Crisis sanitaria

Los 'Robin Hood' de las vacunas del covid

  • Un movimiento heterogéneo internacional, que incluye desde la ONU a oenegés, pide la exención de patentes para los tratamientos contra el coronavirus

  • El mundo rico, encabezado por EEUU y la UE, rechaza la iniciativa en una postura que ampara al sector farmecéutico

Voluntarios para probar una potencial vacuna contra el coronavirus en un hospital de Soweto, en Sudáfrica.

Voluntarios para probar una potencial vacuna contra el coronavirus en un hospital de Soweto, en Sudáfrica. / SIPHIWE SIBEKO (REUTERS)

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Montse Martínez
Montse Martínez

Periodista internacional

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Si el primer mundo no puede vacunarse de covid con la rapidez que quisiera por retrasos en la producción, no es difícil hacerse una idea de la situación en la que se encuentran los países pobres y de rentas medias. En África, como en parte de Asia, apenas han visto partidas significativas de tratamiento ni tampoco se las espera a corto plazo –solo en 5 de los 55 países africanos se ha iniciado la campaña-. En este escenario, y bajo la premisa de que hasta que no esté vacunado el 70% de la población mundial nadie estará a salvo, un movimiento heterogéneo se enfrenta al Goliat de las farmacéuticas con un objetivo: lograr la exención de patentes y derechos de propiedad intelectual relacionados con los tratamientos de covid. Solamente mientras dura la pandemia y hasta obtener la inmunidad global.

Algo similar a lo ocurrido hace 20 años cuando se levantaron las patentes de los medicamentos retrovirales para luchar contra el sida. Sin embargo, también ahora se intenta evitar lo ocurrido entonces. Pasó una década antes de que fueran accesibles para todos y, por el camino, quedó una generación perdida, especialmente en África subsahariana, con cientos de miles de personas enfermas fallecidas sin haber tenido acceso a la medicación.

Los Gobiernos de Sudáfrica y la India presentaron por primera vez la propuesta de exención de patentes para la vacuna del covid el 20 de octubre de 2020 ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), institución que rige los derechos de propiedad intelectual. Cuentan con el apoyo de más de 300 organizaciones de la sociedad civil a nivel mundial entre las que se encuentran desde la ONU hasta oenegés del peso de Médicos Sin Fronteras y Oxfam Internacional. Pero echar un vistazo al mapamundi y ver reflejado qué países apoyan la iniciativa y cuáles la rechazan evidencia la negativa prácticamente en bloque del mundo rico. Un centenar de países de los 164 que forman parte de la OMC han saludado la iniciativa mientras EEUU, Reino Unido, Japón, Brasil, Australia, Noruega Suecia y la Unión Europea (UE) se niegan a suscribir la exención temporal de patentes.

"Una visión cortoplacista"

“Los países más desarrollados tienen una visión cortoplacista de lo que significa la inmunización de la población”, advierte Miriam Alía, responsable de vacunación y respuestas epidémicas de la oenegé Médicos Sin Fronteras (MSF), que añade: “Piensan que si su país está protegido, están protegidos y esto es del todo erróneo porque ya se ha visto que el virus no conoce fronteras y su existencia prolongada favorece la aparición de nuevas variantes más resistentes que las anteriores”. Sin olvidar el coste económico para los países ricos –cifrado en más de 3.000 billones de euros, según el Fondo Monetario Internacional (FMI)- que supondría no vacunar a los países más pobres en tanto que las cadenas de producción en el tercer mundo quedarían interrumpidas.

“Las farmacéuticas están perdiendo la oportunidad de recuperarse de la reputación nefasta que las persigue”, reflexiona la responsable de vacunación de MSF. Contundente, puntualiza: “Han muerto más de dos millones de personas por covid en el mundo y la pregunta es cuánta más gente ha de morir y, sobre todo, dónde ha de morir para entender que el beneficio empresarial no puede estar por encima de la salud global. ”Se han aplicado las normas comerciales de siempre para abordar un problema de salud pública excepcional”, puntualiza.

Cuál es el principal argumento de la negativa a la exención de patentes queda resumido por la portavoz de Comercio de la Comisión Europea, Miriam García Ferrer. “No consideramos que haya que liberar las patentes porque ya hay la flexibilidad suficiente en el marco de la Organización Mundial del Comecio”. “La UE-añade- está dispuesta a comprometerse con todos los miembros del la OMC para discutir si hay eventuales problemas de acceso a la tecnología y permitir facilitar el acceso a todos los estados miembro”. Una postura compartida por España.Un argumento que la responsable de Relaciones Externas de Médicos Sin Fronteras, Raquel González, rebate al entender que las flexibilidades previstas son bienvenidas pero claramente insuficientes por complejas: ”La exención de determinadas disposiciones de propiedad intelectual ofrece una solución mundial, rápida, abierta y automática que facilita la colaboración ininterrumpida para el desarrollo y el aumento de la producción y el suministro y que afronta colectivamente el problema mundial al que hacen frente todos los países”. La experta puntualiza que las flexibilidades “están cargadas de estrictas disposiciones que hacen muy complicado que un país en vías de desarrollo use adecuadamente”.

 

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