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Editorial

La sostenibilidad está de moda

El sector ha de combinar precio con satisfacer la preocupación del cliente por el medio ambiente

Agustí Sala

Tres modelos lucen creaciones hechas por alumnas de la escuela LCI Barcelona en el marco de la iniciativa B-SEArcular, que recupera plásticos del fondo del mar para convertirlos en tejidos.

Tres modelos lucen creaciones hechas por alumnas de la escuela LCI Barcelona en el marco de la iniciativa B-SEArcular, que recupera plásticos del fondo del mar para convertirlos en tejidos. / ASLI YARIMOGLU

De moda. Y nunca mejor dicho. La sostenibilidad impregna todas las actividades y negocios en el mundo actual. Es lo que demandan los clientes, cada vez más sensibilizados con el medio ambiente y la crisis climática. También en un segmento como el de la industria de la moda, que forma parte de la industria textil, la segunda que más contamina después de la petrolera, se nota esa tendencia.

El reto es combinar el precio, uno de los factores que más priman los usuarios especialmente tras el estallido de la crisis económica, que redujo la capacidad de compra de los usuarios, con la calidad y unos estándares que se compabilicen con el respeto al medio ambiente.

Los clientes cada vez muestran más interés por los materiales reciclados, la producciónd e proximidad o las prendas de segunda mano, siguiendo la tendencia de la economía circular, es decir, aquella encaminada a reducir a la mínima expresión los residuos o a convertir estos en recursos para nuevas producciones.

Como sucede en otros muchos sectores, el modelo de negocio en la industria de la moda está en revisión. No solo todo es más efímero sino que los clientes tienen que tener a su disposición todo tipo de canales para comprar las prendas que deseen y con materiales y los sistemas de producción que satisfacen sus necesidades. Y, a diferencia de lo que muchos creen, todo este proceso que ya está en marcha no significará la desparición de la tienda física sino su transformación.

Omnicanalidad

Es evidente que tendrá que cambiar, sea de función, de planteamiento o de cualquier otra variable, para adaptarse a las necesidades de los clientes. Todo ello formará parte de lo conocido como omnicanalidad, es decir, poner a disposición de los clientes fieles y potenciales, cualquier canal para que pueda comprar lo que quiera y cuando lo requiera. El proceso de compra ha de ser más ágil y suponer una experiencia positiva, para que pueda repetirse tantas veces como sea necesario.

Lo cierto es que en este entorno complicado subsisten y, no solo, eso, sino que prosperan modelos de negocio con mentalidad realmente exportadora, es decir, que el mercado es verdaderamente el mundo, no solo el país de origen. Son propuestas que se han hecho un hueco en el mercado, que es de lo que se trata, con principios como la producción de proximidad, la venta con productos que resultan atractivos en otros países o el cambio radical para renovarse y atraer a nuevos públicos. No hay recetas mágicas ara el éxito, pero lo que es evidente es que quien no se mueve acaba perdiendo la carrera.

Temas: Moda