Situación insólita

Colombia no sabe qué hacer con la "invasión" de hipopótamos de Pablo Escobar

El narco importó cuatro mamíferos en 1980, ya son unos 200 y pueden ser en una década más de 1.000

¿Qué hacer con los 'narco-hipopótamos' de Pablo Escobar que invaden Colombia?

¿Qué hacer con los 'narco-hipopótamos' de Pablo Escobar que invaden Colombia? / Agencias

Abel Gilbert

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El lenguaje de la guerra reverbera más allá de los territorios colombianos donde se despliega la violencia armada. La Fiscalía General de Colombia acaba de pedirle al Consejo de Estado que los hipopótamos descendientes del cuarteto de mamíferos importados por el capo narco Pablo Escobar hace cuatro décadas, sigan siendo considerados como una "especie invasora". Un columnista del diario bogotano 'El Tiempo' se opuso a que los mamíferos sean "extraditados", cual reyes de la cocaína, y como santo remedio al problema de su constante proliferación en el departamento de Antioquía, a unos 400 kilómetros de la capital.

La bestia herbívora llegó de África en 1980. Escobar la importó de manera ilegal, como podía suponerse, para que se sumara a su zoológico privado en Puerto Triunfo. Apenas llegaron cuatro animales. El fundador del Cartel de Medellín murió en 1993. Las autoridades reubicaron numerosas especies. Los hipopótamos quedaron librados a su suerte, se hicieron dueños del extenso predio, la llamada Hacienda Nápoles de Antioquía. Pronto se adaptaron en un entorno bañado por las aguas del río Magdalena. Las autoridades estiman que más de 200 ejemplares de esta especie, apenas el 29% de ese total adultos, arrastran sus 800 kilogramos por esa zona. Dan a luz bajo el agua y, a medida que dominan el terreno, se reproducen. Se estima que, en un par de años, podrían llegar a ser más de 1000. Y entonces, la palabra "invasión" comenzaría a cobrar otro sentido.

Desde que el hipopótamo pasó a convertirse, por la fuerza reproductiva, en parte del paisaje de aquel río que desemboca en el Caribe, muchos colombianos comenzaron a enterarse de sus peculiaridades, ritmo de cría, días de celo y cópula. Pero, también, de sus peligros. La prensa ha relatado la historia de un hombre mordido por esas fauces. No solo los enormes caninos le dejaron marcas y una infección producida por la contaminación bucal de la bestia. La víctima, se dijo, tuvo problemas mentales.

Verdades y mitos

Otra persona casi pierde el brazo cuando intentó capturar a un animal para venderlo ilegalmente. Luis Enrique Díaz vive en una aldea conocida como Estación Pita. Una mañana, que parecía calcada de otras en esa zona rural, fue al río a llenar una bomba para fumigar cuando del agua emergió un hipopótamo con una furia desatada. El campesino intentó correr, pero fue derribado. Díaz estuvo un año casi sin salir de su casa por temor a volver a ser embestido. Los animales pueden correr tanto, hasta 40 kilómetros por hora, que pueden alejarse rápidamente de sus entornos. Es lo que le sucedió días atrás a uno de los mamíferos errantes: chocó contra un coche y murió. Los ocupantes del vehículo resultaron heridos.

El crecimiento de la especie conlleva daños a los ecosistemas, modifica el paisaje, provoca trastornos a las comunidades, expone a los pescadores a riesgos letales. "Qué hacer con los hipopótamos es una pregunta que ha trasnochado a biólogos, pobladores, ministros, entre otros", señaló César Giraldo Zuluaga en el diario 'El Espectador'. El gobernador de Antioquía, Aníbal Gaviria, pidió la asistencia al Gobierno nacional para agilizar los permisos que permitan llevar al menos a 70 de estos mamíferos a la India y México. Según la revista 'Semana', el dinero lo suministrarían sectores privados. Solo faltaría la aprobación del Gobierno nacional para subirlos a los aviones.

La ministra de Ambiente, Susana Muhamad, informó que el Gobierno ya tiene en sus manos un informe académico con propuestas para solucionar el trastorno. Los especialistas proponen la llamada "caza de control" a través de disparos o conmoción cerebral, o química, con la inyección de medicamentos. También sugieren el traslado hacia zoológicos o poblaciones silvestres en área de distribución nativa. Por último, quedaría la opción del confinamiento a un área en el que podrían mantenerse hasta su extinción natural.

En defensa de las bestias

Las soluciones drásticas provocan desde hace tiempo escozor. "Pido amnistía para los hipopótamos colombianos y anuncio que votaré por el candidato que les haga la mejor oferta", dijo dos años atrás el escritor Daniel Samper Pizano. Luis Noé Ochoa rechazó en las páginas de 'El Tiempo' reducir a los animales a una simple condición de "extraditables". A su criterio, las bestias le quedaron "grandes" a Colombia, tanto como los carteles de la droga. "Aunque hacen infinitamente más daño las bandas criminales, los hipopótamos son vistos como unos hipueputamos. Ellos no han podido decir si prefieren una tumba en Colombia o una reserva en África o en México, ni se les ha ofrecido ley de sometimiento, con posibilidad de juicios colectivos o individuales, ni ser gestores de paz. Nada".

Ochoa reconoce que son violentos e indómitos. Propone, por lo tanto, que los cuiden los narcos capturados. Informa a su vez que la carne de este animal es rica en proteína, sabe a cerdo y es baja en grasa.  "¿No será que podrían ser una oportunidad de alimentación, cuando aquí hay pobreza, miseria y hambre? Además, la otra carne está a precio de vaca sagrada".