FÚTBOL Y RACISMO

Brasil convierte en su lucha el caso Vinicius

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Ancelotti y Vinicius charlan en Mestalla durante el Valencia-Madrid donde recibió insultos racistas.

Ancelotti y Vinicius charlan en Mestalla durante el Valencia-Madrid donde recibió insultos racistas. / Reuters

Abel Gilbert

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Vinicius se ha transformado en una bandera para millones de brasileños que han sentido como propia su rabia frente a un racismo que se experimenta mucho más allá del deporte. El grito airado de la estrella del Real Madrid contagió también al presidente Luiz Inacio Lula da Silva. "No es posible, en pleno siglo XX!, tener un prejuicio racial tan fuerte en tantos estadios de fútbol. Es injusto que un pobre chico a quien le ha ido tan bien en la vida, que tal vez se convertirá en el mejor del mundo, sea insultado en cada estadio en el que juega", dijo. El movimiento afrobrasileño se proponía ir más allá de las expresiones de indignación. “Vini no está solo", señaló Luka Franca, representante del MNU (Movimiento Negro Unificado) al anunciar una protesta frente al consulado de España en Sao Paolo.

"Vinicius es un caso lamentable y mediático, pero lamentablemente está lejos de ser el primero en España", sostuvo Susana Bragato, en el diario paulista Folha, y recordó los cantos insultantes de los que objetó en su momento Dani Alves. Merval Pereira, un destacado columnista de O Globo, sostiene que, a diferencia del exjugador del Bacelona, el del Madrid ha dado un paso adelante para enfrentar la situación. "Su resiliencia, con la brillantez de su fútbol, está impulsando cambios en la estructura de un deporte que es el más visto del mundo, quizás el más lucrativo. Una industria de mil millones de dólares que pierde mucho con la imagen empañada por el racismo".

Pelé y Ronaldo, víctimas

Los grandes jugadores brasileños han tenido que lidiar en distintos momentos con la discriminación. No en vano Pereira recuerda que la selección que ganó el Mundial de 1958 "sólo seleccionó negros a partir del tercer partido". Nada menos que Pelé, quien tenía 17 años, Garrincha y Djalma Santos.  "O Rei" no pareció aprender nada de su propia biografía. "Pasó la mayor parte de su vida negando haber sufrido racismo". Pereira recordó que el mismo Ronaldo Nazario, quien salió en defensa de Vini Jr, "tardó en asumirse" como afrobrasileño. Cuando jugaba nada menos que en Real Madrid, en 2005, hizo un comentario sobre la discriminación racial que lo expuso a severas críticas. "Creo que todos los negros sufren (el racismo). Yo, que soy blanco, sufro de tanta ignorancia".

El exastro cambió de opinión cuando su padre devino víctima de los prejuicios y la segregación en la urbanización que vivía en Barra da Tijuca, al sur de Río de Janeiro. Entonces, los residentes prefirieron utilizar el ascensor de servicio a tenerlo como compañero social. El padre de Ronaldo pasó a la ofensiva e impartió una conferencia sobre el racismo en la escuela de sus nietas.

En líneas generales, los medios de prensa consideraron que el Gobierno de Lula estuvo a la altura de lo que había ocurrido en el estadio de Valencia. El único que se salió de tono fue el ministro de Justicia, Flávio Dino, quien propuso dirimir en los tribunales brasileños los ataques contra el jugador.

Una historia de discriminación

Pero el caso Vinicius ha obligado, una vez más a los brasileños, a mirarse en el espejo del mismo problema. De hecho, en abril pasado, fue el mismo Lula el que protestó después de que dos clientes negros acusaran a la empresa Carrefour de haberlos discriminado en sendos supermercados de Sao Paulo y Curitiba. "Si quieren hacer esto en su país de origen, que lo hagan, pero en este país no admitiremos el racismo".

Lula conoce al dedillo la trama que azota a su país desde fines del siglo XIX, cuando se liberó la esclavitud. Ni siquiera los Gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) pudieron terminar con una práctica discursiva, económica y material que sigue sembrando el dolor. El discurso antirracista del PT facilitó no obstante una apertura en la posibilidad de millones de personas de auto percibirse afrobrasileños. Más del 32% de los 214 millones de habitantes reivindican el origen que resultó vergonzante en un momento para Ronaldo.

Pero, a la vez, la comunidad afrobrasileña es la más afectada por la violencia urbana. Durante la última década, una policía cada vez más militarizada ha matado a más de 33.000 civiles, de los cuales al menos 75% eran hombres negros.  En 2019 fueron 45.503 los muertos. El Foro de Seguridad Pública de Brasil estimó que durante los dos últimos años de la ultraderecha en el poder, casi el 80% de las víctimas de las operaciones policiales en 2020 fueron afrobrasileñas.

Es la misma percepción que tiene Lourenço Cardoso, el autor del libro "Branquitude: Estudos sobre a Identidade Branca no Brasil. Para el académico, "Brasil siempre ha sido un país racista" por razones estructurales e institucionales. Son esos déficits los que permitieron que Bolsonaro fuera electo presidente aun después de denigrar a las comunidades originarias y sostener que los negros "ni siquiera creo que sirvan para procrear". Esas mismas ofensas se escucharon en Valencia.