Elecciones en el país centroamericano

Xiomara Castro, exprimera dama de Honduras, acaricia la presidencia

  • La candidata del izquierdista Libertad y Refundación y esposa del exmandatario Manuel Zelaya lidera las encuestas con una intención de voto del 38%

  • La aspirante asegura querer poner fin a la corrupción y gobernar con transparencia

La candidata de Libertad y Refundación, Xiomara Castro, durante un mitin en Tegucigalpa el pasado 21 de noviembre.

La candidata de Libertad y Refundación, Xiomara Castro, durante un mitin en Tegucigalpa el pasado 21 de noviembre. / LUIS ACOSTA (AFP)

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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"Vamos masivamente a derrocar a la dictadura". La frase la pronunció días atrás Xiomara Castro, la candidata del partido de izquierdas Libertad y Refundación que aspira a convertirse en la primera mujer en gobernar la vapuleada Honduras. Castro tiene un apellido de resonancias personales y familiares en la política de ese país centroamericano. El 28 de junio de 2009, su esposo, Manuel 'Mel' Zelaya, fue destituido y expulsado del país por las Fuerzas Armadas. Lo sacaron de su casa a punta de pistola, en pijama y calcetines. Ella estaba allí. Desde entonces, ha buscado la presidencia dos veces. El del próximo domingo es su tercer intento. Las encuestas previas a las elecciones le han asignado una intención de voto del 38%. Los otros dos candidatos, el oficialista Nasry Asfura, así como el exconvicto Yani Rosenthal, candidato del Partido Liberal, cosechan menos del 20% de las preferencias de los electores. Pero nada está dicho, y menos en una Honduras acostumbrada a las anomalías e inequidades. "Se necesita una mujer que asuma la presidencia y que maneje los fondos con transparencia. Vamos a decir fuera a la corrupción ", proclamó Castro.

El discurso moralista se ha convertido en un lugar común durante la campaña electoral. Los ocho años de presidencia de Juan Orlando Hernández (JOH) tienen la marca indeleble del escándalo. JOH, señalan sus más pertinaces críticos, ha convertido a Honduras en una suerte de narco-Estado. La trama tentacular del delito ha provocado la cadena perpetua en Estados Unidos de Juan Antonio Hernández, hermano del mandatario. JOH y su entorno son investigados por un tribunal neoyorquino, donde se les acusa de haber introducido cocaína en ese país. El derechista Yani Rosenthal ha cumplido una condena de tres años en EEUU por lavado de dinero del narcotráfico. Los antecedentes no le han impedido, al igual que al aspirante oficialista, señalar con el dedo acusatorio a su rival.

Castro sostiene que, de ganar la contienda, buscará llevar adelante un Gobierno de "reconciliación" y "perdón", aunque no aclara quiénes se beneficiarían de su clemencia. Promete también reconstruir Honduras sobre la base de un "socialismo democrático". La sola enunciación de esa palabra, "socialismo", provoca pánico en una élite profundamente conservadora. "Llegó la hora de vencer al comunismo, llegó la hora de acabar con esos aviones y jets que el Chapo Guzmán le mandó a Mel Zelaya", ha manifestado Asfura. El aspirante oficialista, que es alcalde de Tegucigalpa, está siendo investigado por malversar fondos del municipio.

Cerca de 5,2 millones de personas están convocadas a las urnas en Honduras, donde se escogerán también tres vicepresidentes, 128 congresistas (con sus suplentes), 20 parlamentarios centroamericanos y 298 alcaldías. El escrutinio no estará exento de tensiones si se tiene en cuenta un reciente historial de sospechas de fraude electoral. No se descartan impugnaciones cruzadas del resultado.

Seguidores de la candidata Xiomara Castro durante un acto de campaña en Tegucigalpa, el pasado domingo.

/ LUIS ACOSTA

País de remesas

El nuevo presidente asumirá el poder el 27 de enero de 2022. Castro cree que esta vez la historia está de su lado. Se ha comprometido a terminar con las caravanas de migrantes que huyen de la miseria hacia Estados Unidos, pero casi nunca atraviesan sus fronteras porque son repelidos en México, por petición norteamericano. "No descansaremos hasta convertir a Honduras en un país digno para que los migrantes puedan retornar a sus familias", ha dicho. El 20% del PIB hondureño proviene de las remesas que envían los migrantes a las familias de un país donde la pobreza afecta al 80% de su población. Según el Banco Mundial, solo el 18% de sus ciudadanos pertenecen a la clase media. Los envíos desde el exterior son una necesidad cotidiana: el año pasado ascendieron a 5.736 millones de dólares. Se calcula que en 2021 llegarán a los 8.000 millones. Las remesas ayudan al consumo interno.

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Machismo

A pocas horas de que comience la votación, el depuesto presidente Zelaya Rosales se ha visto obligado a repetir que su esposa no será una marioneta de sus ambiciones. "Ya estuve en el poder, no quiero que me vuelvan a sacar". Y a pesar de que ha insistido en que no cogobernará, se da por sentado que él estará en las sombras tomando decisiones. "Deben valorar y respetar a Xiomara, es una mujer de lucha, yo la he acompañado, tenemos un matrimonio de 44 años, cuatro hijos, cinco nietos, eso habla de una mujer estable, de mucho carácter". Algunos hondureños no se han conformado con esa explicación. "Es una cultura machista en Honduras; yo que soy macho, ya la superé, pero en las mujeres todavía existe ese criterio de que no pueden tener su propia opinión, capacidad; Xiomara tiene esa capacidad".

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