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Jorge Mendes: el superagente acorralado

Carlos Marcote

Florentino Pérez se percató hace casi tres años de que la ambición de Jorge Mendes (Lisboa, 1966) no tiene límites, que está incluso por encima de la suya. Ante las maniobras del superagente portugués para colocarle a Radamel Falcao en el verano del 2014, que incluyeron presiones directas de Cristiano Ronaldo y un tuit del propio delantero colombiano en el que anunciaba su fichaje por el club, el presidente del Madrid tuvo que plantarle cara para impedir que Mendes siguiera haciendo acopio de poder en el entorno del conjunto madridista.

Tras la llegada de Ronaldo en el 2009 se produjo la de José Mourinho al banquillo en el 2010 y, para el 2013, la nómina de representados por Mendes en el conjunto madridista ascendía a seis jugadores: Ronaldo, Pepe, Di María, Coentrao, Carvalho y el futbolista del Castilla Fabinho. Hoy solo queda el primero, y no se sabe por cuánto tiempo.

"EL VERDADERO DUEÑO DEL REAL MADRID"

«Si llego a fichar a Falcao, tendría que haber dejado la presidencia a Mendes», cuentan que llegó a decir Pérez. Estaba alarmado por la imagen que ofrecía el Madrid, dejándose marear por el representante más influyente en la historia del fútbol, el encantador de serpientes luso, que para entonces ya lideraba, con su agencia Gestifute, los mayores movimientos de fichajes del mercado europeo. Hoy su cartera incluye a más de 200 deportistas y ha realizado más de 400 transacciones, 80 de ellas en España, con un movimiento de dinero superior a los 1.000 millones de euros. The Wall Street Journal llegó a calificarle como «el verdadero dueño del Madrid» y por eso, entre otras cosas, Pérez frenó la llegada de Falcao. Meses después, Mendes le quitó el 40% de los derechos de imagen de la estrella portuguesa para cedérselos a Peter Lim, dueño del Valencia y amigo y socio de Mendes en un fondo de inversión, para que los explotara en Asia. A Florentino le sentó fatal.

DISTANCIAMIENTO

A estas alturas, todo indica que el distanciamiento entre ellos es un hecho. Que casi todos los jugadores que el agente portugués ha llevado al Madrid, además de Mourinho, hayan sido denunciados por fraude fiscal ha provocado que el dirigente blanco imponga un cordón de seguridad para desligar las operaciones del Madrid de las maniobras del superagente. Tendrá que echársele a la cara, sin embargo, en las conversaciones con Ronaldo para convencerle de que siga y es probable que también en las negociaciones para fichar a Mbappé, ya que, aunque Mendes no es el representante del joven delantero francés, sí asesora al Mónaco. Ambas pueden ser las operaciones del verano y un año más el poderío del representante más influyente en la historia del fútbol quedará patente, al margen de los pases de André Silva al Milan, de Guedes al Paris Saint Germain, el posible de Bernardo Silva al Barça, la vuelta de Costa al Atlético o la salida de James del Madrid.

COMPRAR BARATO Y VENDER CARO

Su habilidad para comprar barato y vender caro alcanza la categoría de mito 20 años después de haber echado a andar como representante de futbolistas con el traspaso del portero Nuno al Deportivo. De padre funcionario, ya había apuntado maneras de negociante avispado cuando acordó con el presidente del Lanheses, el último club modesto en el que probó como futbolista, que no cobraría a cambio de explotar la publicidad estática del campo. Hizo hucha para abrir primero un videoclub y después un pub, aunque para entonces ya tenía entre ceja y ceja convertirse en agente FIFA. En un pub que no era el suyo conoció a Nuno y lo llevó al Depor. Cinco años después, su nombre sonó con cierta fuerza en el mercado al colocar a Hugo Viana en el Newcastle por 12 millones de euros, muy por encima del valor real del jugador. Lo mismo pensaron muchos cuando al año siguiente movió a Ronaldo del Sporting al United por 17 millones, pero aquí acertó.

IMPERIO GESTIFUTE

Con las comisiones de esas operaciones y, sobre todo, con los 65 millones que ingresó en el 2004 por el pase al Chelsea de Mourinho y los jugadores Costinha, Ferreira, Tiago y Cech, puso las bases del imperio Gestifute y extendió a las grandes ligas europeas las redes con las que había captado lo mejor y lo no tan bueno que pasaba por el Oporto, el Benfica y el Sporting. Después vino el traspaso de Ronaldo al Madrid (94 millones) y todo lo demás, entre lo que no está, según Gestifute, el entramado de sociedades en paraísos fiscales para desviar fondos de sus representados y engañar, así, al fisco. Tendrá que empezar a demostrarlo el miércoles en el Juzgado de Instrucción número 1 de Pozuelo, donde está citado como investigado en el 'caso Falcao'.

«Ha llegado a la cúspide, ahora solo puede haber declive. Le quedan pocos años, quizá meses. Veremos la caída de Mendes», adelanta el periodista italiano Pippo Russo, autor de un libro crítico con Mendes, 'M. La orgía del poder', en el que hace coincidir su ascensión con la aparición de los fondos de inversión en Portugal y, al margen de analizar sus negocios con los grandes clubs, incide en la suerte corrida por el Deportivo, el Zaragoza, el Salamanca y el Valencia, damnificados por sus inversiones en la cartera B del agente más poderoso.

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