ESTRENO EN TEMPORADA ALTA

Carles Santos riza el rizo en 'Patetisme iI·lustrat'

El músico no toca ni una nota en este nuevo montaje, donde actúa con una actriz, una bailarina y una percusionista

Carlos Santos hace de silla a Mónica López en la obra del TNC. / TNC

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MARTA CERVERA / BARCELONA

El nuevo espectáculo del volcánico pianista y compositor Carles Santos (Vinaròs, 1940)  promete sorprender. ‘Patetisme il·lustrat’ se estrena este viernes en El Canal (Salt, Girona), en el festival Temporada Alta y recalará en el TNC a partir del próximo día 19. Sin necesidad de destrozar ningún piano, como se había anunciado, en ‘Patetisme il·lustrat’ Santos refleja su momento actual y su visión de la creación musical en el siglo XXI. Santos colabora con la actriz Mónica López, con quien ya trabajó en sus anteriores montajes ‘Brossalobrossotdebrossat’ y ‘Schubertnacles humits’, la percusionista Núria Andorrà y la bailarina Dory Sánchez. "Ahora resultaría aburrido y no tendría ningún sentido para mí romper o quemar un piano. Eso ya lo hice en los años 70. Ya no me interesa", señala este intuitivo e inquieto creador. "Entonces pasaban muchas cosas estimulantes. Ahora es muy difícil estimularme", admite.

NI UNA PALABRA

"En esta obra no hago nada, que es algo muy difícil cuando estás en escena: ni hablo, ni toco el piano ni canto", comenta el polifacético artista. Su voz esta vez llegará a través de Mónica López, que interpreta una serie de textos que reflejan sus inquietudes como creador. Santos huye de lo obvio. Quienes trabajan con él lo saben."Esta obra es complicada porque nos ha colocado a todos en lugar difícil e incómodo físicamente para entrar en un mundo en el que el espectador entenderá lo que quiera", comenta López. "Aunque no hay piano, la música está porque Santos dirige el espectáculo como si fuera una partitura".

 "Esta pieza supone un enorme esfuerzo físico, que es marca de la casa, para provocar a la gente. Ya se sabe que, cuando estás cansado no piensas tanto, salen cosas que ni habías imaginado y es más interesante", comenta López.

Por ejemplo, la percusionista no dispone de ningún instrumento y la bailarina debe moverse siempre sobre una base inestable, la antítesis de la danza. En una escena se enfrenta a una alfombra de zapatos rojos con tacón de aguja; en otra intenta moverse encaramada a imposibles zapatillas de ballet con tacón de vértigo. 

Sánchez, coreógrafa y bailarina que ha trabajado con Vero Cendoya y La Intrusa, baila dos piezas de Santos, una de piano y otra vocal. "Este es mi dúo con Santos. Es un honor trabajar con él". Ambas datan de la década de los 70 y tienen un sonido diferente, "pues proceden de antiguas grabaciones hechas con un magnetófono", destaca el compositor

PATÉTICO DE VERDAD

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El patetismo ilustrado del título es una referencia directa al autor, confiesa Santos, porque en la pieza no hace alarde de nada, sino más bien al contrario."Creo que durante el espectáculo consigo 'largement' hacer honor al título del espectáculo. La edad contribuye, claro, porque hasta me han de ayudar a levantarme, que es lo más patético que hay", bromea.  

Cree que los diez primeros minutos descolocarán al espectador. Después, a medida que entienda las claves de su nueva propuesta, se podrá adentrar en ella. La obra ofrece "una lectura completamente diferente" a otros espectáculos suyos y tiene "el patetismo necesario". Todo lo que verá el público es factible y reconocible, aclara, pero también puede interpretarse "de una forma conceptual". E insiste: "No hay referencias de tipo social, ni hay argumento. Evidentemente, en eso soy de la escuela Brossa y soy viejo. Pero tanto visual como musicalmente sí hay muchas claves". Pero que nadie se asuste: "No es una obra complicada, está al alcance de todo el mundo porque ofrece diferentes lecturas".