Decisión polémica

Trump reconoce la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental

  • El reconocimiento forma parte del acuerdo entre Israel y Marruecos para establecer relaciones diplomáticas
  • EEUU abrirá un consulado en el territorio en disputa que engloba a la antigua colonia española
  • Su presidente anuncia que la propuesta de autonomía de Rabat es la única solución posible para el Sáhara
El presidente de EEUU, Donald Trump.

El presidente de EEUU, Donald Trump. / EFE

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Ricardo Mir de Francia
Ricardo Mir de Francia

Periodista

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Estados Unidos ha reconocido la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, una concesión que ha servido para allanar el acuerdo negociado por Washington entre Israel y Marruecos para el establecimiento de relaciones diplomáticas. Así lo anunció Donald Trump este jueves en las redes sociales, un presidente que se marchará de la Casa Blanca habiendo rehecho el mapa de Oriente Próximo con cuatro acuerdos de normalización que abren las puertas del mundo árabe al Estado judío. El reconocimiento de la soberanía marroquí del Sáhara, rechazada formalmente por Naciones Unidas y gran parte de la comunidad internacional, irá acompañado de la apertura de un consulado estadounidense en Dajla, la segunda ciudad en importancia del territorio en disputa que engloba a la antigua colonia española.

"Hoy he firmado una proclamación para reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara occidental", escribió Trump en Twitter. "La propuesta seria, creíble y realista de Marruecos para una autonomía es el único marco para lograr una solución justa y duradera que siente las bases para la paz y la prosperidad". 

El líder estadounidense recordó que Marruecos fue el primer país del mundo en reconocer la independencia estadounidense en 1777, poco más de un año después de que fuera proclamada en Filadelfia. "Por tanto, es apropiado que nosotros reconozcamos su soberanía sobre el Sáhara Occidental".

Cerca de una veintena naciones africanas y árabes tienen en estos momentos consulados en Dajla o El Aaiún, lo que representa un reconocimiento implícito de la soberanía marroquí sobre el territorio en disputa. Hace solo unas semanas, Haití se convirtió en el primer país americano en seguir su estela. Más de 80 países han reconocido, en cambio, a la República Árabe Saharaui Democrática, autoproclamada en 1976, solo un día después de que España se retirara del Sáhara Occidental tras los acontecimientos que siguieron a la llamada Marcha Verde orquestada por Hassan II. Pero aquella independencia nunca llegó a consumarse. Tras la ocupación marroquí del Sáhara que siguió a la descolonización española, Rabat se anexionó formalmente el territorio en 1979 y desde entonces lo gestiona y administra como si formara parte del reino.

La maniobra de Trump, que ya hizo algo parecido al reconocer Jerusalén como capital de Israel de espaldas al derecho internacional, no tardó en provocar reacciones internacionales. La ministra española de Asuntos Exteriores, Arantxa González Laya, dio la "bienvenida" al acuerdo de normalización entre Israel y Marruecos, pero llamó a respetar las resoluciones de Naciones Unidas para resolver tanto la cuestión del Sáhara como la cuestión palestina. "En ambos casos la posición de España es muy clara: respeto a las resoluciones de la ONU para buscar una vía de resolución a esas dos cuestiones", afirmó la ministra.

Referéndum nunca celebrado

El organismo internacional lleva décadas promoviendo la celebración de un referéndum para resolver el conflicto saharaui, una consulta que nunca ha llegado a celebrarse por la falta de acuerdo entre Marruecos y el Frente Polisario sobre el censo de votantes. "La posición del secretario general sigue sin cambiar", dijo el portavoz de Antonio Guterres, informa Idoya Noain. "Está convencido de que es posible encontrar una solución al Sáhara Occidental basada en las resoluciones del Consejo de Seguridad". Tanto la ministra española como el portavoz de Guterres afirmaron haberse enterado de la decisión estadounidense por Twitter.

La normalización de relaciones entre Israel y Marruecos llega después de que Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Sudán alcanzarán acuerdos semejantes con el Estado judío en los últimos cuatro meses. Todos ellos negociados por Jared Kushner, el yerno de Trump, y el enviado especial para las negociaciones internacionales, Avi Berkowitz, que han logrado enterrar los viejos tabúes que condicionaban cualquier acercamiento árabe a Israel a la resolución del conflicto palestino. Esa causa ha quedado ahora completamente relegada, después de que parte del mundo árabe prefiriese hacer con Israel un frente común contra Irán y comprarse una póliza de seguro en EEUU, donde crecen las voces que cuestionan el despotismo y las alianzas bastardas de Washington con los regímenes árabes. 

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Herencia judía 

Marruecos tiene además una notable herencia judía y llegó a establecer relaciones informales con Israel después de la firma de los Acuerdos de Oslo a principios de los años noventa, más tarde suspendidas tras el estallido de la Segunda Intifada. Aun así ambos países han escapado de la hostilidad que el Estado judío genera en otras naciones de la región, como demuestra el hecho de que unos 50.000 israelís viajen cada año a Marruecos para explorar sus lazos familiares con el país norteafricano.