14 ago 2020

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TENSIÓN POLÍTICA EN EEUU

Pelosi supera la revuelta demócrata para apartarla del líderazgo de la Cámara baja

La veterana congresista carece todavía de los votos suficientes para presidir la Cámara de Representantes

Ricardo Mir de Francia

Nancy Pelosi durante su discurso de ocho horas en la Cámara de Representantes de EEUU.

Nancy Pelosi durante su discurso de ocho horas en la Cámara de Representantes de EEUU. / Reuters

Nancy Pelosi ha dado el primer paso para hacerse con el cargo de presidenta (‘Speaker’) de la nueva Cámara de Representantes, que tomará posesión el próximo 3 de enero y estará bajo control demócrata después de que sus diputados recuperaran la mayoría en las recientes elecciones legislativas. La veterana congresista por California, que ha cumplido los 78 años y es una de las bestias negras de la derecha estadounidense, ha sido nominada por sus correligionarios para presidir la Cámara baja, un puesto que ya ejerció entre 2007 y 2011, cuando se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo. No ha sido, sin embargo, un paseo militar. Pelosi ha tenido que superar la revuelta interna de las facciones más conservadoras del partido. Y aun así ha visto como 32 de 235 diputados demócratas votaban en su contra.  

Ese resultado augura un mes de intensas negociaciones para convencer a los escépticos. Pelosi necesita un mínimo de 218 votos para hacerse con la presidencia cuando el pleno de la cámara vote el 3 de enero. Y por el momento solo tiene 203, aunque la congresista se ha mostrado confiada en su poder de persuasión para impedir que sea un republicano el que comande la cámara. "Nuestra diversidad es nuestra fuerza, pero nuestra unidad es nuestro poder", ha dicho tras conocerse el resultado.   

Mejor resultado desde 1974 

Pelosi partía esta vez sin ningún candidato que le disputase la nominación y la ventaja de haber comandado la estrategia que ha servido a los demócratas para recuperar el control de la Cámara baja. Aunque los resultados de las legislativas todavía son provisionales, su partido ha recuperado al menos 39 escaños, el mejor resultado desde 1974.

Dentro de la formación, pocos dudan de su habilidad como negociadora, de su talento para mantener la cohesión interna o su músculo para recaudar fondos, pero especialmente en los estados más conservadores su liderazgo ha adquirido un aura tóxica tras ser durante años una de las dianas predilectas de la propaganda más visceral de la derecha. Un factor al que ha ayudado su condición de mujer.

Ese es uno de los motivos que llevó recientemente a 16 congresistas demócratas a firmar una carta en la que pedían un relevo en el liderazgo de la formación. “Prometimos cambiar el estatus quo y pretendemos cumplir esa promesa”, decía la misiva, suscrita principalmente por legisladores centristas.

Promesa de cargos

También desde la izquierda algunos han expresado reticencias sobre su liderazgo. No tanto por que duden de sus credenciales progresistas sino más porque desean un cambio generacional al frente del partido. Pero Pelosi ha sabido aplacar parte del escepticismo de la nueva hornada salida de las legislativas prometiéndoles puestos de responsabilidad en los comités de la cámara, un privilegio que solía concederse a los miembros más veteranos.

De aquí a la votación de enero tendrá a su favor la presión de los grupos más activos en la movilización de los votantes demócratas, que han prometido desafiar con dinero y candidatos a los diputados que voten en su contra. "Si los demócratas de derechas acaban ayudando a los republicanos al oponerse a Pelosi en la votación que decidirá la presidencia, tendrán que enfrentarse a las mismas bases motivadas de progresistas que han permitido al partido recuperar la cámara baja", dijo recientemente un portavoz de MoveOn.