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Alessio Arena: "La fragilidad es mi mayor fortaleza"

El novelista y cantautor napolitano, de vida telenovelesca, publica el disco 'La secreta danza'

Descubrió quién era su padre, el reconocido artista Gianni Lamagna, hace solo ocho años

Núria Martorell

Los hermanos Alessio y Giancarlo Arena cantan Un nido en la garganta. / RICARD FADRIQUE

Las palabras bailan en la cabeza de Alessio Arena desde que empezó a balbucear. Las palabras fueron sus alas para sentirse cerca de su madre y comunicarse por carta con ella, y con su hermano y su padrastro, cuando ellos vivían en Barcelona y él, en el peligroso barrio napolitano Rione Sanità. "Está proclamado patrimonio artístico, pero se cae a pedazos y la camorra campa a sus anchas más que nunca", explica el artista. Allí nació y se crio con su abuela materna, "analfabeta". Y allí hablaba exclusivamente napolitano hasta que, con 6 años, le enseñaron italiano en el colegio. Entonces no sabía quién era su padre biológico –el famoso Gianni Lamagna, integrante de toda una institución del folk italiano: la Nuova Compagnia di Canto Popolare–. Y tampoco sospechaba las conexiones que acabaría estableciendo con su(s) familia(s), durante su telenovelesca vida.

Con el tiempo, sus viajeras palabras fueron cobrando formas distintas. De novela. De canción. De obra de teatro. En Italia, Alessio Arena se ha afianzado como escritor. Ha llegado a ser el finalista del prestigioso premio Neri Pozza ("el equivalente al Planeta", aclara) con 'La letteratura tamil a Napoli'. Y es traductor de autores como Alejandro Palomas –"de hecho, vivo de esto", admite–. Aquí, sus libros ni se publican. "El mundo editorial tiene sus tramas: has de ser un superventas para que te traduzcan". En cambio, su carrera musical cada vez adquiere más visibilidad.

Sus primeros pasos los dio con el elepé 'Autorretrato de ciudad invisible' (2010). Y, tras participar en el disco de 'La Marató' de TV3, publicará el 17 de febrero su nuevo compacto, 'La secreta danza', que tomará el relevo a un 'Bestiari(o) familiar(e)' que le granjeó excelentes críticas, gracias a su elegante, refinada, intimista y, sobre todo, sensible propuesta. El compacto lo vestirá de largo en Barcelona, donde reside, "después de muchas idas y venidas, desde el 2008". La cita será el próximo jueves (28 de enero) en el Music Hall, y la ha concebido a modo de festivo recital, que aprovechará para celebrar de forma adelantada su aniversario (el cumpleaños es el domingo, 31).

"Hace 32 años que bailo en secreto. La danza secreta es la mentira que nos salva, una alegría que se mantiene escondida por temor a que se escape"

"Hace 32 años que bailo en secreto. La danza secreta es la mentira que nos salva, una alegría que se mantiene escondida por temor a que se escape. La danza secreta es todo lo que ensayamos a escondidas para emprender nuestro vuelo", filosofa. Su hermano Giancarlo Arena [en la foto pequeña es el bebé que sostiene su madre, Enza Langella, el mismo día que vino al mundo] será uno de los invitados al concierto.

Con él montó en el 2010 el dúo Lacasavacía. En este álbum, Giancarlo colabora poniendo coros a todas las canciones. En realidad, Giancarlo también está ultimando un nuevo disco que, de momento, cuenta con una canción con un título también danzarín: 'Bailar en la cocina'. Alessio le ha reclutado para el acústico que graban juntos para Música Directa.

En esta versión exclusiva, Giancarlo sustituye a El Kanka, a quien le da la réplica en uno de los dúos que incluye 'La secreta danza'. La pieza que abordan es 'Un nido en la garganta'.

"Un juego de palabras: los que nos dedicamos a esto estamos tan acostumbrados a los nudos en la garganta que los transformamos en nidos, en casas donde metermos a vivir", asegura. El 31 de marzo habrá una segunda presentación: en el Auditori Barradas de L’Hospitalet, programado por el Festival Barnasants.
La estrofa que empieza cantando Giancarlo (y El Kanka en el álbum) reza lo siguiente: "Yo soy lo que me atormenta / todo lo que sienta frágil bajo mi mano..."

No es nada habitual reivindicar las debilidades, ¿no cree? Sí, pero ¿cómo explicar entonces lo que eres? Si dices lo que te gusta, resultará que eso mismo le puede gustar a mucha gente. Pero lo que te atormenta... Yo no lo veo del todo negativo. Te puede atormentar un amor no correspondido, o la necesidad de estar con los tuyos. La estrofa sigue hablando de la fragilidad, porque me considero una persona muy frágil. Aunque la fragilidad ¡es a la vez mi armazón! Es más, parece que atraiga a las personas frágiles. Y, al final, resulta que acabo protegiéndolas yo.

