Crisis de Gobierno

Otras dos fiestas en Downing Street rompieron con las normas de la pandemia en pleno duelo por la muerte de Felipe de Edimburgo

  • El país se hallaba de luto por la muerte del marido de la reina y estaban prohibidas las reuniones en interiores

  • Unas 30 personas participaron en las juergas con alcohol, música y baile hasta la madrugada

Boris Johnson

Boris Johnson / Hollie Adams / POOL / AFP

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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En la víspera del funeral del marido de la reina, Felipe de Edimburgo, Downing Street era una fiesta. El viernes 16 de abril del pasado año el país estaba de luto y los británicos sometidos a restricciones que prohibían socializar en interiores y limitaba las reuniones al aire libre a seis personas. Pero nada de eso incumbía a los miembros del Gabinete del primer ministro británico, Boris Johnson, que habían organizado la despedida alcohólica y ruidosa de dos colegas que se marchaban. Uno de ellos era el jefe de Comunicación de Johnson, James Slack, y, el otro, uno de los fotógrafos personales del primero ministro. En el sótano de la residencia oficial y en el jardín se bebió en abundancia, hubo música, se bailó y la juerga acabó pasada la medianoche. Estuvieron presentes unas 30 personas. Lo ocurrido lo ha desvelado el periódico que dicta doctrina en el Partido Conservador, el Daily Telegraph.

De acuerdo con el portavoz de Johnson, el primer ministro estaba ausente pasando la noche en la residencia de campo de Chequers. Al día siguiente la nonagenaria Isabel II asistió al funeral de su marido en la capilla del Castillo de Windsor. Se sentó sola, lejos de su familia, guardando la distancia social y portando una mascarilla. La imagen conmovió a los británicos. Reflejaba su propio drama. Muchos habían pasado por el sufrimiento de perder un ser querido y no haber podido despedirle como hubieran querido.

Goteo mortal

Hasta el momento hay unas diez alegaciones diferentes de fiestas en Downing Street y la cuenta suma y sigue. Es justo ese goteo incesante lo que más temen en el Partido Conservador, las continuas revelaciones que dan a los ciudadanos la impresión de una cultura de juerga continúa y de gente que se salta las normas en el corazón mismo del Gobierno. Slack , uno de los homenajeados, es ahora subdirector del diario sensacionalista The Sun. El viernes ha pedido perdón por “la furia y en dolor” que ha causado su fiesta. Por el momento, nadie ha dimitido.

Una alta funcionaria, Sue Gray, está investigado este cúmulo de festejos y la posible vulneración de las reglas impuestas durante la pandemia. El premier pidió "disculpas" el miércoles en el Parlamento, al admitir que había asistido durante 25 minutos a una fiesta en mayo de 2020 en la residencia oficial, organizada por su secretario personal. Un error, llegó a decir a modo de justificación, al haber confundido la charla entre copas y canapés que duró varias horas, con una reunión de trabajo.

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Peticiones de cese

Los diputados conservadores vuelven este fin de semana a sus respectivos distritos electorales dispersos por el país. Muchos de ellos tienen previsto sondear la opinión de las asociaciones locales para comprobar hasta qué punto es profunda la condena contra Johnson. La impresión es que es el rechazo es rotundo. El jueves en la asociación conservadora de una de esas circunscripciones, la de Sutton Coldfield, zona de clase acomodada y conservadora hasta la médula en las West Midlands, se votó una moción y por unanimidad se pidió el cese de Johnson. Son los mismos que le apoyaron cuando compitió para por el liderazgo y los que le votaron entusiasmados hace dos años. Es un simple botón de muestra de cómo la devoción por Johnson se ha transformado en animosidad en sus propias filasLa oposición ha pedido abiertamente la dimisión del primer ministro.