Revueltas históricas

Seis 'primaveras', seis desencantos

  • El estallido social en Túnez se contagió al resto de países de la región, aunque solo allí cuajó una transición hacia un sistema democrático
  • En apenas 11 meses fueron derrocados cuatro líderes y en tres países las protestas derivaron en guerras civiles que a día de hoy todavía perduran
Miles de personas celebran en la plaza Tahrir del Cairo la renuncia de Hosni Mubarak, el 11 de febrero de 2011.

Miles de personas celebran en la plaza Tahrir del Cairo la renuncia de Hosni Mubarak, el 11 de febrero de 2011. / KHALED ELFIQI (EFE)

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El 17 de diciembre de 2010 arrancó en Túnez la conocida como Primavera Árabe con el suicidio de Mohamed Bouazizi, un joven vendedor callejero de fruta y verdura a quien la policía confiscó su puesto. Un acto de protesta que desencadenó un estallido social sin precedentes en el resto del país, hastiado por la represión, el alza de precios de los alimentos básicos, la corrupción y la falta de soluciones y oportunidades para superar una grave crisis económica. Pronto, los países vecinos se vieron reflejados en el espejo tunecino y revueltas similares se reprodujeron en los siguientes meses aunque con resultados desiguales. A continuación, un recorrido por los principales escenarios de la revuelta árabe:

Túnez, la chispa que prendió la mecha

Al ver cómo la policía le privaba de su único sustento y cómo las autoridades municipales ignoraban sus quejas por lo que consideraba un abuso de poder, Bouazizi se roció con gasolina y se quemó a lo bonzo frente al Palacio de Gobierno de Sidi Bouzid, un pueblo rural de Túnez en el que había nacido hacía 26 años. Con la cerilla que utilizó para inmolarse también prendió la mecha del descontento social. Su acto de desesperación sacó a la calle a miles de personas aquel mismo viernes 17 de diciembre de 2010 en unas manifestaciones que se multiplicaron por todo el país. El 4 de enero, Bouazizi murió en el hospital a consecuencia de las quemaduras en el 90% de su cuerpo.

Diez días más tarde, el 14 de enero, presentó su renuncia el presidente Zine el Abidine Ben Alí. Incapaz de apaciguar las protestas y de recabar el apoyo del Ejército, huyó a Arabia Saudí. Tras 23 años en el poder, su familia había amasado una fortuna valorada en 9.000 millones de euros.

La salida de Ben Alí propició la transición hacia un régimen democrático. El 23 de noviembre de 2011, Túnez celebró las primeras elecciones libres de su historia, convirtiéndose en el único país donde la Primavera Árabe fructificó.

Egipto, la revolución fallida

En Egipto las protestas estallaron el 25 de enero de 2011. Sin embargo, a pesar de lo prometedor de sus inicios, el país se halla 10 años más tarde en la casilla de salida. En tan solo 18 días de revuelta, el entonces presidente, Hosni Mubarak, renunció al cargo. El poder pasó a manos de una junta militar que puso en marcha una transición para celebrar elecciones libres. Los comicios los ganó el islamista Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes, convirtiéndose en el primer presidente elegido democráticamente en la historia de Egipto.

Pero el mandato de Mursi duró solo un año. Los militares le dieron un golpe de Estado y desde entonces el poder está en manos del presidente Abdelfatá al Sisi, un mariscal de campo. Sisi dirige el país con mano de hierro y aplasta toda disidencia posible. Desde 2014, se han contabilizado más de 60.000 presos políticos, según la oenegé Human Rights Watch.

Yemen, guerra y hambruna

La rebelión en Yemen arrancó en el mes de marzo de 2011 y se mantuvo activa hasta la renuncia del entonces presidente Alí Abdadlá Saleh en el mes de noviembre. Le reemplazó en el cargo su vicepresidente, Abd Rabbuh Mansur al Hadi. Con el paso del tiempo, las protestas derivaron en un enfrentamiento armado entre los hutis, apoyados por Irán, y que ahora controlan la capital, Saná, y parte del territorio, y los partidarios de Al Hadi, suní y con el cuartel general en la ciudad de Adén. Desde 2015 una coalición militar de países del Golfo y de Egipto combaten a los rebeldes hutis.

Tras varios años de guerra civil, la ONU ha advertido del riesgo de hambruna en Yemen y la ha calificado como la peor crisis humanitaria del mundo.

Libia, un país dividido en dos

Las protestas en Libia fueron duramente reprimidas por el Ejército fiel al coronel Muamar al Gadafi. El conflicto acabó derivando en una guerra civil. Tras varios meses de refriegas, el 20 de octubre de 2011, Gafadi fue capturado y asesinado por los rebeldes en Misrata. El país está actualmente dividido en dos: una parte controlada por el Gobierno de Acuerdo Nacional de Fayez al Sarraj, reconocido por la ONU, y otra bajo el mando del Ejército Nacional Libio del mariscal Jalifa Hafter.

Un niño sirio llega con su familia al campo de refugiados de Idleb, en Siria. 


/ KHALIL ASHAWI

Siria, la guerra sin fin

Siguiendo el ejemplo de sus vecinos, los ciudadanos de Siria también se rebelaron contra la dictadura de Bashar al Asad a finales de enero de 2011. La dura represión de las protestas acabó degenerando en un conflicto civil, con la oposición y una parte del Ejército agrupada en contra del Gobierno.

El país se convirtió rápidamente en un territorio sin ley, con yihadistas, mercenarios y militares campando a sus anchas y cometiendo todo tipo de crímenes de guerra. Además, se ha convertido en un campo de batalla internacional: los rebeldes cuentan con los apoyos de EEUU, la Unión Europea y Turquía, mientras que Al Asad está respaldado por Irán, Rusia y China.

Tras 10 años de guerra civil, Siria está completamente devastada. Y han huido del país más de cinco millones de personas, según cifras de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados.

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Baréin, la invasión del Ejército saudí

En el pequeño estado del Golfo la revuelta estalló a principios de febrero. Los ciudadanos salieron a las calles para exigir mayor apertura política y respeto de los derechos humanos. El régimen del rey suní Hamad bin Isa al Jalifa aplastó duramente la contestación y, ante la persistencia de las manifestaciones, recibió el apoyo de dos países vecinos, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, que mandaron a soldados y policías para sofocar las protestas.

Marruecos, Argelia y Jordiana: el bloque reformista

Marruecos, Argelia y Jordania también vivieron en 2011 protestas ciudadanas reivindicado mayor libertad y medidas para amortiguar el impacto de la crisis económica arrastrada desde 2008. Sin embargo, en estos tres países se introdujeron reformas que sirvieron para calmar los ánimos. En Argelia, el presidente Abdelaziz Bouteflika ordenó una bajada de precios de los productos esenciales y levantó el estado de excepción en vigor en el país desde hacía 19 años. En Jordania, el rey Abdalá II decretó un cambio de Gobierno. Y en Marruecos, Mohamed VI realizó reformas constitucionales para reforzar el poder del Gobierno y el Parlamento.