Camino de las urnas

Eric Zemmour, el polemista xenófobo que obsesiona a Francia

La probable candidatura de este periodista se convierte en la sensación de la precampaña de las presidenciales francesas de 2022

Su irrupción, según los sondeos, dividiría el voto de la extrema derecha y podría dejar a Le Pen fuera de la segunda vuelta

Eric Zemmour firma ejemplares de su nuevo libro a sus seguidores, el pasado 17 de septiembre en Toulon.

Eric Zemmour firma ejemplares de su nuevo libro a sus seguidores, el pasado 17 de septiembre en Toulon. / NICOLAS TUCAT

Enric Bonet

Enric Bonet

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Es el nombre que está en boca de todos en Francia: el del ensayista xenófobo Eric Zemmour. La burbuja mediática en torno a su probable candidatura para las presidenciales de 2022 no para de crecer. Desde que a finales de la primavera surgió este rumor, las especulaciones se multiplicaron, hasta el punto de saturar la información política gala. Su figura empieza a seducir a cada vez más votantes ultraderechistas y de los sectores duros de la derecha republicana. El factor Zemmour puede alterar la repetición del pronosticado duelo entre el presidente Emmanuel Macron y la ultra Marine Le Pen. Y llenar de incertidumbre los comicios de abril del año que viene.

Según un sondeo reciente del instituto Harris, Macron sería el más votado en la primera vuelta con el 23% de los sufragios y le seguiría Le Pen, pero con solo el 16%. Las intenciones de voto de la líder de la Reagrupación Nacional (RN) se hunden ante la irrupción de Zemmour, a quien ya le otorgan un 13%. Un resultado parecido obtendría Xavier Bertrand, probable candidato de Los Republicanos (LR, socios del PP en Franca) y el socio-ecologista Jean-Luc Mélenchon (13%). Faltan casi seis meses para las elecciones y hay que coger con pinzas estos estudios de opinión, pero muestran cómo la aparición del polemista podría dividir en dos los apoyos a la extrema derecha.

¿A qué se debe el fenómeno Zemmour?

¿Pero a qué se debe la irrupción de este candidato sin partido ni experiencia política? Zemmour, de 63 años, es un famosísimo tertuliano francés, conocido por sus comentarios muy duros contra los migrantes y el islam. Con raíces judías e hijo de un padre y una madre 'pieds-noirs' -franceses que residieron en Argelia durante la colonización-, este histórico periodista del diario conservador' Le Figaro' ya arrasó en las librerías en 2014 con 'Le Suicide français'. En ese ensayo insistía en su tesis de un declive de Francia por la llegada de migrantes y la consolidación de una sociedad multicultural. También se mostraba muy crítico con la herencia del Mayo del 68.

Pero su mayor obsesión es "el riesgo de una guerra civil en Francia". "El islam es una religión política por esencia. Esta no se ocupa de la interioridad de los fieles, sino de normas sociales y políticas. El islam (…) es una religión que no es compatible con Francia", dijo Zemmour el 23 de septiembre en un debate con Mélenchon en la cadena BFM TV, que tuvo una audiencia de casi 4 millones de espectadores. "Usted resulta un peligro para nuestro país", le reprochó el líder de la Francia Insumisa, socios franceses de Podemos.

Sin duda, la emergencia de Zemmour se ha visto favorecida por el interés mediático, sobre todo de los canales de información 24 horas -en Francia hay cuatro cadenas de este tipo, con unos niveles de audiencia considerables-. Hasta mediados de septiembre disponía de una emisión diaria en CNews, conocida como la "Fox News francesa" por su línea editorial muy conservadora. El polemista tuvo que abandonarla ante la presión de los órganos electorales.

Amenaza para Le Pen y la derecha republicana

No obstante, siguió haciendo correr ríos de tinta con la publicación de su último libro, 'La France n’a pas dit son mot', el 15 de septiembre. Este ensayo panfletario, en que insiste en sus obsesiones identitarias, no solo se encuentra entre los más vendidos, sino que algunas de sus propuestas llegaron a las conversaciones cotidianas. Por ejemplo, su voluntad de obligar a la gente a bautizar a sus hijos con un nombre francés. "Llamar a su hijo Mohamed es un acto de colonización de Francia", sostiene. Incluso Macron intervino en la polémica generada por esta medida extravagante. "Nuestra identidad nunca se ha construido en el repliegue, tampoco de los apellidos ni de las formas de crispación", afirmó este martes.

Pese a defender unos postulados más radicales que los de Le Pen y haber sido condenado dos veces por racismo -también pesan sobre él varias acusaciones de agresiones sexuales-, Zemmour gusta a los sectores duros de la burguesía y las clases medias, afines al conservadurismo, pero hasta ahora reacios a votar al lepenismo. "Podría atraer hasta el 25% de los votantes de Fillon", candidato de LR en 2017, explica a EL PERIÓDICO el politólogo Jean-Yves Camus, director del Observatorio de Radicalidades Políticas de la Fundación Jean-Jaurès, afín al Partido Socialista. La derecha republicana no elegirá a su candidato hasta diciembre y el polemista está aprovechando este vacío.

También se beneficia del desgaste de Le Pen, cuyo partido se dio un batacazo en las regionales de finales de junio y que arrastra la imagen de eterna perdedora. Según este experto de la extrema derecha, el polemista "no es un dirigente de ultraderecha, sino de una derecha al más puro estilo Orbán", el primer ministro húngaro. Es decir, ultranacionalista, xenófoba, muy conservadora en lo social, pero liberal en lo económico. Una orientación ideológica parecida a la de Vox.

La gran convicción de Zemmour es que "la derecha republicana representa una falsa derecha", recuerda Camus, quien teme que su candidatura "comporte una campaña presidencial monopolizada por sus temas de predilección": la identidad, la inmigración y el islam. Tres cuestiones que empantanan el debate en Francia y obsesionan al polemista.