25 nov 2020

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PROYECTO PIONERO

Una vacuna contraceptiva para frenar la superpoblación de jabalís

Cuatro municipios del Vallès empiezan un plan piloto para tratar unos 300 ejemplares en tres años

El sistema, coordinado por investigadores de la UAB, es incruento y reversible

Antonio Madridejos

Especialistas de la UAB y de la Diputación de Barcelona vacunan con un producto contraceptivo un jabalí capturado en las cercanías de la ermita de Can Roure, en Matadepera. El ejemplar volvió a estar libre en menos de media hora.

Especialistas de la UAB y de la Diputación de Barcelona vacunan con un producto contraceptivo un jabalí capturado en las cercanías de la ermita de Can Roure, en Matadepera. El ejemplar volvió a estar libre en menos de media hora. / NURIA PUENTES

El primer programa que se pone en marcha en Europa para controlar las poblaciones silvestres de jabalí mediante la administración de una vacuna contraceptiva ha empezado esta mañana con la captura de un ejemplar joven en las cercanías de la ermita de Can Roure, en el municipio de Matadepera (Vallès Occidental). El animal, anestesiado para que no sufriera nada y cubierto con una manta térmica que lo protegía del frío, ha sido sometido a una exploración veterinaria, se le ha colocado en la oreja un sensor para seguir sus movimientos por GPS y, finalmente, se le ha inyectado el fármaco.

Si todo va bien, el jabalí reducirá su instinto sexual -se reproducirá menos o no se reproducirá- y también desminuirán sus incursiones en busca de comida en el medio agrícola y urbano, que es donde se concentran los problemas derivados de su superpoblación, afirma el coordinador del proyecto, Manel López-Bejar, profesor de la Facultad de Veterinaria de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Sería una opción menos cruenta que las batidas. "O un complemento -añade-, porque aquí todo suma".

La prueba piloto se desarrollará durante los próximos tres años y supondrá el tratamiento de unos 300 animales -un centenar por año- en zonas periurbanas de los cuatro municipios implicados en el plan piloto: Matadepera, Vacarisses, Terrassa y Sant Cugat del Vallès. En todos ellos es fácil observar jabalís que se han acostumbrado a la presencia humana y viven prácticamente todo el tiempo en áreas muy cercanas a las viviendas. Las acciones se desarrollan con el apoyo técnico y económico de la Diputación de Barcelona

SISTEMA INOCUO Y REVERSIBLE

Según explica López-Béjar, la vacuna crea anticuerpos frente a la hormona que favorece la función reproductora en los mamíferos, pero no tiene ningún efecto secundario más allá de modificar su comportamiento sexual. Tampoco afectaría a los humanos en caso de que los animales fueran cazados y destinados a la alimentación.

 "No se inocula nada raro al animal. A diferencia de otras propuestas como la castración química o la castración quirúrgica, es un sistema inocuo, incruento, de bajo coste y reversible", añade el coordinador del programa. Lo que hace el fármaco, que se aplica en el muslo y pierde su efecto al cabo de 2-4 años, es simplemente "engañar al sistema inmunitario del jabalí". Concretamente, estimula anticuerpos contra la hormona que regula el proceso de reproducción (GnRH) tanto en machos como en hembras. "Así, los testículos y los ovarios no generan células sexuales. En definitiva, se reduce el deseo sexual", añade el profesor.

ADELANTO DE LA EDAD REPRODUCTORA

El problema observado en los últimos años años, prosigue López-Béjar, es que los jabalís no solo se han acercado a zonas humanizadas en busca de comida, sino que la mayor disponibilidad de alimento ha adelantado la edad de la reproducción y, en el caso de las hembras, ha hecho que se reproduzcan durante todo el año. Como ejemplo, el animal capturado esta mañana en Matadepera, un joven macho de solo ocho meses y unos 28 kilos, "ya está prácticamente en edad de aparearse", dice el profesor de Veterinaria.

Y todo ello tiene un efecto claro: "En el momento de reproducción, los machos muestran una gran actividad -se mueven más buscando hembras- y tienen consecuentemente unas mayores necesidades nutritivas". Es entonces cuando causan daños en la agricultura y se acercan más a zonas urbanas. "Más que la población total, la clave es reducir su actividad y su interacción con los humanos, especialmente en el caso de los machos", insiste.

El proyecto empezó el año pasado y durante este periodo se ha realizado el estudio previo con controles de salud sobre los animales, su estado reproductivo y las técnicas de captura (jaulas automáticas con un reclamo de maíz). Hasta el 2019 se hará un seguimiento del comportamiento de los ejemplares y se obtendrán los primeros resultados. "Entonces podremos ver cómo han evolucionado las interacciones negativas con los humanos y si los ciudadanos perciben que el problema ha mejorado", concluye López-Béjar. Si los resultados son positivos, además, se podría aplicar la vacuna en otros municipios de Catalunya.

Primicia en poblaciones silvestres

El programa de vacunación contraceptiva iniciado en Matadepera no se ha probado jamás con jabalís silvestres. El producto, desarrollado por la Agencia de Gestión de Fauna de Estados Unidos, sí se ha empleado con éxito para hacer frente a la superpoblación de ciervos de cola blanca o de Virginia. Y también ha habido algunos ensayos con elefantes. “Aunque se ha probado con jabalís de zoos en el Reino Unido, a nosotros nos toca saber si la vacuna es efectiva en poblaciones silvestres. Es una novedad a nivel mundial”, destaca López-Béjar. De hecho, el profesor de la UAB admite que hay “incertidumbres” acerca de cómo funcionará. "Ahora estamos en conversaciones con diversas ciudades europeas y asiáticas con problemas similares para explorar la posible aplicación ", avanza.


Una de las dudas es saber si la menor actividad de los animales tratados incentivará la llegada de otros ejemplares que actualmente habitan en zonas poco humanizadas. “Creo que eso no sucederá porque los jabalís vacunados mantendrán su territorialidad”, dice. En el parque natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac, origen fundamental de los jabalís que ‘residen’ en Vacarisses, Matadepera y Terrassa, la densidad es de unos seis animales por kilómetro cuadrado, recuerda Àngel Miño, director del espacio protegido, gestionado por la Diputación de Barcelona.