Cambio en el Reino Unido

Isabel II, ausente en la apertura del Parlamento británico por primera vez en casi 60 años

El príncipe Carlos pronuncia el tradicional discurso de la Reina, como signo del periodo de transición iniciado en la monarquía

ALASTAIR GRANT/AFP-POOL

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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En la ceremonia de apertura del Parlamento británico, el discurso de la reina y su presencia es un símbolo de continuidad. En esta ocasión, sin embargo, ha sido la ceremonia del cambio. Por primera vez, Carlos, príncipe de Gales, ha asumido el papel central y ha reemplazado a Isabel II, que a los 96 años tiene, según fuentes de Buckingham, "problemas de movilidad". En la lectura de los planes para la próxima legislatura hubo que introducir algunas modificaciones de última hora. En lugar del "mi Gobierno", fórmula habitual empleada de la soberana, Carlos se refirió al "Gobierno de su majestad".

El príncipe no portaba los Vestidos de Estado, ni la Corona Imperial, que permaneció depositada en un cojín de terciopelo rojo. Tampoco ocupó el trono que habitualmente utiliza su madre. Ese espacio quedó vacío. La monarca sigue siendo la jefa del Estado. Solo en dos ocasiones anteriores en los 70 años de reinado, Isabell II no leyó el discurso. Ocurrió durante los embarazos de su hijo Andrés, en 1959, y Eduardo, en 1963. En ambas ocasiones la lectura se dejó en manos del Lord Chancellor, pero significativamente no ha sido así en esta ocasión.

El príncipe de Gales leyó con la voz pausada y grave que le caracteriza los propósitos del Gobierno de Boris Johnson. En el papel constitucional más relevante de los interpretados hasta ahora por el heredero de 73 años estuvo acompañado por su esposa, Camila, llamada a convertirse en reina consorte, sentada a su derecha, y por el hijo primogénito, el duque de Cambridge, en el lado opuesto. Era la primera vez que el príncipe Guillermo, quien también está llamado a ser un día rey, asistía a este solemne acto. Presencia simbólica de relevo y continuidad al mismo tiempo en la monárquica británica, que se halla en un periodo de transición. La transformación, lenta pero imparable, implicará el asumir mayores responsabilidades para el futuro monarca a partir de ahora.

Legislación contra el protocolo

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En el plano político, las propuestas enunciadas por el príncipe Carlos contenían una referencia a la necesidad de proteger el Acuerdo de Viernes Santo en Irlanda del Norte. Si bien no incluían legislación específica para derogar el protocolo del Brexit, los medios británicos insisten en que Londres prepara un proyecto de ley en ese sentido. Este martes The Times anunciaba que la ministra de Exteriores, Liz Truss, considera inútil seguir tratando de negociar una reforma con la Unión Europea. Truss podría presentar tan pronto como la próxima semana el borrador de nueva legislación, que permita eliminar los controles obligatorios de mercancías enviadas desde Gran Bretaña para ser utilizadas en Irlanda del Norte.

El Partido Unionista (DUP), segunda fuerza tras el Sinn Féin en los recientes comicios autonómicos, mantiene suspendido desde febrero el gobierno compartido de la provincia y se niega a reanudarlo hasta que se modifique el protocolo.  En una conversación con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, Johnson tachó esa fórmula del Brexit de "insostenible". "El equilibrio del Acuerdo de Viernes Santo está en peligro y las recientes elecciones han demostrado una vez más, que el protocolo es insostenible en su forma actual". De dar ese paso unilateral, Bruselas puede responder con sanciones comerciales, aplicando controles aún más estrictos que hagan imposible la venta de algunos productos británicos, como la pesca, en los mercados europeos.