08 ago 2020

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PLAN DE CHOQUE DE SALUD MENTAL

Más atención a las secuelas emocionales de la covid-19

El Ayuntamiento de Barcelona incrementa en 1,5 millones el presupuesto para atender la angustia y el estrés derivados de la crisis del coronavirus

La estrategia ha sido elaborada junto a entidades sociales, expertos y profesionales para abordar los casos de malestar de forma precoz

Xaivi Datzira

La plaza Reial de Barcelona, desierta durante el confinamiento por el coronavirus.

La plaza Reial de Barcelona, desierta durante el confinamiento por el coronavirus. / Jordi Cotrina

La crisis generada por el coronavirus tiene unas consecuencias evidentes y bien visibles en el terreno de la salud: la enfermedad y, en los casos más graves, el fallecimiento. Pero de forma paralela, y mucho más silenciosa, crecen toda una serie de secuelas emocionales que resultan más difíciles de detectar, incluso para uno mismo: la angustia, el estrés, el miedo, la ansiedad… Ante ello, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha junto a las entidades especializadas y las instituciones de la ciudad un plan de choque para hacer frente a los efectos sobre la salud mental de la covid-19, con un presupuesto de 1,5 millones de euros que se añaden a los 640.000 euros destinados a los programas ya habituales.

Muchos ciudadanos han sentido durante esta crisis miedo, angustia, incertidumbre o soledad

Un importante apoyo económico para fortalecer las acciones de bienestar emocional en Barcelona, que ha partido de dos puntos que han terminado confluyendo. En primer lugar, todas aquellas acciones que se pusieron en marcha de manera urgente durante los primeros días del estado de alarma, como una línea telefónica de apoyo junto al Colegio de Psicólogos, el refuerzo al teléfono de la esperanza o las líneas específicas para autónomos, trabajadoras del hogar y profesionales sanitarios. Al mismo tiempo, se emprendió un análisis de la mano de las Mesas de Salud Mental de cada distrito, con el fin de diagnosticar cómo estaba afectando el confinamiento a los barceloneses. Y de ahí se recogieron aspectos como el miedo a la enfermedad, la imposibilidad de llevar un duelo adecuado, la angustia por un futuro incierto, el impacto del aislamiento y la soledad…

Afectación global

En base a este diagnóstico se ha elaborado este plan de choque, conscientes de que el impacto de la covid-19 se alargará en el tiempo y puede afectar a toda la ciudadanía. “Es una experiencia que todos hemos vivido y que ha comportado un impacto a nivel de salud mental en forma de efectos que son aparentemente menores, pero que si no se abordan y se cronifican pueden tener consecuencias más importantes”, comenta Pilar Solanes, responsable del Departamento de Salud del Ayuntamiento de Barcelona. Por eso, un primer objetivo del plan es incrementar el número de personas capaces de proteger su salud mental en tiempos de crisis, así como aumentar la capacidad de detección, acompañamiento y orientación.

El plan se basa en la colaboración entre el Ayuntamiento de Barcelona y todos los actores del campo de la salud mental agrupados en las Mesas, como profesionales médicos, psicólogos, servicios sociales, entidades, asociaciones… Quizás la iniciativa que permitirá ver de manera más clara este trabajo conjunto y enfoque universal es la plataforma digital que se pondrá en marcha este verano y que agrupará herramientas en línea para favorecer la resiliencia y el bienestar emocional. “Nos estamos recuperando de un choque emocional muy fuerte como ha sido la pandemia, que aún no ha concluido, y esto es algo que nos puede afectar a todos”, afirma Solanes.

Mascarillas

Ciudadanos paseando por Barcelona con la mascarilla puesta. / JOAN CORTADELLAS

El plan de choque, sin embargo, también reconoce que la covid-19 ha subrayado las desigualdades existentes, por lo que la salud mental de las personas se ve afectada de manera distinta, tal y como afirman desde el consistorio: “Las personas en peor situación socioeconómica son las que están más expuestas a la infección y las que han sufrido con más dureza las condiciones del confinamiento, las consecuencias económicas y la angustia ante el futuro”. Asimismo, el plan prevé un apoyo específico a niños y niñas y adolescentes, personas cuidadoras, personas mayores y personas con problemas de salud mental.

