Crisis sanitaria global

Crecen las protestas contra el pasaporte covid de Macron

  • Más de 237.000 personas se manifiestan contra la omnipresencia del certificado sanitario y la vacunación obligatoria en algunas profesiones.

  • Es el cuarto fin de semana consecutivo que se registran en varias ciudades y localidades del país de este tipo de manifestaciones, que cada vez son más numerosas

Un manifestante carga con una cruz con el mensaje La vacuna mata tu inmunidad natural , este sábado en la protesta de París.

Un manifestante carga con una cruz con el mensaje La vacuna mata tu inmunidad natural , este sábado en la protesta de París. / IAN LANGSDON / EFE

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Enric Bonet

Los opositores al uso extendido del pasaporte de vacunación mantienen su presión sobre el Gobierno francés. Por cuarto fin de semana consecutivo, decenas de miles de personas se manifestaron este sábado en el conjunto de Francia contra la omnipresencia del certificado sanitario y la vacunación obligatoria para las profesiones que trabajan en contacto con el público, como los sanitarios, camareros o bomberos. Los polémicos anuncios del presidente Emmanuel Macron del 12 de julio han desatado la oleada de manifestaciones más importante en el país vecino desde el inicio de la pandemia. Estas no parecen verse frenadas con la llegada de las vacaciones de agosto.

Según el Ministerio del Interior, unas 237.000 personas se concentraron este sábado en las calles del país, donde estaban convocadas más de un centenar de protestas. Una cifra superior a la del 31 de julio, cuando hubo 204.000 manifestantes. Desde que el 17 de julio empezaron las concentraciones contra el pasaporte de vacunación, su capacidad de convocatoria no ha dejado de aumentar. Han sorprendido al Ejecutivo centrista por su carácter bastante multitudinario en pleno verano, aunque el 51% de los franceses se muestran contrarios a estas movilizaciones, según un sondeo reciente del instituto Harris.

Dirigente populista

De hecho, el Gobierno de Macron se mantiene firme en su apuesta por la omnipresencia del pasaporte de vacunación, que entrará en vigor este lunes para entrar en bares (también en terrazas), restaurantes, hospitales y en viajes de larga distancia en aviones, trenes y autobuses. Una medida que el jueves recibió el aval del Consejo Constitucional, equivalente francés al Tribunal Constitucional español.

“Estoy muy decepcionada por la decisión del Consejo Constitucional. Pensaba realmente que modificaría el pase sanitario para los niños. No quiero que mis hijos se vacunen” por miedo a los efectos secundarios, aseguraba en declaraciones a Le Figaro Bénédicte, una madre de dos hijos de 5 y 8 años, presente en la protesta organizada por Florian Philippot, la exmano derecha de Marine Le Pen. Este dirigente populista y euroescéptico se ha erigido en uno de los más activos contra el pasaporte de vacunación y ya ha anunciado que se presentará a las presidenciales del año que viene, en las que podría restarle votos a la líder ultraderechista.

Similitudes con los chalecos amarillos

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En París hubo varias protestas, pero seguramente las más significativas tuvieron lugar en ciudades pequeñas o medianas, como los 5.800 manifestantes de Perpiñán o los 5.000 de Valence, sur de Francia. Además de la fuerte presencia en territorios periféricos, las protestas anti-pase comparten similitudes evidentes con la revuelta de los chalecos amarillos en 2018: perfiles sociales transversales, elevada presencia de personas poco acostumbradas a manifestarse y motivaciones diversas -a menudo confusas- por las que protestan. Los clásicos discursos anti-vacunas están presentes, pero también hay numerosos manifestantes opuestos a las restricciones de libertades o que utilizan el certificado sanitario como pretexto para expresar su oposición a Macron.

“El problema con el pase sanitario es que se nos obliga”, afirmaba Alexandre Fourez, de 34 años. “Me cuesta creer que su aplicación sea provisional”, lamentaba este empleado en el sector del marketing, presente en una de las manifestaciones en París, donde abundaban los cánticos de “Libertad, libertad” y de “Macron dimisión”. También hubo algunos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, aunque muy menores comparados a los de la revuelta de los chalecos amarillos.