ACABA UN CICLO

Radiografía del fracaso de España

La eliminación ante Marruecos se añade a la colección de decepciones y subraya la excepcionalidad del título mundial de 2010

El seleccionador de España Luis Enrique abraza a Pablo Sarabia al final del partido ante Marruecos.

El seleccionador de España Luis Enrique abraza a Pablo Sarabia al final del partido ante Marruecos.

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Joan Domènech
Joan Domènech

Periodista

Especialista en Fútbol, Barça, Deportes.

Escribe desde Barcelona

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¿Fue realmente España campeona del mundo? ¿Fue un accidente? ¿O fue una casualidad? Fue, sin duda, una excepción. El recorrido de la selección por el mayor torneo futbolístico, con el nuevo capítulo confirmatorio de Qatar, eleva al título de 2010 a la categoría de maravillosa rareza. Y un privilegio, por supuesto. Llega el momento de la enésima catarsis en la selección. La suma de decepciones del siglo XXI conduce a una conclusión inexorable: fracaso.

Luis Enrique, durante el duelo de España ante Marruecos en Doha.

/ Europa Press

LUIS ENRIQUE

Amplia reflexión sobre el técnico

Acaba el proyecto de Luis Enrique, que ha durado cuatro años con el paréntesis trágico del fallecimiento de su hija. El técnico dirá (ya ha decidido) si da por terminado el ciclo con la despedida del Mundial o el próximo verano con la Liga de las Naciones, de la que España es subcampeona y vuelve a optar al título por su clasificación para la final four.

Los resultados, como siempre, han debilitado al entrenador, que no puede sostener la bondad de su idea futbolística, con solo una victoria en cuatro partidos. Luis Enrique ha hecho bandera de su modelo de juego con un fanático convencimiento que, en la hora de la derrota, se le imputa en su contra.

Sentado en la sala de prensa del estadio Ciudad de la Educación, aseguró que seguiría en la selección toda la vida. Una forma de ganar tiempo antes de dar la respuesta a la oferta de Luis Rubiales. El presidente escucha a su entorno. El puesto cuenta con muchos aspirantes. El primero es Marcelino García, exentrenador del Athletic y el Valencia entre otros. No en vano, la plantilla tiene porvenir.

Busquets, en el lanzamiento fallido ante Bono.

/ / DYLAN MARTINEZ

EL ESTILO

Un modelo que se cuestiona

Suele pasar. A Luis Enrique o a cualquier técnico. Defender un estilo basado en el juego combinativo topa con aquellos detractores que todavía pregonan la furia y la casta como guía para abordar los partidos. La nostalgia por un enfoque que nunca reportó ningún éxito.

La propuesta de Luis Enrique, añadida a su fuerte personalidad, más tendente a la discusión que a la proximidad, le ha granjeado la evidente animadversión de varios medios de comunicación, no de la hinchada, a la que ha atraído para sí con la espontaneidad de sus intervenciones en Twicht. Esa beneficiosa campaña de imagen no frena el alud de críticas por la gestión del equipo. Desde la convocatoria de algunos futbolistas a la dirección del último partido. “Los jugadores han cumplido al cien por cien mi plan de juego”, aseguró, liberándoles de la responsabilidad de la eliminación, y asumiéndola él por completo.

Se marchó España de Rusia tras caer por penaltis ante el anfitrión y se marcha de Qatar tras sucumbir desde el mismo lugar con Marruecos, sin disculpa ni atenuante posible. Falló España por completo por no saber abordar una defensa tan cerrada, por no encontrar alternativas tácticas, por carecer de acierto en las ocasiones que hubo, por dar más de mil pases…

Hakim Ziyech engaña a Unai Simón en la tanda de penaltis del Marruecos-España de la Copa del Mundo de Catar.

/ Dpa / Robert Michael

LOS PENALTIS

Solo una tanda ganada de cinco

Todo se le puede achacar a Luis Enrique, que sí admitió su error al dar entrada tan tarde a Pablo Sarabia para que chutara un penalti. Pudo haberse convertido en una genialidad si el disparo del delantero zurdo, con la derecha, no hubiera golpeado en el palo en la última oportunidad. Pero el fallo del penalti de Sarabia, de nuevo al palo, lo cataloga de veleidad, cuando relevó a Nico Williams, que a su vez había entrado de suplente.  

Carlos Soler, en su penalti errado ante Bono.

/ Dpa

Solo faltó que el técnico aludiera a los mil penaltis lanzados que había pedido a sus jugadores para que el comentario le golpeara como un bumerán con los tres fallos de Sarabia, Carlos Soler y Sergio Busquets.

La España de Fernando Hierro, ante la defensiva Rusia como lo fue Marruecos, se llegó a la tanda. Fatídica, como siempre. Aquel día fallaron Koke y Iago Aspas, dos emblemas de los presuntamente proscritos de Luis Enrique. España solo ha ganado una tanda de las cinco lanzadas: a Irlanda en 2002. Sucumbió frente a Bélgica (1986), Corea del Sur (2002), Rusia (2018) y Marruecos (2022).

Jordi Alba, ante Marruecos.

/ Dpa

LOS VETERANOS

Busquets y Alba, o el fin de una era

Busquets el capitán fue el tercer lanzador que falló de los tres primeros designados por Luis Enrique. Los otros dos, pedidos por voluntarios, ni chutaron. Investido capitán por ser el más veterano, es la vez el mediocentro del Barça el último, el único, que puede atestiguar que España fue campeona del mundo.

Insustituible desde entonces, y con 34 años, a seis meses de acabar su contrato con el Barça, también está en la puerta de salida de la selección. Falta por ver si dará el paso para franquearla. Alba (33) es un caso parecido del veterano al que se da por amortizado. Pero no son casos parecidos, por ejemplo de Azpilicueta (32), Koke (30) o Morata (30), menos vinculados a Luis Enrique que los dos futbolistas del Barça.

EL FUTURO

La nueva hornada está lista

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Está en las manos de Busquets seguir o renunciar. Y en las del nuevo seleccionador y su nueva idea, si Luis Enrique acaba despidiéndose de la selección. El todavía vigente técnico apostaría por la continuidad de ambos, de Busquets y Alba, y de casi todo su plantel, convencido de la calidad futbolística de todos y más allá de la sintonía personal que sienta con ellos.

Ansu Fati, Gavi, Pedri, Balde, aun sin traspasar la barrera de los 20 años, todos ellos titulares en el Barça, auguran un gran futuro, junto con la mayoría de los componentes del equipo. El reto tal vez les llegó demasiado pronto. Necesitan tiempo. Todos son más jóvenes que el más joven de la plantilla de Sudáfrica. Era Busquets, tenía 21 años y estaba rodeado con un grupo de expertos que había completado el primer sextete jamás ganado por un club.