Ir a contenido

25 AÑOS DE LOS JJOO DE BARCELONA 92

Mariscal: "Hay que hacer Barcelona más humana"

El creador de Cobi recuerda los JJOO y lanza propuestas para que la ciudad siga siendo un laboratorio de ideas en plena ebullición

Anna Abella

Mariscal, con un Cobi recién dibujado en la puerta de cristal de su estudio de Palo Alto, en el Poblenou de Barcelona. 

Mariscal, con un Cobi recién dibujado en la puerta de cristal de su estudio de Palo Alto, en el Poblenou de Barcelona.  / JOAN CORTADELLAS

Un cuarto de siglo después de decirle adiós a Cobi cuando este subía a los cielos montado en aquel gigantesco barco de papel que sobrevoló el Estadi Olímpic en la ceremonia de clausura de los JJOO, su creador, Javier Mariscal (València, 1950), aunque dice que siempre prefiere encarar el futuro -“No vivo mirando el retrovisor. En mi currículo pongo que en el 2050 tendré 100 años y en el 2100, 150”-, no puede evitar que se le iluminen los ojos al recordar aquella Barcelona del 92 y, sobre todo, al alcalde Pasqual Maragall, “la clave de todo”.

Tras dibujar, a petición de nuestro fotógrafo, a la icónica mascota en el cristal de la puerta de su estudio, en el ecosistema creativo de Palo Alto, en el Poblenou, el diseñador se sienta bajo la sombra de un gran árbol cercano para charlar durante un par de horas de lo divino y de lo humano y, como siempre, sin morderse la lengua. Mientras, dentro, en una pared luce el cartel de la Mercè (encargo de la alcaldesa Ada Colau, que se presentó el lunes); sobre la mesa descansan las primeras páginas del cómic que publicará el próximo Sant Jordi (sobre el origen del Universo y el milagro de la vida en el Big Bang, en Anagrama), y por un pasillo aparece un discreto Fernando Trueba, con quien engendró ‘Chico y Rita’ (un Goya y nominada al Oscar) y con el que prepara una nueva película de animación sobre el músico brasileño Tenório Jr., asesinado durante la dictadura argentina. 

Mariscal

"Maragall era único. Se arriesgaba mirando siempre de innovar y darle la vuelta al calcetín, viendo qué podía mejorar e intentando llegar a consensos"

“Es mejor organizar los JJOO que organizar la guerra de Irak, ¿no? Yo estaba muy de acuerdo en hacer los JJOO como excusa para arreglar Barcelona. Con eso de ver si el americano le saca dos segundos al ruso, los reúnes a todos y vamos a montar una fiesta y amigos para siempre -sonríe-. Mira que yo soy apátrida, pero hay algo aquí que te marca. Vázquez Montalbán lo explicó muy bien: Barcelona es una ciudad del norte en un país del sur. O sea, que llegas a Catalunya y ves que la gente son como los alemanes de bien organizados, ‘la feina ben feta’, ¡qué gusto! Pero además está el cachondeo, el “venga, vamos a tomar una cervecita o un gintónic”, el ‘pa amb tomaquet’... Aquí se vive la calle”. 

PRESENTÓ "UNA GAMBA, UN PUNKI Y UNA PETRA PRIMITIVA"

Mariscal llegó a la Barcelona ‘underground’ de los 70, que compartió con amigos como Nazario y Ocaña, y en 1988 le tocó la lotería cuando engendró a Cobi. “Se convocó un concurso y me parecía muy maleducado no presentarme. Pero pensaba ‘está Peret y más gente y seguro que sale una mascota que esté bien. Presenté tres dibujos, una gamba, un punki y una especie de Petra (la mascota de los Paralímpicos) primitiva’. Pero no les gustó ninguno y nos dijeron que había un alcalde del Pirineo que sugería un ‘gos d’atura’, que era ‘algo muy catalán’”, recuerda antes de ir a por un libro de bocetos que le recopiló su hija. “Tenía que ser un perro que andara, que pudiera ir en bici..., con cierta forma humana... En seguida vi que debía ir a la peluquería [señala un pre-Cobi peludo]. También probé la línea Milú [como el perro de Tintín] pero parecía que temblaba de frío... Hasta que le dejé tres pelos y vi que tenía que ser algo muy sencillo y fácil de reconocer. Que no tenía que ser un gran atleta sino alguien que hace deporte como tú y como yo, alguien normal”.     

