GUERRA EN ASIA CENTRAL

Los supervivientes del avance talibán en Afganistán denuncian matrimonios forzados y ejecuciones sumarias

  • "Cuando se encuentran a dos niñas de una familia, toman a una y la obligan a casarse" con un combatiente, denuncia una joven afgana

  • "Mataban a todo el que había trabajado para el Gobierno, incluso si había dimitido hace años", relata un joven de Kunduz

Cientos de personas esperan en la frontera con Pakistán huyendo del avance talibán.

Cientos de personas esperan en la frontera con Pakistán huyendo del avance talibán. / AKHTER GULFAM / EPC

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El Periódico

Matrimonios exprés de jóvenes adolescentes, ejecuciones sumarias, reclutamientos obligados, violencias arbitrarias... Los afganos que lograron huir de las localidades de Afganistán que recientemente han pasado a ser controladas por la insurgencia talibán han comenzado a describir el horror vivido durante la ofensiva, unos relatos que han empujado ya a Michelle Bachelet, relatora especial para los Derechos Humanos de la ONU a denunciar la existencia de delitos que equivalen a "crímenes contra la Humanidad".

"Cuando se encuentran a dos niñas en una familia, toman a una para obligarla a casarla (con un combatiente), cuando hay dos chicos, toman a uno para obligarle a combatir en sus filas", denuncia Marwa, una mujer de 25 años originaria de Taloqan, cuya prima de 16 años, forzada a convertirse en una esclava sexual de los insurgentes. "Estoy muy triste; pienso a menudo en inmolarme", continúa.

Los ciudadanos acusados de mantener lazos con el Gobierno son objeto de la ira de los nuevos amos. "Hace tres días, los talibanes mataron a un peluquero porque pensaban que trabajaba para el Gobierno; pero solo era un peluquero", ha explicado Mirwais Khan Amiri, de 22 años, recién llegado de Kunduz. "Mataban a todo aquel que había trabajado con el Gobierno, incluso si había dimitido hace cinco años", ha continuado. "Los talibanes han atrapado a una de mis hijas por la cabeza, y como si fuera un cordero, la han decapitado; no sé si su cuerpo ha sido enterrado o devorado por los perros", ha explicado Abdulmanan, también desplazado de Kunduz.

El avance insurgente continúa imparable por el momento. En las últimas horas, tomado el control en las últimas horas de Faizabad, una nueva capital de provincia en el norte de Afganistán, después de intensos combates que forzaron la retirada de las tropas del Ejército afgano. "Con la caída de Faizabad, todo el noreste de Afganistán se halla ahora bajo control talibán", ha lamentado a la agencia Reuters Jawad Mujadidi, miembro del consejo de la provincia de Badajsán, fronteriza con Pakistán, Tayikistán y China.

Nueva conquista

Con esta nueva conquista, los talibanes controlan el 65% del país, en un avance que ha sorprendido a muchos por su rapidez. Además, mantienen en jaque a otras 11 de las 34 capitales de provincia que existen en el país. A diferencia de lo sucedido en los años 90, cuando el avance talibán se inició en el sur y fue avanzando hacia el norte hasta que fueron detenidos por la denominada Alianza del Norte, en esta ocasión los denominados estudiantes del Corán han avanzado en las regiones norteñas, habitados por etnias como los tayikos o los uzbekos tradicionalmente hostiles, antes de lanzarse a la conquista de la capital, Kabul. Durante años, el norte ha sido la región más tranquila del país asiático, un lugar donde la presencia insurgente era mínima.

Los talibanes también han tomado el control de las fronteras con Tayikistán y Uzbekistán, dos antiguas repúblicas soviéticas, generando grandes dosis de preocupación en el Kremlin. Según el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigu, los talibanes han prometido a Moscú que no cruzarían la frontera. Pese a ello, Rusia mantiene su determinación de realizar maniobras militares en la región para exponer su presencia.

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El Gobierno está retirando sus fuerzas de los distritos rurales, más difíciles de defender, y se concentra en los grandes núcleos de población. El presidente del país, Ashraf Ghani, ha viajado hasta la localidad de Mazar-i-Sharif, la cuarta ciudad del país, para arengar a las tropas que defienden la ciudad, en un momento en que las tropas insurgentes estrechan el cerco en torno a la ciudad. El jefe del Estado, además, está intentando recabar el respaldo de los líderes regionales, coloquialmente conocidos como señores de la guerra, para garantizar la coordinación del Ejército central con las milicias locales capitaneadas y pagadas por ellos.

EEUU completará la retirada de sus tropas este mes, acordada a cambio de promesas de que impedirán que Afganistán se convierta de nuevo en un santuario para el terrorismo internacional. Sin embargo, la insurgencia se resiste por el momento a acordar un alto el fuego con el Gobierno de Ghani, aunque se mantienen abiertos los canales de negociación entre ambos bandos.