Ir a contenido

Alerta por el riesgo sísmico del proyecto de un almacén de gas

Andalucía asegura que lo parará en los tribunales si el Gobierno no lo anula definitivamente

JULIA CAMACHO / SEVILLA

Activistas de Greenpeace, en una protesta contra las instalaciones de Gas Natural Fenosa en Doñana, el pasado mes de noviembre.

Activistas de Greenpeace, en una protesta contra las instalaciones de Gas Natural Fenosa en Doñana, el pasado mes de noviembre. / PEDRO ARMESTRE

La Junta de Andalucía lo ha dejado claro: no tolerará un proyecto con riesgo sísmico en las mismas puertas de Doñana, como ha constatado un informe del Centro Superior de investigaciones Científicas (CSIC). El documento aconseja la paralización del proyecto hasta que sea valorado en su conjunto. El Gobierno descarta de momento paralizar el gasoducto, y el ejecutivo andaluz ya ha anunciado que acudirá a los tribunales si sigue adelante.

El Proyecto Marisma, que desarrolla Gas Natural a 200 metros del parque natural y a dos kilómetros del parque nacional, contempla una inversión de 200 millones de euros para explotar los 8.000 GWh de gas que aún quedan almacenados en el subsuelo, la construcción de un depósito para rellenarlo con gas procedente de África y 72 kilómetros de gasoducto, aprovechando gran parte de una red ya existente. Cuenta con el aval del Gobierno, que lo catalogó como de utilidad pública y avaló, además, su declaración de impacto ambiental en el 2010, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, la Junta de Andalucía denegó la autorización a tres de las partes en las que fue troceado el proyecto para agilizar los trámites burocráticos y eludir esa valoración conjunta, por lo que solo la denominada Marisma Occidental sigue adelante.

AMENAZA AMBIENTAL

Ante las sospechas de que el almacén podría suponer una amenaza ambiental para Doñana, el Defensor del Pueblo Andaluz contactó con el CSIC para investigar  las consecuencias del proyecto. El dictamen científico, fechado el pasado mes de junio, es tajante: “Debido a que los cuatro proyectos actúan sobre el mismo acuífero y el mismo sistema de placas y fallas, consideramos que el riesgo sísmico que representa este proyecto es suficiente para, aplicando el principio de precaución, detener su aprobación y ejecución hasta que el proyecto conjunto sea valorado adecuadamente por un equipo científico independiente y multidisciplinar, tal como se ha procedido en el pasado con otros proyectos o problemas que podían afectar a la conservación de Doñana, por ejemplo, las actuaciones tras el vertido tóxico de Aznalcóllar o el estudio realizado sobre los impactos esperados del dragado del Guadalquivir”.

El informe tiene en cuenta lo sucedido en la plataforma Castor en Vinaròs (Castellón), lo que a su juicio demuestra que “el proceso de inyección de gas puede provocar movimientos sísmicos, y que su valoración debería haberse incluido en la declaración de impacto ambiental”. Se trata de un informe “muy grave”, valoró ayer la Consejería de Medio Ambiente, que exige al Ministerio de Industria que paralice oficialmente ese proyecto de Marisma Occidental y retire las evaluaciones ambientales positivas de forma que se realice una única valoración conjunta. Si el Gobierno central hace caso omiso, la Junta de Andalucía acudirá a la justicia para que sea ésta “quien paralice el proyecto” definitivamente.