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BUQUE POLÉMICO

Rusia estrena una central nuclear en un barco y Greenpeace la bautiza 'Chernóbil flotante'

El 'Akadémik Lomonósov', que zarpa este viernes, ha sido bautizado por Greenpeace como un 'Chernóbil flotante'

Javier G. Cuesta / Moscú

El ’Akadémik Lomonósov’, al primera central nuclear flotante.

El ’Akadémik Lomonósov’, al primera central nuclear flotante. / REUTERS / Maxim Shemetov

Este viernes zarpa desde el puerto ártico de Múrmansk la primera central nuclear flotante del mundo. El 'Akadémik Lomonósov' parte rumbo a la región de Chukotka, en el Lejano Oriente, donde a partir de diciembre suministrará energía nuclear a las plataformas que extraen allí recursos clave como gas, petróleo y piedras preciosas.

La central, de casi 150 metros de largo, está equipada con dos reactores parecidos a los que usan los rompehielos nucleares rusos y es uno de los proyectos clave del Gobierno. Por un lado, este tipo de plantas navales podrían facilitar la expansión en el Ártico porque su construcción implica menos costes. Por otro, se espera hacer negocio con ellas exportándolas a países de África y Asia.

Sin embargo, el proyecto ha sido fuertemente criticado por los movimientos ecologistas. Greenpeace la cataloga de "Chernóbil flotante" y recuerda que casos como el de Fukushima en 2011, donde un tsunami inundó sus instalaciones, obligan a “pensar lo impensable”.

Hace pocos días, la central nuclear de Beloyarsk, en los Urales, tuvo que hacer una parada por una falsa alarma del sistema de seguridad, según informó Rosatom. Y en julio, una planta situada en Kalinin tuvo que desconectar también tres de sus cuatro unidades por un cortocircuito. En ambos casos, no hubo ninguna fuga y se aplicaron todos las medidas rutinarias, aunque los movimientos ecologistas advirtieron sobre los riesgos que implica cualquier central nuclear.

Por otro lado, también se recuerdan los riesgos de la energía nuclear por el incidente ocurrido recientemente en Arjánguelsk, donde la explosión del supuesto sistema de propulsión de un arma en un complejo militar provocó que se registrase un incremento de la radiación de hasta dos microsiervets por hora durante un par de horas en la vecina ciudad de Severodvinsk.

El norte es clave

El Ártico es considerada una zona clave por sus recursos. En junio, el Pentágono remitió un informe al Congreso donde advertía de la rivalidad con Rusia y China por esta región. De hecho, esta carrera es lo que podría haber llevado al presidente Donald Trump a preguntar por la compra de Groenlandia. La aparición de centrales nucleares flotantes como esta, que permite suministrar electricidad a una ciudad del tamaño de Toledo, facilitaría la explotación de los hidrocarburos en cualquier punto del Ártico.

A este movimiento se uniría la Ruta Marítima del Norte, que Moscú quiere potenciar para impulsar el transporte desde el Pacífico hasta el Mar de Barents. Esta ruta dura unas dos semanas frente al mes que requiere cruzar a través del océano Índico y el Canal de Suez.