Mariscal

"El futuro de Barcelona es seguir siendo un laboratorio de ideas, es investigación, es reinventarse, evolucionar"

Y rompedor. Y ahí entra Maragall. “Era único, no había nadie como él. Era muy profesional y sabía trabajar muy bien, hacer equipos. Y tenía una ley: manda el que más sabe de cada tema, no el que lleva toda la vida en el partido. Era muy rápido en captar ideas. Y se arriesgaba mirando siempre de innovar: tenemos que inventar, reinventar, refundar, darle la vuelta al calcetín, ver qué se puede mejorar e intentar llegar a consensos. Tenía un horizonte, miraba 10 o 15 años más adelante. Y la curiosidad. Eso también era muy Maragall. Tenía una curiosidad bestial por enterarse de cosas nuevas”. De quien no guarda tan buen recuerdo Mariscal es del entonces ‘president’ Jordi Pujol. “La Generalitat ponía palos en las ruedas. Teníamos una ciudad que soñaba, con un punto sofisticado e internacional, que era un laboratorio de ideas, que es la base de Barcelona, y venía él y todos a bailar sardanas y con la boina puesta”. 

Hoy, viendo las decenas de casos de corrupción del país, recalca que “en millones y millones de metros cuadrados de tochos que se movieron no han pillado nunca ni una peseta y mira que han investigado. [Josep Miquel] Abad [consejero delegado del COOB92] me dijo que aquí no iban a consentir que hubiera chorizos”.  

"YO BUSCO EL SILENCIO. HAY DEMASIADO RUIDO" 

Con la crisis económica los encargos desaparecieron y Mariscal se arruinó. Se vio obligado en el 2014 a reducir a su equipo de 40 a 5 personas y cayó en una depresión. Pero volvió a levantarse. “Siempre para adelante, la vida es muy corta y tenemos que intentar pasarlo bien”. Añade que vive “buscando la belleza” y valorando “la inteligencia y la estética”. Le gusta avisar de que nació “muy estropeado” y que es “muy disléxico”, aunque intenta disimularlo para que no se le note. De ahí le viene, cree, “tener siempre un punto de autocrítica”. Dedica tiempo a sus hijos, a sus nietos y su novia. Rehuye las fiestas. “Prefiero estar solo. Yo busco el silencio, lo necesito. Hay demasiado ruido”, lamenta quien huye de las noticias: no ve la tele ni escucha la radio y solo lee artículos de periódicos porque no le interesa “la boda de Ronaldo o lo que ha dicho Puigdemont o el otro”. “Y no necesito pertenecer a ningún ‘equipo’. No necesito ser catalán o valenciano o del Barça o de los dibujantes de izquierdas o de los comiqueros. No sé lo que soy”. 

"Veo bien una República pero todo lo de la independencia se está haciendo de una forma chapucera. No hay información. A mí me puede cambiar la vida y quiero saber cómo nos afectará"

No elude hablar sobre la independencia. “Es una partida de póquer. Todo se está haciendo de forma muy chapucera, no hay información, no se sabe qué va a pasar. A mí me puede cambiar la vida y me gustaría saber cómo afectaría a mi barrio, a mi familia, a mi cartera... No es lo mismo estar fuera que dentro de la Unión Europea. Me parece bien plantear la independencia, cambiar a otra manera de gobernar que sea una República. Estaría muy bien”. Y suelta una anécdota. “En una ocasión le dije a Felipe, cuando era príncipe: ‘¿Por qué no te presentas a presidente de la República? Yo te votaría y muchos también. Eres muy profesional, sabes idiomas, de diplomacia, del ejército, estás muy preparado... Serías un buen presidente’. Y me respondió: ‘¡Uy, qué cosas dices!’”. 

