El presidente Duque llama al diálogo para resolver la crisis en Colombia

• Horas antes de una nueva protesta nacional, Duque llamó a todos los sectores a buscar una salida negociada del conflicto

• Hasta el momento han fallecido al menos 19 personas y unas 800 resultaron heridas por la policía

Estudiantes se suman a los manifestantes que marchan por las calles de Bogotá.

Estudiantes se suman a los manifestantes que marchan por las calles de Bogotá. / EFE

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Una semana después de que comenzaran las protestas contra la fallida reforma tributaria, y en medio del estupor local e internacional por la magnitud de una violencia estatal que provocó al menos 19 muertos y unos 800 heridos, el presidente Iván Duque convocó a una mesa de diálogo con todos los sectores de la sociedad para pacificar Colombia. "Quiero anunciar que instalaremos un espacio para escuchar a la ciudadanía y construir soluciones orientado a estos propósitos en los cuales no deben mediar diferencias ideológicas, sino nuestro más profundo patriotismo", dijo en la noche del martes. Las centrales obreras, organizaciones estudiantiles y sociales no parecieron conmoverse ante el convite y ratificaron la protesta de este miércoles. Las fuerzas convocantes estuvieron activas durante las últimas horas. Piden que se desmilitaricen las ciudades y se tomen medidas que beneficien a los sectores de la población más castigados por la crisis económica derivada de la pandemia.

 El intento del Gobierno de derechas de llevar adelante una reforma tributaria que castigaba a los que menos tienen provocó un estallido social comparable al de 2019. Duque tuvo que retirar la iniciativa y quedó expuesto ante el mundo por el tenor de la represión a los manifestantes. Estados Unidos lamentó "la pérdida de vidas" como consecuencia del accionar policial. La portavoz del Departamento de Estado, Jalina Porter, recordó que los ciudadanos en países democráticos "tienen el incuestionable derecho a protestar". Washington, el más firma aliado de Bogotá en las últimas décadas, pidió "máxima moderación" a la fuerza pública.

Horas después de la dimisión de Alberto Carrasquilla, el ministro de Hacienda que promovía la controvertida reforma, su sucesor, José Manuel Restrepo, reconoció de manera velada que el Gobierno se metió solo en su propio laberinto. "No era el momento adecuado para esa dimensión de reforma tributaria". Restrepo debe proponer una alternativa para mejorar las finanzas de un Estado quebrado.

La encrucijada de Duque

Los cambios en Hacienda no han apagado el incendio social. El presidente aseguró que la mesa de diálogo debe "rechazar la violencia en todas sus formas".  Sobre las denuncias que pesan sobre los uniformados señaló que "si se llega a presentar una actuación fuera de la constitución que afecte los derechos de las personas, no lo aceptaré de ninguna manera".

Jorge Iván Ospina, el alcalde de Cali, la ciudad más golpeada por la represión aseguró que si bien tuvieron lugar episodios vandálicos existe “un conflicto real de demandas de jóvenes” que no se está abordando de manera adecuada. “Estamos ante una nueva doctrina de conflicto en Colombia, una doctrina de guerra”.

"Es mucha la paciencia que los colombianos, en todas las esferas de la sociedad, le han tenido al presidente Duque. Sus votantes, funcionarios, amigos, copartidarios, consejeros y aliados políticos llevan casi tres años echándose al hombro la compleja tarea de defender a un Gobierno al que cada vez es más difícil encontrarle un acierto", estimó Federico Gómez Lara, columnista del diario bogotano El Espectador. "El lío político en el que está el presidente no es de poca monta. Los resultados del mandatario son tan precarios que casi todos, incluyendo a los miembros de su propio partido, están buscando la manera de saltar del Titanic antes de que se hunda".

Moción de censura

En este contexto, un grupo de senadores de oposición promueve una moción de censura contra el ministro de Defensa, Diego Molano. Su política "ha llenado de dolor a las familias y de muerte a una región tan importante del país, y también ha salpicado a la Fuerza Pública colombiana, tanto que la Comunidad Internacional ha venido de condenación en condenación por estos hechos", dijo el senador del Polo Democrático, Wilson Arias.

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Por su parte, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), surgida de los acuerdos de 2016 entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC para finalizar un conflicto armado de más de medio siglo, expresó su inquietud por la saña con la que actuaron los uniformados en en Cali, Bogotá, Pasto, Medellín y otras ciudades del país. La JEP pidió el apoyo de Naciones Unidas para que "promueva una reforma profunda de las Fuerzas Armadas".

El propio Santos, quien obtuvo el Premio Nobel de la Paz por haber llevado a cabo el llamado Acuerdo de La Habana, expresó su voluntad de colaborar con un acorralado Duque en la búsqueda de una salida política a las actuales circunstancias. "Estoy a disposición suya y de los colombianos para salir de esta crisis. El país necesita diálogo, entendimiento. Duele esta situación. No más violencia, no más sangre. Nunca olvidar que la paz es el camino".