Ir a contenido

Arco rebaja la provocación

La feria, que cumple 35 años, rinde homenaje a sus primeras ediciones y huye de las obras más polémicas

Una galería catalana expone las cartas que la artista Núria Güell ha enviado para renunciar a la nacionalidad española

Olga Pereda

Instalación de la galería JosédelaFuente, en Arco. / DAVID CASTRO

Instalación de la galería JosédelaFuente, en Arco.
Instalación de la galería brasileña Luciana Brito, en Arco.
Instalación de Mateo Maté, en Arco.
Instalación de Núria Güell, en Arco.

/

Arco celebra su 35 cumpleaños y se ha puesto serio, menos provocador. Este año (una edición sin país invitado y donde se rinde homenaje a las primeras ediciones de la muestra) apenas hay en la feria esas obras 'raritas' y polémicas que tanto gustan a la prensa para titular sus crónicas. No hay un Franco congelado. Ni un vaso de agua medio lleno. Ni una regleta enchufada a sí misma. Sí hay un fardo de paja envuelto en una cinta rosa. También una mochila de montaña tirada en el suelo. Es arte. Y está a la venta. Lo que no se compra es una instalación de la galería santanderina JosédelaFuente. Parece un muñeco realista. Pero no, es un hombre de carne y hueso. Lo notamos porque, de vez en cuando, pestañea. Está desnudo y enjaulado entre decenas de palés.

Un año más, Madrid acoge la feria de arte contemporáneo, un espacio donde los coleccionistas pueden adquirir obras más o menos asequibles, como 'Silver Print' (un vaso de plata con restos de pintalabios, de Jaime Pitarch, que cuesta 4.800 euros) y otras más caras, como el lienzo 'Mujer en el baño', de Antonio López (2,5 millones de euros).

EL PÚBLICO, EL FIN DE SEMANA

Arco (cuyas puertas solo se abren para el público el fin de semana) es una feria donde se mueve mucho dinero y se hacen negocios, según aseguran los dueños de las galerías. "Es el primer día y estamos todos expectantes, pero sí, en esta feria se vende mucho", afirma la responsable del espacio NF (Madrid). En su caseta se expone la obra de Mateo Maté, artista madrileño que ha tirado, una vez más, del humor para crear 'Reliquias de artista'. Lo que el comprador adquiere es un contrato de compra-venta mediante el cual obtendrá los huesos de Maté una vez que este fallezca y hayan transcurrido cinco años. El artista ha radiografiado sus huesos y los ha colocado (en forma de cruz) al lado de los contratos, cada uno de los cuales está a la venta por 11.000 euros.

En los coloridos pasillos de Arco, donde los visitantes son agasajados con cava, hay también espacio para las ideologías. Para la "deconstrucción de las ideologías", mejor dicho. La galería catalana ADN, que siempre es una de las más provocadoras, muestra la obra de Núria Güell, artista que ha enmarcado las cartas que ha enviado a las autoridades políticas para renunciar a la nacionalidad española así como la respuesta negativa recibida (10.000 euros). Eugenio Merino, creador que en anteriores ediciones de Arco convirtió a Fidel Castro en un zombi y encerró en una nevera de refrescos a Franco, ha rebajado su tono este año. En 'El muro' (8.500 euros), el artista muestra las Constituciones de los 28 miembros de la Unión Europea en forma de ladrillo. Y en 'El otoño del capitalismo' (7.500 euros) Merino inunda el suelo con hojas de bronce que representan dinero.

PESETAS Y RELIGIONES

También hay ideología en otra galería catalana, Àngels Barcelona. Si algún visitante de Arco toca una de las pesetas que se exhiben en 'Balance económico' (que cuesta 7.000 euros y lleva la firma de un artista que siempre trabaja con el equilibrio, Jaime Pitarch), la instalación se descompone, así que mejor tener cuidado. Mientras, a su lado, la artista vasca Esther Ferrer nos propone un juego: 'Historia de las religiones' (14.000 euros). Se trata de una obra-jeroglífico en la que hay una letra A (ateísmo), un mono de peluche (monoteísmo) y un muñeco de policía (politeísmo).

La política también está presente en la galería estadounidense Beta Pictoris, donde una instalación que recuerda los restos de una balsa de madera muestra la bandera americana y la española, junto con el retrato de un inicio y la palabra inmigrante. El visitante lego en arte no sabe si la siguiente obra, en la galería brasileña Luciana Brito, es política o no. Se trata de una bicicleta inundada de ladrillos. Cuesta 20.000 euros y lleva la firma del artista mexicano Héctor Zamora.

Temas: ARCO Arte