"SABER ENAMORAR" CON LA INDEPENDENCIA

Afirma el diseñador que tiene muchos amigos “que son independentistas para joder a Rajoy o para decir ‘yo no me siento español’”. Según Mariscal, “hay que explicar bien qué significaría la independencia, discutirlo, ver los pros y los contras y saber enamorar a la gente con tu proyecto en lugar de enfrentarte al que no cree en él”. No entiende “la inflexibilidad, la posición tan talibán de Madrid y la no-respuesta de Rajoy, un presidente que ha ganado dos elecciones con campañas que pueden haber sido financiadas con dinero robado al Estado”. No desea, pues, que ser haga “un Estado pequeñito para robar mejor”. 

"¿Por qué no buscamos un proyecto de consenso, como en los JJOO, para hacer la vida mejor y que sea por ejemplo: emisiones cero de aquí al 2020 o el 2050?"

“¿Por qué no buscamos proyectos de consenso para hacer la vida mejor, que nos unifiquen y en los que todos colaboren, como en los JJOO?”, se pregunta. Y da un ejemplo: “Un proyecto que nos lleve a emisiones cero en toda Catalunya de aquí al 2020 o el 2050?”. Y da ideas para invertir lo que se le lleva Hacienda (“en lugar de que se lo lleve el hijo de Pujol o Bárcenas”): “Ayudar a la investigación, a la energía solar, crear puestos de trabajo en industrias de reciclaje y de residuos, un transporte público amable y que funcione bien en el área metropolitana para evitar el coche, que es insolidario e individualista y causa más cáncer que el tabaco. ¿Cómo es que aún discuten lo del tranvia?”. Y extiende la propuesta a Colau para Barcelona, que cree que va por el buen camino creando más vivienda social y carriles bici. “Ya me decía Maragall que esto de la bici funcionaría”, evoca quien circula sobre dos ruedas.  

LA "PLAGA" DEL TURISMO

¿Cómo ve el futuro de Barcelona? “La ciudad siempre ha sido líder en muchas cosas y así debe seguir. Es una olla que hierve. El futuro es ser un laboratorio de ideas, es investigación, es reinventarse, evolucionar. Es educación, que gente de todo el mundo siga teniendo ganas de venir a hacer un máster”. Aunque también alerta sobre “morir de éxito” ante “la plaga del turismo”. “Hay que saberlo gestionar, regularlo y controlarlo. Creo que el Ayuntamiento está haciendo un esfuerzo para que de los barrios con mucha carga turística como la Barceloneta no se vaya la gente que ha vivido en ellos toda la vida porque no pueden pagar unos alquileres imposibles. No pueden ser todo tiendas de suvenirs”. Pero sobre todo, concluye, “hay que hacer Barcelona más humana”. 

El cómic y el cine de animación

Aún le está dando vueltas al título de su nuevo cómic sobre el origen del Universo, que Anagrama tiene previsto para Sant Jordi próximo. Pero se entusiasma explicando cómo contará ese "momento maravilloso en que las bacterias cooperan y se juntan por simbiosis para hacer una célula y nace nuestra abuela común que son las plantas. Es un momento de complejidad enorme, el sexo y la muerte nacen ahí".


Trabajando, entre otros proyectos, en este libro y en la película de animación que prepara junto a Fernando Trueba tras el éxito de ‘Chico y Rita’, lamenta Mariscal que todavía haya gente que no se tome en serio el mundo de la viñeta o el cine de dibujos animados y que lo siga viendo como algo para niños. "Hay muchos adultos que aún no se han acostumbrado. En cómic se están haciendo maravillas. Mira ‘La casa’, de Paco Roca, o ‘María y yo’, de Miguel Gallardo. ¿Es cómic? ¿Es novela? ¿Es diario?". Amigo del francés Joan Sfarr, admira a autores como Guy Delisle (‘Shenzhen’, ‘Pyongyang’) y la joven Sarah Glidden (‘Oscuridades programadas’‘Una judía americana perdida en Israel’).