Detección temprana

Por ello, se ha creado un programa de apoyo y asesoramiento en salud mental para los profesionales sociales y de entidades que trabajan sobre el terreno, para mejorar la detección temprana de los problemas de salud mental, principalmente en los barrios con más dificultades sociales. “Estamos trabajando con los centros de salud mental para ver cómo podemos estar más cerca de las personas”, avanza Pilar Solanes. Asimismo, se amplia el apoyo a las entidades que trabajan en el ámbito de la inserción sociolaboral de las personas con problemas de salud mental. Y ya está en pleno funcionamiento el teléfono 649.756.713 especialmente dirigido a niños y adolescentes, así como familias, educadores y monitores, con el fin de aconsejar sobre la gestión de las emociones, las relaciones o el establecimiento de rutinas saludables. 

Por otro lado, el plan de choque de salud mental también pone el foco en la prevención y atención a las conductas suicidas, para paliar “un posible incremento después de que se detectaran menos casos durante el confinamiento, debido a un mayor control familiar”. Se habilitarán nuevos teléfonos y apoyos, además de ofrecer formación específica a los profesionales relacionados con colectivos de riesgo.

Un duelo adecuado

Finalmente, el plan municipal busca abordar otro de los efectos del confinamiento que ha generado mayor impacto: la imposibilidad de despedirse de los seres queridos fallecidos, lo que ha generado “una sensación de angustia tremenda”. Es por ello que el plan de choque en salud mental también prevé un mayor acompañamiento en el duelo, con el fin de que las familias puedan decir adiós como es debido a todas aquellas personas que nos han dejado en una situación tan inesperada, confusa e incierta como ha sido la crisis de la covid-19.

Lluís Lalucat: "Los efectos se notarán más a medio y largo plazo"

BCN Salud Mental, que agrupa varias entidades, ha sido una de las asociaciones clave en la redacción del plan de choque municipal. Lluís Lalucat es su presidente.

-¿Cómo reaccionaron ante el coronavirus desde BCN Salud Mental?

-Como a todos, nos cogió por sorpresa y tuvimos que dar una respuesta ágil, reorganizando los servicios y dispositivos, muchas veces cambiando la atención presencial por la telemática. La actividad, eso sí, continuó siendo igual de alta que en el año anterior, e incluso en algunos momentos ha sido superior.

-¿Ha variado su enfoque tras el confinamiento?

-Debemos continuar promoviendo la atención asistencial necesaria a las personas con trastornos mentales que ya estaban en el sistema, utilizando todos los recursos comunitarios. Pero lo que también nos preocupa son los efectos psicológicos que tendrá la pandemia sobre la población en general. Y esto es algo que todavía no nos ha llegado al servicio de salud mental, pero que prevemos que será importante a medio y largo plazo.

-Los síntomas, además, suelen ser silenciosos.

-Por eso, nuestro objetivo es definir cómo podemos hacer que las personas que han sufrido emocionalmente reciban la mejor atención desde una perspectiva lo más preventiva y comunitaria posible. Y esto se consigue mediante la colaboración entre los servicios de salud mental y los profesionales sociales, educativos y de atención primaria que tienen un primer contacto con la población.

–¿La rápida detección es clave?

–Si somos capaces de identificar el sufrimiento psicológico o los problemas de salud mental en estados iniciales y les damos la respuesta adecuada, ganaremos mucho en evitar que deriven en trastornos más severos. Tenemos que trabajar en prevención y en la resiliencia de la población.

-¿De qué forma se abordan esos malestares una vez identificados?

-En primer lugar, están los que definimos como primeros auxilios psicológicos, que pueden llevar los profesionales de primera línea y sirven para detectar, escuchar, ayudar y orientar. Así se produce un primer filtro para que el servicio de salud mental pueda atender los casos de trastornos que ya requieren una atención psicológica y psicoterapéutica.