Un conflicto de manual entre distintas necesidades

Polémica por el correcan que el Ayuntamiento de Mataró quiere instalar en el Parc de la Llibertat

El consistorio prevé sacrificar la mitad del parque infantil situado al lado del Montserrat Solà para satisfacer una demanda de dueños de perros

Los futuros inquilinos de una nueva promoción de inmuebles que se situará al lado del parque ponen el grito en el cielo

Una de las terrazas del Parc de la Llibertat de Mataró que serían ocupadas por el nuevo correcan que plantea habilitar el Ayuntamiento.

Una de las terrazas del Parc de la Llibertat de Mataró que serían ocupadas por el nuevo correcan que plantea habilitar el Ayuntamiento. / Joan Salicrú

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Mataró, la gran ciudad del área de Barcelona con más perros por habitante –un por cada ocho habitantes-, quiere terminar el mandato habiendo duplicado los Correcans que hay en la ciudad. En estos momentos, hay cuatro repartidos por la ciudad –en La Llàntia, Cirera, en el Triangle dels Molins y Rocafonda, alrededor del Institut Les Cinc Sénies- y un quinto de provisional, entre la calle Floridablanca y Prat de la Riba, en el solar que queda delante de Can Gasol, en el barrio de Les Santes-Escorxador.

El área de Bienestar Animal del Ayuntamiento, capitaneado por la concejala Eli Ruiz, explica que la voluntad del ejecutivo es acondicionar 4 o 5 espacios de la ciudad durante este mandato: "Tenemos que atender las distintas necesidades que van surgiendo y esta es una de ellas, sin lugar a dudas". Una de estos correcans, que se quiere situar en el Parc de la Llibertat del barrio de L’Havana, está creando desde hace unas semanas un gran revuelo.

El proyecto contempla que la segunda y la tercera terraza del parque, observándolo desde la escuela, se convierta en un correcan de 1600 m2. Los juegos infantiles que hay en la segunda terraza se desplazarían unos metros hasta la Plaça dels Alocs, el espacio que queda justo ante la escuela, y se mantendría la primera terraza para uso de los más pequeños. Las otras tres terrazas del parque que quedan por encima de la calle Capmany se mantendrían tal y como están.  

Existen varios actores con intereses contrapuestos: los propietarios de perros del colectivo Habana Dogs y un grupo de vecinos del barrio, que en septiembre de 2019 entraron una instancia con 500 firmas pidiendo un correcan; los padres y madres de la escuela Montserrat Solà –y la propia escuela- que no quieren ver recortado el espacio donde juegan sus hijos a la salida del colegio; y finalmente un grupo de ciudadanos que irán a vivir en una nueva promoción de viviendas que da justo al parque, los cuales han empezado a recoger firmas para evitar la instalación del nuevo equipamiento.

Tres actores en liza y el Ayuntamiento

"Nosotros escogimos participar de esta promoción porque pensábamos que podríamos disfrutar de este parque y la verdad es que ahora nos tememos no poder ni tener la ventana abierta. Hay que tener en cuenta que la zona donde irá el correcan está muy cerca de las puertas de las viviendas que darán al parque; solo hay 3 metros y medio de distancia. A la práctica nos quedaremos sin parque y tendremos ruidos, suciedad y insectos. No entendemos ni como al Ayuntamiento se lo ha podido plantear", explica Carles Guerrero, representante de una de las 120 familias que irán a vivir en la nueva promoción Els Alocs. De momento han entregado una instancia telemáticamente al Ayuntamiento pero no han mantenido ningún contacto con la concejala encargada del tema.

Desde el AFA de la escuela Montserrat Solà, la representante de su gestora Noe Ayguasenosa explica que los padres y madres no están en contra de la instalación de un correcan genéricamente, pero sí del espacio escogido. “La representación de las familias acordó en su última asamblea abrir un proceso de interlocución con las entidades sociales del barrio, los promotores del correcan y el Ayuntamiento para pactar un posicionamiento común que haga compatibles los distintos usos, oponiéndose a la ubicación delante del escuela, ya que se considera que va en detrimiento del espacio de los más pequeños“, ha explicado a EL PERIÓDICO, en un mensaje que también comparte la dirección del centro.

También el AFA de Els Menuts, la escola bressol que se encuentra un centenar de metros más arriba de donde se ubicaría el nuevo espacio para perros, ha promovido una consulta interna entre los padres del centro: el 83% de ellos se ha posicionado en contra de la instalación.

El conflicto está servido pero la concejala de Bienestar Animal Eli Ruiz confía encontrar una forma de satisfacer mínimamente a todas las partes. “Tenemos el proyecto preparado. Lo hemos trabajado teniendo en cuenta los vecinos y los usos que ya tiene el parque. Hemos hablado con la dirección de la escuela y la asociación de padres y madres. Tenemos que llegar a un consenso, un escenario donde todos estemos cómodos y dar respuesta a las necesidades de toda la ciudadanía. Estamos trabajando en ello procurando que los propios implicados dialoguen entre ellos, con la mediación del Ayuntamiento”, comenta Ruiz, la cual sitúa en julio –cuando ya no habrá escuela- el momento en qué se desarrollarán los trabajos de acondicionamiento del nuevo correcan.

Los otros nuevos espacios para perros en la ciudad

Además del nuevo correcan que se instalará en el Parc de la Llibertat, el Ayuntamiento ya tiene decidido el emplazamiento de dos más: uno será dentro del Parc del Nord –en Vista Alegre- y el nou Parc Central, donde ya hay zonas señalizadas para uso de los canes en determinadas horas pero que ahora se delimitarían con una valla y se habilitarían para que tanto dueños como perros pudieran estar dentro con comodidad –circuitos caninos, mobiliario, bancos...-.    

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Los nuevos correcans se ubicarán en Cerdanyola, donde afirma la concejala que hay una gran demanda, y también en Pla d’en Boet, aunque por el momento no está claro donde irían exactamente. Además, la concejala admite que el centro de la ciudad debería contar con uno de estos equipamientos pero que existe una gran dificultad en identificar un espacio que pueda albergar el correcan, que como mínimo necesita 400 m2, algo nada fácil de encontrar en una zona de la ciudad tan densificada.

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