justiciero, es un investigador que quiere averiguar la verdad. Cuando lo consigue, todo lo demás no le importa nada. Cada vez le interesa menos el que debería ser su deber oficial para convertirse en una especie de cazador solitario que intenta hacer luz para sí mismo, más que en nombre de la justicia.

Pero a  Montalbano, aunque no le importe mucho la ley, los procedimientos de la justicia, siempre le ha importado la justicia en el sentido moral. ¿O ya ha renunciado? No, pero es un camino hacia el desinterés definitivo. Cuando yo hablo de su vejez, en realidad no es un hombre viejo. Es un hombre cansado. ¿Qué hacer con los imbéciles? Porque él, el crimen lo considera sobre todo un acto de imbecilidad. Y una vida consumada al contacto continuo con determinado tipo de gente es agotadora, lo ha acabado por cansar.

La sensación de envejecimiento ya aparece en la primera página de ‘Una voz en la noche’. Es para destacar que mi personaje, en el curso de todos los libros que he escrito, envejece con sus investigaciones. Siempre lo he querido diferenciar de personajes emblemáticos como Maigret, que son atemporales. Puede estar ocupada Francia y eso no lo afecta.

"A Montalbano cada vez le interesa menos su deber oficial para convertirse cada vez más en una especie de cazador solitario"

Sus novelas siempre tienen una pequeña introducción, a veces un sueño, a veces una ensoñación, o una escena absurda... Introduje este recurso a partir de la tercera novela. La serie ha tomado forma a medida que la iba escribiendo. Por ejemplo, en la primera escena de la primera novela, ‘La forma del agua’, no está Montalbano. A partir del segundo siempre está presente. Y en el 99%  de los casos he acabado haciendo que fuese en forma de un sueño que, aunque sea de forma muy lejana, tuviese que ver con el desarrollo de la novela, como sueños premonitorios imposibles de descifrar pero que después el lector, en el transcurso de la lectura, acabará por relacionar.

Usted ha distinguido sus novelas/novelas, utilizando la terminología de Simenon, y las novelas policiacas. Además de esta función argumental, ¿en estos capítulos introductorios usted aprovecha para mostrar el estilo de ese otro Camilleri de las novelas/novelas? Puede que sea así. Mi escritura ha ido evolucionando. En Montalbano he contenido mucho mi escritura para que no se convirtiese en otro problema para el lector. Pero a medida de que los lectores se han habituado a mi lenguaje he ido llevando más el de mis novelas/novelas al interior de las novelas de Montalbano, no simplificado como en realidad lo era en las novelas que protagonizaba. Muchos lo han notado en las últimas novelas, que irrumpe cada vez más. Esto es algo voluntario.

Antonio Manzini  me dijo que usted, en realidad, es un poeta. La poesía la escribí de joven, e incluso gané algún premio. Pero cuando empecé a dedicarme al teatro, la dejé. Y cuando al cabo de muchos años retomé la escritura, la poesía ya se había ido. Aunque supe que bajo el régimen de Franco un poema mío, ‘La muerte de Lorca’, se tradujo y tuvo cierta difusión.

Hablando de Franco. En España se llegó a decir que contra Franco vivíamos mejor. ¿Contra Berlusconi se vivía mejor? Ja, ja, es una frase deliciosa. ¡El espiritu  sabio de los españoles! En realidad contra se vive siempre mejor.

¿Y ahora que no se puede salir a la calle contra Berlusconi? Estar contra es siempre una posición cómoda. Yo siempre he sido del partido comunista y siempre estábamos contra, contra, contra. Pero una vez que estuvimos a punto de ganar unas elecciones un alto dirigente comunista dijo, aterrorizado por la posible victoria: '¿Pero ahora qué hacemos?'

¿Y qué opinión tiene del actual gobierno de Renzi? Yo soy antirenziano, no por prejuicio sino porque tú no puedes gobernar diciendo que eres de izquierda y pactar a veces con Berlusconi, a veces con Verdini. Una cosa como esta no me interesa. Son compromisos sucios.

Pero quizá es imposible gobernar sin compromisos. Sí, dicen que la politica es el arte del compromiso. Estoy completamente de acuerdo. Pero estará de acuerdo también en que ha de haber un límite al que no se puede llegar. Y Renzi ha superado muy fácilmente estos límites.

"Mi personaje envejece con sus investigaciones, no como Maigret. Aunque en realidad no es un hombre viejo, sino cansado"

¿Hay alguna posibilidad de que algo movilice o ilusione a los jóvenes italianos? No, hay un alejamiento de la politica, lo dicen las cifras. Hay gente honesta en Italia, aunque parezca extraño, pero es gente que se ha alejado de la política, que se demuestra continuamente que es corrupta. No siempre los italianos están dispuestos a colaborar con sus marranadas. Los jóvenes se dedican solo a buscar trabajo y si no lo encuentran se van.

Usted fue un pionero a la hora de introducir la figura de los inmigrantes en sus novelas. ¿Cómo está reaccionando Italia a su llegada? Cuando desembarcan en Sicilia se encuentran perfectamente. En otras partes de Italia, no tanto. Es un gran problema que durará y crecerá y que Europa no está preparada para afrontar. Se hace pagar a Italia, a Grecia, precios altísimos por esta inmigración sin que el resto de Europa colabore. Incluso el final de Europa puede acabar por producirse por esta invasión pacífica.

Usted escribe sobre Sicilia, pero hace 70 años que vive en Roma. ¿Es usted ya un romano o sigue siendo un siciliano? Siempre seré un siciliano. Usted puede irse a vivir a Nueva York, pero en su interior siempre será un catalán, ¿verdad?

¿Es distinto ver Sicilia desde la distancia? Esta mirada lejana de Sicilia es peligrosa, porque cuanto más alejado estás, más nostalgia sientes. Y la nostalgia te hace ver menos peligrosas algunas situaciones peligrosas. Por eso en los últimos años me niego a hablar de Sicilia, sobre todo de sus circunstancias políticas, porque no vivo allí pero sobre todo porque sería demasiado clemente. Porque en la memoria, en la distancia, el afecto que sientes hacia tu propia tierra te puede llevar a no querer ver cosas que no funcionan.

Hace pocos meses también se ha publicado en España un libro sobre las mujeres, reales o imaginarias, importantes en su vida. ¿Cómo refleja la figura de las mujeres en sus libros? Suelen ser fuertes, con personalidad... pero parece que vivan en un mundo aparte. En la comisaria de Montalbano no hay mujeres, Livia vive allí en Génova... Es que es diferente. Montalbano es perfectamente consciente de que si tuviese que vivir con Livia su relación no iría bien. La distancia de verse de vez en cuando hace que su relación se mantenga viva. Montalbano es sustancialmente un solitario que ha encontrado en la comunicación con esta mujer una relación en que es todo: es amante, es marido, es hijo. Livia tiene este poder.