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Conflictos armados

Combatientes del Estado Islámico se rinden ante las Fuerzas Democráticas Sirias

Ante la eventual derrota total de este grupo yihadista que está escondido en una pequeña población, comenzaron a salir civiles y combatientes para su rendición

El Periódico

Los integrantes de las Fuerzas Democráticas Sirias combatiendo al Estado Islámico.

Los integrantes de las Fuerzas Democráticas Sirias combatiendo al Estado Islámico. / EFE

Decenas de civiles y combatientes del grupo Estado Islámico (EI), entre ellos extranjeros, se entregaron a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), combatientes kurdo-árabes en el este de Siria, que reclaman la rendición de los yihadistas.

Hace varios días que nadie salía de este pequeño sector bajo control de EI en la localidad de Baghuz y las FDS frenaron sus operaciones, por temor a que los civiles fueran utilizados como "escudos humanos".

En Baghuz, pequeña localidad de la provincia de Deir Ezzor cerca de la frontera iraquí, los combatientes de EI están acorralados en una zona de medio kilómetro cuadrado, mientras tres ataques aéreos y bombardeos de artillería se focalizaron en ese sector, constató un periodista de AFP. Pero por primera vez en cuatro días "decenas de civiles y unos combatientes se rindieron a las FDS", indicó a los periodistas un portavoz de las mismas, Adnan Afrin.

Entre ellos "hay extranjeros, pero aún no se conocen sus nacionalidades", dijo. "Sigue habiendo combatientes que no quieren rendirse. Y en el sector hay muchos civiles", subrayó. Desde principios de diciembre, unas 40.000 personas, principalmente familias de yihadistas, huyeron de este sector, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Impiden salida de civiles

La ONU expresó su "preocupación" por las cerca de "200 familias, que incluyen mujeres y niños, y que están aparentemente bloqueadas en el sector minúsculo todavía controlado por el EI". Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, dijo que "aparentemente el EI impide la salida de muchos de ellos".

En el pueblo de Baghuz, los combatientes del EI sólo controlan algunas casas, donde están refugiados en túneles, en medio de un mar de minas con el que intenta frenar el avance de las FDS. Los yihadistas sólo tienen dos opciones, "rendirse o morir en combate", dijo el portavoz de las FDS, Mustefa Bali.

El OSDH dio cuenta no obstante de "negociaciones" entre las FDS y los yihadistas, que reclamarían un "corredor de salida". El OSDH no pudo precisar el destino hacia el que los combatientes de EI querrían ser transferidos, pero los responsables de las FDS negaron que hubiera negociaciones.

En 2014, el Estado Islámico proclamó un "califato" en un territorio de una superficie equivalente a la de Reino Unido. Los yihadistas establecieron su propia administración, ejecutando y torturando a los que no respetaban su fe y fomentando atentados, también en el extranjero.

Todo terminó

Pero después de varias ofensivas en Siria y en Irak, su territorio quedó totalmente reducido. "Se acabó la pesadilla", afirma Dino, un combatiente de las FDS de 26 años. "Hemos salvado a gente. Las primeras batallas fueron difíciles. No conocíamos bien al enemigo pero ahora lo conocemos a fondo", explica el joven.

Los hombres sospechosos de pertenecer al EI están en centros de detención. Por su parte los civiles, entre ellos las mujeres y los hijos de los yihadistas, están siendo llevados hacia campos de desplazados en el norte de Siria.

Repatriar a los extranjeros

La oenegé Comité Internacional de Ayuda aseguró que 62 personas murieron en el camino hacia el norte o a su llegada, un trayecto de seis horas que hacen en vehículos de transporte de ganado y dos tercios de los fallecidos son niños de menos de un año.

Centenares de extranjeros detenidos durante las batallas siguen retenidos por las fuerzas kurdas. El presidente estadounidense Donald Trump pidió recientemente a los países europeos a que repatrien a sus ciudadanos que están en Siria.  La batalla contra el EI representa el principal frente de la guerra en este país, que dejó más de 360.000 muertos y millones de desplazados y refugiados desde 2011.

Pero además de su último reducto en el este de Siria, objeto de la ofensiva actual, los yihadistas del EI también están dispersos en el desierto de Badiya y reivindican ataques llevados a cabo por "células durmientes" en regiones controladas por las FDS.