PRIMERA ELIMINADA

Qatar es la peor anfitriona de la historia de los Mundiales y a nadie en Qatar le importa mucho

El país acoge con bastante indiferencia la eliminación de la selección local, solo apoyada por los oriundos, que representan apenas un 20% de la población total del emirato

Qatar es la peor anfitriona de la historia de los Mundiales y a nadie en Qatar le importa mucho
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Sergio R. Viñas
Sergio R. Viñas

Periodista

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Los fieles lectores del diario 'The Peninsula', editado por el hermanastro del emir, Khali bin Thani al Thani, se han visto obligados esta mañana de sábado a hacer un ejercicio de agudeza visual para encontrar en su portada la información sobre las andanzas de la selección de Qatar en este Mundial. Apenas un pequeño destacado en portada, acompañado por la foto del seleccionador de Senegal, Alou Cissé, y del mismo tamaño que el referido al triunfo de Irán, resalta que "Qatar queda eliminado de la Copa del Mundo".

Todavía más llamativo es lo que ocurre en 'Gulf Times', el otro gran periódico en inglés del país. El Mundial ocupa un buen espacio en la portada del diario de hoy... pero tanto la foto como el titular son para la victoria de Irán frente a Gales. Y ya en la entradilla se menciona, en efecto, la eliminación de Qatar, con frases del defensa Tarek Salman pidiendo disculpas por ello.

Hay dos posibles lecturas para esta cobertura informativa. La primera tiene que ver con que Qatar es una dictadura y, como tal, los medios escriben al dictado de quienes mandan en el país. Y resulta lógico que el emirato no quiera darle mucho eco mediático al hecho de que Qatar haya sido la peor anfitriona de la historia de los Mundiales, la segunda tras Sudáfrica (2010) que no pasa de primera ronda y la primera que queda matemáticamente fuera después de solo dos partidos disputados.

"Es una pena, pero..."

La segunda lectura es más prosaica: a casi todo el mundo en Qatar le trae sin cuidado la selección de Qatar. "Es una pena, pero podemos seguir disfrutando del Mundial aquí, que es lo importante, de Argentina, de Brasil, de Francia... ¡de España!", decía un hombre tunicado a la salida del Países Bajos-Ecuador, cuyo empate consumó la eliminación local.

Se estima que alrededor del 80% de los habitantes del emirato son inmigrantes, en su gran mayoría llegados de India, Bangladesh o Nepal, también de otras zonas de Asia, aunque a simple vista parecen una mayoría todavía superior. Durante todos estos días, había que hacer enormes ejercicios de agudeza visual para encontrar alguna camiseta de Qatar entre el gentío. Y a partir de ahora ya...

Pocos de esos inmigrantes sienten algún tipo de vinculación con la selección entrenada por el español Félix Sánchez. "Yo apoyo a Neymar, Messi y Cristiano", dice con entusiasmo un inmigrante indio que está trabajando en la organización del Mundial cuando se le pregunta a qué selección apoya. Como a todos a los que se les pregunta, sea porque lo piensan o porque prefieren evitar algún tipo de problema, dice que está feliz en Qatar pese a tener un sueldo bajo, pero que no se identifica con su selección.

Triunfa Brasil

De hecho, lo común es ver a muchos inmigrantes residentes en Qatar vistiendo la camiseta de otras selecciones, con Brasil como ganadora absoluta del concurso de popularidad. Días antes del Mundial, se viralizó un desfile de aficiones, que todo el mundo dio por sentado que era pagado por la organización para darle color a los días previos. Quizá lo fuera (ningún protagonista reconoce que así fuera, FIFA y Qatar también lo niegan), pero quizá fuera solo un divertimento realizado por amor al arte. Porque les apasiona el fútbol, pero no la selección de Qatar, sino otra.

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El apoyo de los locales, reconocibles perfectamente por sus túnicas, ya quedó patente en el partido de inauguración del pasado domingo. Tras el descanso, y ya con 0-2 a favor de Ecuador, miles de qataríes abandonaron el estadio Al Bayt de Jor. Sencillamente, no les gustaba lo que estaban viendo y se fueron a hacer algo mejor. El concepto romántico de apoyar a tu equipo (o tu selección, en este caso) pase lo que pase no ha calado en esta esquina del mundo.

También quedó claro a la salida del Qatar-Senegal del viernes. Las evacuaciones de los estadios están siendo un infierno en este Mundial, con colas que pueden durar una hora para poder acceder a la estación de metro que corresponde, coger un autobús o subirse a un taxi o un Uber. Pero no fue el caso. Silencio, orden y tránsito ordenado a cualquier otro lugar. La vigente campeona de la Copa de Asia había sido eliminada (entonces virtualmente) del Mundial, pero a nadie le importaba mucho.