Crisis sanitaria global

La teoría del origen del covid en un laboratorio chino gana enteros en EEUU

  • Nuevas informaciones y dudas sobre la versión de la OMS relanza las investigaciones en Washington

Los expertos de la OMS llegan al Instituto de Virología de Wuhan, el pasado febrero.

Los expertos de la OMS llegan al Instituto de Virología de Wuhan, el pasado febrero. / THOMAS PETER (REUTERS)

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Ricardo Mir de Francia
Ricardo Mir de Francia

Periodista

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Más de un año después de que las primeras infecciones por covid-19 se documentaran en China, el origen de la peor pandemia del último siglo sigue siendo un misterio. Ni siquiera la investigación conducida a principios de 2021 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sirvió para determinar de forma concluyente la génesis de una plaga que ha matado a más de 3.5 millones de personas en todo el mundo. Y aunque la mayoría de científicos se inclinan por la teoría de la transmisión zoonótica, la idea de que el virus habría pasado a los humanos a través de un animal infectado, en Estados Unidos vuelve a ganar enteros la posibilidad de que todo comenzase a raíz de una fuga en el Instituto de Virología de Wuhan (China), famoso por sus experimentos con distintas cepas de coronavirus. 

Esta última tesis tuvo un amplio respaldo desde los primeros compases de la pandemia entre los cuadros de la Administración Trump, pero no tardó en ser ridiculizada en los grandes medios estadounidenses por la tendencia del expresidente a mentir compulsivamente y utilizar a China como chivo expiatorio para avanzar sus intereses políticos. Tampoco ayudó el rechazo frontal expresado por algunos científicos en prestigiosas revistas del ramo como ‘Nature’. Sus ecos acabaron apagándose con el cambio de guardia en la Casa Blanca, después de que Joe Biden cerrara en primavera la investigación abierta por Mike Pompeo en el Departamento de Estado para determinar si el SARS-Cov-2 se pudo haberse gestado como parte del programa de armas biológicas chino, según publica 'CNN', supuestamente por las dudas respecto a las pruebas recabadas. 

Pero ahora el péndulo ha vuelto a oscilar. Esta misma semana Biden pidió a los servicios de inteligencia que redoblen sus esfuerzos para tratar de obtener una “conclusión definitiva” sobre el origen del virus, una decisión que anunció tras constatar que sus espías no se ponen de acuerdo sobre las dos teorías en liza. ¿Qué ha cambiado, entonces? El ‘Wall Street Journal’ publicó el pasado lunes, citando fuentes de la inteligencia estadounidense, que tres científicos del Instituto de Virología de Wuhan fueron ingresados en el hospital con síntomas de covid-19 en noviembre del 2019, antes de que las primeras noticias sobre virus se hicieran públicas. Una información semejante a la que aireó el Departamento de Estado a finales del mandato de Trump. 

Casi en paralelo, ese mismo diario informó de que China está restringiendo el acceso a una mina de cobre abandonada donde los científicos de Wuhan recogieron varias muestras de coronavirus en 2012, poco después de que seis mineros enfermaran por una “misteriosa” enfermedad respiratoria.

Investigación de la OMS

Parte del problema se deriva de la opacidad china y las deficiencias de la investigación de la OMS, admitidas incluso por su secretario general. “Aunque el equipo de la OMS ha concluido que la hipótesis de la fuga del laboratorio es la menos plausible, es necesario seguir investigando”, dijo Tedros Adhanom Ghebreyesus en marzo. Aquella misión no contentó a casi nadie. Diecisiete expertos internacionales pasaron dos semanas en Wuhan y acabaron determinando con una “alta probabilidad” que el virus pasó a los humanos desde un murciélago a través de otro animal que habría servido como intermediario.

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Pero aquel mismo equipo solo dispuso de tres horas para visitar el laboratorio bajo sospecha y se pasó buena parte del tiempo examinando la teoría promovida por Pekín de que el virus habría llegado a China en alimentos congelados, según el ‘Washington Post’. Desde entonces varios de los investigadores de la OMS han reconocido que no tenían ni los conocimientos, ni los recursos ni el mandato para determinar si podría haber emanado del laboratorio. 

Esta suma de factores ha dado nuevos bríos a la hipótesis del origen en el laboratorio de Wuhan, dada la incapacidad de los expertos por determinar de forma concluyente su génesis natural. Hace dos semanas 18 respetados virólogos argumentaron en una carta a la revista ‘Science’ la necesidad de relanzar las investigaciones tras esgrimir que la “teoría de la fuga accidental” sigue siendo “viable”. En liza hay algo más que la atribución de culpas. Como afirman los científicos, es necesario entender el origen del covid-19 para poder prevenir con mayores garantías la propagación de futuras pandemias.