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Italia, laboratorio de negacionismo climático y activismo

Activistas tiñen de negro la Fontana di Trevi

Activistas tiñen de negro la barcaza de la Plaza España

Al menos 14 muertos en las inundaciones de Emilia Romaña

Tras las lluvias torrenciales de Emilia-Romaña, en el Gobierno de Meloni hay quien todavía niega el calentamiento global

La Fontana di Trevi teñida de negro.

La Fontana di Trevi teñida de negro. / HANDOUT

Heriberto Araújo

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El pasado domingo, mientras Italia descubría apavorada los efectos de las inundaciones en la región nororiental de Emilia-Romaña, que generaron en apenas seis horas las precipitaciones equivalentes a la media de seis meses y causaron 14 muertos y 23.000 evacuados , nueve activistas del grupo Última Generación ('Last Generation') irrumpieron en la Fontana de Trevi. Con el agua por la cintura, los ecologistas desplegaron pancartas donde se leían consignas contra la quema de combustibles fósiles , principal causante del calentamiento global, antes de verter en el agua turquesa de la fuente un líquido a base de carbón vegetal que en pocos segundos la tiñó de negro. La policía llegó minutos después y sacó por la fuerza a los activistas ante la atónita mirada de cientos de turistas. Algunos insultaron a los ecologistas, pero otros les aplaudieron .

Desde diciembre más de un centenar de jóvenes italianos han sido denunciados por la policía de Roma a causa de sus protestas climáticas, que ya han tenido como objetivo de la pintura o de la tinta la Fuente de la Barcaza de la Plaza de España , el edificio del Senado y la Fuente de los Cuatro Ríos, del escultor Gian Lorenzo Bernini. También ha habido protestas en Florencia, cuna renacentista, y en el Vaticano, donde actualmente se está llevando a cabo el juicio contra dos activistas que el pasado verano pegaron sus manos a la base de la escultura del Laocoonte . Todo ello ha convertido a Italia en uno de los epicentros de la controvertida estrategia de atacar icónicas obras de arte para llamar la atención por la inacción ante la crisis climática.

Castigos más duros para los 'ecovándalos'

Giorgia Meloni,
el patrimonio artísticosanciones administrativas hasta los 60.000 eurosseis meses y cinco años de cárcel

El ministro de la Cultura, Gennaro Sangiuliano, promotor del nuevo texto legislativo, dijo tras el ataque a la Fontana di Trevi que espera que sea aprobado cuanto antes. “Los ataques a los monumentos por parte de los ecovándalos se está convirtiendo en un ritual cansino que desafortunadamente tiene un coste para los ciudadanos”, dijo. La limpieza de la Barcaza de Plaza España costó 4.500 euros, explica a EL PERIÓDICO Tania Renzi, funcionaria del ente romano que cuida del patrimonio artístico de la ciudad. “La de la Fontana de Trevi costó más, aunque aún no sabemos la cifra exacta”, agrega.

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, miembro del socialista Partido Democrático (PD), pidió una tregua a los ecologistas. “La lucha contra el cambio climático es necesaria, pero no con estos métodos que contaminan el medio ambiente”, dijo, tras recordar que para que la Fontana de Trevi recuperara su agua con tonalidad turquesa tuvieron que ser vaciados los 300.000 litros de agua.

En uan entrevista con EL PERIÓDICO, Luca Trivellone, portavoz de Última Generación, explica desde Padua que no van a interrumpir sus acciones. Se justifica de las críticas aduciendo que en el pasado tampoco se entendieron la luchas por los derechos civiles de Martin Luther King Jr. o Mahatma Gandhi, pero que la Historia les acabó dando la razón. Y recuerda que las protestas tienen una razón bien concreta: “En 40 años de reuniones internacionales y de activismo, no se logró nada concreto contra el cambio climático. Solo palabras. Nos encaminamos hacia un planeta con tres grados más de temperatura. Ello tendrá consecuencias devastadoras para las próximas generaciones. Por eso llevamos a cabo estas acciones no violentas”.

Sin daños permanentes

Trivellone, estudiante de Psicología, asegura que cada una de las protestas contra los monumentos se organiza con semanas de antelación y con la certeza de que no habrá daños permanentes. También se eligen los objetivos a ser atacados por su significación.

“¿Por qué la Fontana de Trevi? Allí hay una estatua en el fondo que representa la salud que brinda el agua, porque el agua es vida, y ver el negro de nuestro carbón vegetal en el agua representa que nos están matando con el veneno de la industria fósil. Por eso hemos querido poner el foco allí”, relata, al recordar el escenario de desolación y devastación que han causado las inundaciones en Emilia-Romaña.

Meloni abandonó la cumbre del G7 en Hiroshima para enfundarse las botas de agua, visitar las zonas afectadas por las inundaciones  y aprobar un paquete de ayuda financiera de urgencia que asciende a casi 2.000 millones de euros. Pero su Gobierno se resiste a vincular la tragedia con un evento extremo provocado por el cambio climático. “No es verdad que [lo ocurrido] sea algo que no hemos visto en décadas”, dijo hace unos días Lucio Malan, líder en el Senado de Hermanos de Italia, el partido postfascista fundado por Meloni. “El cambio climático no es un dogma”.

Las autoridades advierten de que se tardarán años y costará miles de millones recuperar un territorio que ha quedado destruido por los desprendimientos y por la destrucción de cientos de carreteras. Algunos pueblos de Emilia-Romaña están literalmente aislados y sus alcaldes temen que queden despoblados de la noche a la mañana. Hasta allí han llegado algunos activistas de Última Generación para trabajar como voluntarios retirando el barro de las calles y dar apoyo a la población. Pero no por ello este grupo ha detenido sus actos para expresar su indignación. Cuarenta y ocho horas después de teñir la Fontana de Trevi de negro ya habían realizado otra mediática protesta en Roma, cuando dos activistas se rociaron con barro a las puertas del Senado . El barro que ha causado la acción continuada del hombre en Emilia-Romaña.