Alessio cimienta sus palabras recordando una leyenda napolitana que, además, explica el porqué del nombre del majestuoso Castel dell’Ovo (Castillo del Huevo) del islote de Megaride. "Bajo esa fortaleza, Virgilio, poeta ¡y mago!, puso un huevo mágico que sustenta toda Nápoles. Y, si se rompe, se derrumba. Es por eso que Nápoles, estando construida sobre algo tan frágil, intenta vivir e improvisar un equilibrio en el que la misma fragilidad se convierte en su mayor fortaleza. Así soy yo. Y así son las personas que me gustan".

'Un nido en la garganta' tiene otra frase que no pasa desapercibida, y más en su caso: 'La sangre no miente'

‘Un nido en la garganta’ tiene otra frase que no pasa desapercibida, y más en su caso: ‘La sangre no miente’. Es cierto: durante más de 30 años parecía que le daba la espalda a la familia, y resulta que mi hermano y yo estábamos predestinados a la música. Eso sí, yo he tenido que recorrer un camino más laberíntico... Giancarlo, en cambio, empezó siendo un adolescente y montó el grupo Puerta 10, que llegó a telonear a Antonio Orozco.

Alessio conocía qué antecedentes artísticos tenía por parte de su madre pero tardó mucho, muchísimo, en saber los de su propio padre: Gianni Lamagna, que además de cantante es actor. En realidad, lo que desconocía es que ¡él era su padre! Y lo descubrió de la manera más accidental. Daban por la tele el Festival de San Remo, salió Gianni y su tía Marianella le soltó: ‘Mira, tú tendrás hijos pelirrojos".

Bromas del destino (o de la genética), el pelirrojo ni siquiera es él, sino su hermano. "Pues sí, descubrí quién era mi padre biológico con 24 años. Y a quien yo llamo padre es a Maurizio, quien me dio el apellido. En el barrio hay muchos pelirrojos. Y es normal: los napolitanos somos vikingos, ¡que por algo nos dejaron tantas semillas! De ahí que nos llamen también normandos: hombres del Norte".

LICENCIADO EN LITERATURA

Giancarlo y Alessio comparten un ADN musical que se remonta a tres generaciones. "Nuestro abuelo materno era muy melómano: cantaba y tocaba la mandolina sin que nadie le enseñara. Pero el bisabuelo Peppe sí que era profesional y cantaba con músicos por las casas. Tengo una foto suya en mi blog. Está claro que en mi familia se ha vivido mucho la música". La laberíntica biografía de Alessio tuvo un punto de inflexión en el 2008, cuando, después de licenciarse en Literatura, decidió trasladarse a Madrid.

¿Y cómo es que no se vino a Barcelona, donde estaban los suyos? Porque tenía una relación compulsiva-obsesiva con esta ciudad. Piense que mi madre me obligaba a venir, así que no me gustaba nada, claro. 

"En el 2008 volví a nacer: conocí a mi padre, publiqué mi primera novela y salí del armario"

El caso es que ese 2008 fue un año clave: "Conocí a mi padre, publiqué mi primera novela y salí del armario. Siempre digo que he nacido en Nápoles y volví a nacer en Madrid. Estuve seis meses, pero me parecieron seis años". A Madrid le dedica en este disco una de sus canciones ['De mí a Madrid']. "Le hago una declaración de amor. Y en el disco también hablo de la situación de la homosexualidad en Italia ['Lorenzo']. Me imagino una conversación con mi compañero de pupitre del colegio. Yo me fui y él no. Él renunció a esa parte de su vida y yo, no".

"Mi madre nunca le había dicho que yo era su hijo. Pero en Nápoles todos los músicos se conocen y propiciaron nuestro encuentro"

Con su padre-cantante son "uña y carne". "Mi madre nunca le había dicho que yo era su hijo. Pero en Nápoles todos los músicos se conocen y propiciaron nuestro encuentro". De hecho, Gianni Lamagna tiene cuatro hijos desperdigados más "¡y todos músicos!" Gianni le ayudó con la producción de su anterior disco, y Alessio canta en uno de los temas del último álbum de su progenitor, 'Neapolitan Shakespeare', "en el que traduce al napolitano los sonetos del dramaturgo".

Si se tratara de una obra de Shakespeare, ¡imagínese cómo reaccionaría su madre!  ¿Cómo vive ella esta situación? ¿Guarda rencor? No. En su casa aprendió esta gran enseñanza: de nada sirven los reproches. Eso sí, en mi familia ha habido tradición de lanzarse platos, vasos... [risas] Además, con mi padre tampoco tiene mucha relación".

Arena también ha hecho sus pinitos en el teatro y ha estrenado dos obras: 'Árbol' y 'Hielo'. "Lo considero una vía intermedia entre la escritura y la música. En mis novelas hay una parte importante de oralidad. Le recuerdo que nuestra abuela era analfabeta. Giancarlo tuvo otro tipo de niñez muy distinta de la mía, que es la que me hizo volcarme en la palabra. Yo les escribía cartas. Muchas cartas". Alessio recuerda que Giancarlo le hacía cantar sus canciones cuando iba a visitarles. "En vez de dormir, nos dedicábamos a explicarnos esos cinco o seis meses que habíamos estado sin vernos. Hemos compartido nuestra infancia jugando con palabras y canciones". 

Temas: Música