Tres decesos

China informa de las primeras muertes en Shanghái tras casi 400.000 contagios

  • La ausencia hasta ahora de víctimas mortales por el actual brote había generado un comprensible escepticismo

  • La tasa de vacunación entre la tercera edad disminuye dramáticamente debido a la desconfianza de los mayores hacia el sistema sanitario

Un hombre camina entre camillas en un hospital temporal para positivos de covid en Shanghái, este lunes.

Un hombre camina entre camillas en un hospital temporal para positivos de covid en Shanghái, este lunes. / SHAN SHI (EFE)

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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Un mes y medio de brote y casi 400.000 contagios ha necesitado China para informar de las primeras muertes por coronavirus en Shanghái. La demora era tan improbable desde la estadística como ruinosa para la legitimación del árido encierro. Los tres fallecidos, sin explicar aún lo primero ni justificar lo segundo, suponen al fin una brizna de verosimilitud.

Se trata de dos mujeres de 89 y 91 años y un hombre de 91 que pertenecían al grupo de 16 contagiados con síntomas graves y un perfil similar: ancianos sin vacunar porque lidiaban con cánceres, diabetes o infartos. La prensa internacional y los medios locales más audaces ya habían informado en las últimas semanas de ancianos fallecidos en asilos tras haber dado positivo por covid y ajenos al registro oficial porque las autoridades responsabilizaban de sus muertes a las patologías previas. No es China pionera en la contabilidad creativa durante la pandemia ni es fácil ponderar qué influyó más en el fallecimiento de un nonagenario achacoso, pero el pertinaz cero en el casillero de muertes había generado un comprensible escepticismo.

Wu Qianyu, alta funcionaria de la comisión de sanidad local, ha perseverado en el criterio médico de atribuir las tres muertes a las enfermedades previas pero ha concedido su inclusión en la partida del covid. Sobre las razones del nuevo criterio contable sólo hay especulaciones. Quizá pretenda China amortiguar las dudas crecientes sobre sus cifras. Quizá pretenda justificar una mastodóntica cuarentena que parecía gratuita sin víctimas y convencer a los millones de encerrados, algunos durante más de un mes en condiciones precarias, de que su sufrimiento no es vano.

Reticencias a vacunarse

El perfil de los fallecidos, en cualquier caso, subraya los riesgos de la pandemia en China. Casi un 90% de la población está vacunada pero el porcentaje cae dramáticamente en los más mayores. Varias razones explican su reticencias al pinchazo. El sector sanitario estatal fue durante décadas un caos de corrupción y escándalos que han dejado un poso de desconfianza a pesar de que China lo limpió años atrás. Y cualquier vacuna supone un riesgo, mínimo pero riesgo al fin y al cabo, que se asume ante una amenaza mayor, pero en vastas zonas de China esa amenaza no ha existido. Pekín, por ejemplo, no ha sufrido ningún brote reseñable. Tampoco Shanghái, glosada durante dos años como un ejemplo nacional de cautela, y eso explica que sólo el 62% de los mayores de 60 años en la ciudad haya recibido las dos dosis y apenas el 38% la tercera de refuerzo.

La falta de protección de la tercera edad es el flanco más débil contra el coronavirus y Hong Kong, con más de 8.000 muertos sobre una población de seis millones, ha subrayado la amenaza. Las autoridades lo han intentado todo, desde campañas de concienciación a regalos de docenas de huevos y descuentos en supermercados, pero parece improbable que pueda vencer sus reticencias tras más de dos años. Algunos expertos han sugerido la vacunación forzosa pero el Gobierno ha enfatizado su carácter voluntario.

Un mes de encierro

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En la protección de los más débiles, repite Pekín, descansa la política de tolerancia cero que agota la paciencia de los afectados y castiga la economía. Shanghái camina hacia el mes de encierro estricto, con hastío generalizado y lamentos por el desastroso suministro de alimentos en algunas zonas. La receta se ha demostrado "correcta y efectiva", sentaba esta mañana un editorial del Diario del Pueblo. "No podemos desperdiciar todos los logros que tanto nos ha costado conseguir en la prevención de la pandemia", añadía.

El anuncio de los primeros fallecidos ha coincidido con el del desarrollo económico. El crecimiento del 4,8% durante el primer trimestre permite lecturas opuestas. Supera ligeramente al del anterior, por un lado, pero no ayuda a completar el objetivo anual del 5,5%. Y, en cualquier caso, los expertos alertan de que la factura de paralizar el pulmón financiero de China y una de sus principales bases manufactureras no se expedirá hasta el siguiente.