Nuevo gabinete en Francia

Macron remodela su Ejecutivo para seguir gobernando en minoría

  • El presidente francés mantiene a los pesos pesados en un Gobierno con pocos cambios

  • El dirigente prescinde del ministro de Dependencia, acusado de violación y agresiones sexuales

Élisabeth Borne, confirmada primera ministra.

Élisabeth Borne, confirmada primera ministra. / JACQUES DEMARTHON / AFP

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Enric Bonet

Mucho ruido y pocas nueces. El Elíseo ha anunciado este lunes a través de un comunicado la composición de un nuevo Gobierno en Francia marcado por la continuidad. Pese a sufrir un batacazo en las elecciones legislativas de junio, el presidente francés, Emmanuel Macron, no ha compuesto un ejecutivo de coalición con Los Republicanos (LR, afines al PP) ni con otros grupos de la oposición. Los nuevos ministros proceden del partido de Macron, recientemente rebautizado como Renacimiento, o de otras formaciones aliadas, como la centrista MoDem —la gran ganadora de este remaniement— y Horizons (centro-derecha).

Aunque el flamante Gobierno comporta más de 15 cambios en puestos ministeriales, la novedad política se quedó lejos de las hipótesis contempladas en las últimas semanas. Después de que la coalición macronista perdiera más de 100 diputados y se quedara lejos del umbral mínimo de 289 escaños para disponer de la mayoría absoluta, Macron dijo hace diez días que quería componer un Gobierno que abarcara "desde los comunistas hasta la derecha republicana". Otros pesos pesados del macronismo, como el exprimer ministro Édouard Philippe, defendieron en público una coalición con LR, rechazada por los dirigentes de esta histórica y decaída formación conservadora. Al final nada de esto sucedió. 

Sigue Borne

La mayoría de nuevos ministros ya ocuparon puestos gubernamentales en el anterior mandato o eran diputados de la mayoría presidencial. El principal símbolo de esta continuidad es la permanencia al frente del Ejecutivo de la primera ministra, Élisabeth Borne, muy criticada por su campaña de las legislativas. Borne pronunciará el miércoles el discurso de política general. Este lunes por la tarde se confirmó que no se someterá al tradicional voto de confianza en la Asamblea Nacional, una práctica no obligatoria, pero muy habitual. Con esta decisión, se convierte en la quinta primera ministra (de un total de 25) que no pide la confianza al Parlamento desde la proclamación de la Quinta República en 1958.

Como la dividida oposición —formada básicamente por la coalición unitaria de la izquierda (151 diputados), la ultraderecha de Le Pen (89) y la derecha republicana (62)— resulta mayoritaria en la Asamblea, podría tumbarla en esa votación y forzar su dimisión. Un riesgo que tanto Borne como Macron decidieron no asumir.

Sanidad y Transición Ecológica

Lo más novedoso del segundo Gobierno de Macron tras su reelección resulta el reemplazo de aquellas tres ministras que, después de perder en su circunscripción en las legislativas, debían ser sustituidas según una regla no escrita de la política gala. Es el caso de la ministra de Sanidad, Brigitte Bourguignon, a la que reemplaza François Braun, que hasta ahora presidía la asociación Samu-Urgencias. Braun deberá gestionar la nueva oleada de casos de covid-19, así como la precaria situación de los servicios de urgencias. 

También destaca la designación de un nuevo responsable del Ministerio de Transición Ecológica y Cohesión Territorial. El conservador Christophe Béchu relevará al frente de este puesto crucial en plena urgencia climática a Amélie de Montchalin, derrotada en uno de los duelos más mediáticos en las legislativas. "Una cosa está clara: nunca me he cruzado con Christophe Béchu en ninguna lucha ecologista", criticó en Twitter la diputada de los verdes, Sandrine Rousseau.

En total, el Ejecutivo está formado por 40 ministros y secretarios de Estado. Se trata de un equipo gubernamental paritario, aunque los hombres resultan claramente mayoritarios entre los ministros, mientras que las mujeres quedaron relegadas a las secretarías de Estado.

Abad, fuera del Ejecutivo

En cambio, sí que resulta una buena noticia para la lucha feminista la salida del ministro de Dependencia, Damien Abad, acusado de violación y agresiones sexuales por al menos tres mujeres. Estas acusaciones están siendo investigadas por la justicia, pero no comportaron la imputación de este dirigente que en la pasada legislatura presidió el grupo parlamentario de LR.

Tras la marcha de Abad, otra cara nueva del Gobierno probablemente generará polémica en Francia: la alcaldesa conservadora de Beauvais, Caroline Cayeux, designada como ministra delegada del Territorio, pese haber militado en 2013 contra la legalización del matrimonio homosexual.

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El Ejecutivo se reunió por primera vez este lunes por la tarde en el Elíseo. Además del discurso de política general del miércoles, otro momento destacado será la votación en julio de una ley sobre el poder adquisitivo para hacer frente a la inflación, del 6,5% en Francia.

Esta remodelación gubernamental refleja la apuesta de Macron de gobernar en minoría. Es decir, de negociar con la oposición en función de cada ley y aprobar medidas a través de decretos. Una senda arriesgada que no garantiza la estabilidad en Francia, poco acostumbrada a los pactos parlamentarios.