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ENTREVISTA

Oscar Pierre: "Glovo ha estado a punto de cerrar dos veces. Nos salvó pivotar"

Oscar Pierre es fundador y consejero delegado de Glovo. La 'start-up', una de las más de moda de Barcelona, crece a pasos agigantados en todo el mundo. Ha levantado más de 150 millones de financiación.

Josep M. Berengueras

Oscar Pierre, fundador de Glovo.

Oscar Pierre, fundador de Glovo. / Ricard Cugat

¿Qué era Glovo al inicio y qué es ahora?

Empezamos con la idea de realizar los encargos de la gente. Probamos durante un año, las métricas eran malas, y estuvimos a punto de cerrar. Empezó a funcionar cuando introducimos las tiendas en la app con entrega en 30 minutos. Después, el segundo punto de transición fue cuando nos dimos cuenta de la oportunidad que había en la categoría de entrega de comida a domicilio.

¿Cuánto supone la comida?

Estamos en 21 países. En España cuatro de cada cinco pedidos son comida, mientras que en Suramérica son dos tercios. 

¿Esos dos cambios que vivió Glovo es lo que se conoce como ‘pivotar’?

Así es. Todas las start-ups de éxito han pivotado desde su idea inicial. Para nosotros fue clave, porque estuvimos a punto de cerrar en dos ocasiones y eso nos salvó.

¿Sigue saliendo a repartir?

Sí, claro. Tenemos un programa que se llama Glovo Care donde la empresa dona 15 euros por cada pedido que entregue un empleado. Se aprende del negocio hablando con clientes, con glovers...

¿Qué ha aprendido últimamente?

Que hay dos grandes áreas de fricción. Una es nuestro chat de soporte: este trimestre vamos a dedicar muchos recursos para mejorarlo (este año, solo en agentes disponibles, hay un presupuesto previsto de 45-50 millones de euros). El otro tema es que los glovers quieren reducir los tiempos de espera en los restaurantes: debemos invertir en algoritmos para que cuando un glover llegue a un restaurante su pedido esté preparado.

¿Cuánto gana un glover?

En España, cinco euros por pedido de media, incluyendo distancia, espera… De media, son pedidos de 30-35 minutos.

Defiende la flexibilidad de los glovers, pero estos piden ser plantilla.

De momento creo que la flexibilidad gana, aunque hay algunas minorías que hacen mucho ruido. La flexibilidad no se debería perder. La regulación debe avanzar, porque ahora solo hay dos polos: el empleado y el freelance. Una figura intermedia tiene sentido. Nos gustaría que tuviesen otras coberturas, que no podemos ofrecer porque si no nos acercaríamos a una relación laboral. Cuando pusimos el seguro de accidentes nuestros abogados nos dijeron que era un indicio de laboralidad, lo que no tiene ningún sentido, porque nosotros queremos es que nuestros glovers tengan un seguro. 

¿Si tuviesen que incorporar en plantilla a todos los glovers, la empresa seguiría existiendo?

Sí, lo haríamos, pero con un modelo que no nos gustaría porque perderían la flexibilidad. No es nuestro modelo.

No paran de levantar rondas; la última, de 115 millones de euros… 

Levantar rondas ahora mismo es la mitad de mi trabajo. Al demostrar que el modelo es rentable en España e Italia, nuestro modelo es replicarlo en todos los países donde sea posible. Creemos que habrá más rondas, pero tenemos un plan por si no llegasen más para ser rentables.

¿Cómo será este año?

En el 2018 corrimos mucho para ser los primeros en llegar a algunos países y fue un acierto, pero también implicó dedicar menos recursos a calidad, estrategia… Este año vamos a buscar países donde el modelo funciona (por ejemplo, lanzamos Ucrania y Georgia para probar, y están volando; para nosotros tiene más sentido explorar un Kazajistán que un Londres). Seguiremos buscando oportunidades, aunque la expansión llegará pronto a su fin, pues nuestro modelo tiene un tope de unos 40 países. Dos, trabajaremos en optimización y calidad. La tercera es nuevas categorías: por ejemplo, con Super Glovo. Estamos buscando ya los locales para Barcelona.

¿Dos consejos para emprendedores?

Construye cosas que la gente quiera (o es algo nuevo o mejoras mucho lo que tiene la gente) y ves con cuidado de enamorarse de una idea (hay que ser ágiles, cambiar, adaptarse). 

Al otro Pierre emprendedor no le va mal...

Mi primo Carlos empezó Badi casi al mismo tiempo que yo Glovo. Los dos lo hemos pasado fatal: hemos estado a semanas de cerrar. Pero podemos decir que tenemos mucha suerte, porque es difícil crear empresas que crezcan tan rápido.

¿Hay que dar propina a los glovers?

Si hacen su trabajo bien, sí. Internamente discutimos si hay que ponerlo en la app... Yo creo que sí que lo pondremos.

Temas: Glovo Start-ups