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Cita en Bruselas

Nuevo choque por los refugiados en la cumbre de la UE

Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia recurren al dinero para evitar seguir siendo tachados de insolidarios

Los cuatro países de Visegrado ofrecen 35 millones a Italia para financiar un proyecto de control de fronteras en Libia

Silvia Martinez

El presidente de Chipre, Nicos Anastasiades (izquierda), el francés, Emmanuel Macron, y la cancillera alemana, Angela Merkel, en la cumbre europea de Bruselas.

El presidente de Chipre, Nicos Anastasiades (izquierda), el francés, Emmanuel Macron, y la cancillera alemana, Angela Merkel, en la cumbre europea de Bruselas. / AFP / EMMANUEL DUNAND

Para el grueso de los países de la Unión Europea (UE) la solidaridad significa, entre otras cosas, aplicar el régimen obligatorio de reparto de refugiados del que se dotaron hace dos años para aliviar la presión sobre Grecia e Italia, aunque algunos lo hayan hecho a regañadientes. Para los cuatro países del llamado bloque de Visegrado (V4) –Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia–, en cambio, es únicamente blindar la frontera del Mediterráneo para evitar llegadas masivas como las del 2015. Dos posturas antagónicas que han vuelto a chocar y a generar discordia en la última cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE del año.

La brecha entre el este y el oeste sigue siendo igual de grande que cuando estalló la crisis que trajo más de un millón de refugiados a la UE. El sistema de cuotas se ha convertido para los países del V4 en una cuestión de estado. Una línea roja infranqueable, en la que no piensan ceder ni un milímetro. Su desafío les ha costado hasta ahora a tres de ellos una denuncia ante el Tribunal de Justicia de la UE, pero en los últimos días han encontrado un extraño aliado. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tuskcomparte su diagnóstico.

Opinión exprés

Europa en funciones

Carlos Carnicero Urabayen

Periodista y analista político.

Las cuotas han generado “división” y han resultado “ineficaces”, ha afirmado Tusk, quien considera vital recuperar la unidad. “Estas divisiones van acompañadas de emociones que hacen difícil encontrar un lenguaje común y argumentos racionales para el debate”, ha admitido este jueves, horas antes del gran debate político de la cena de líderes europeos. La discusión se enmarca en el nuevo método de trabajo instaurado por los Veintiocho para abordar al más alto nivel los asuntos más espinosos. Aquellos en los que el choque de trenes y el bloqueo es tan absoluto que es imposible avanzar. Y no hay asunto más polémico que el sistema de cuotas.

Hasta el punto de que esta misma semana ha provocado un airado enfrentamiento institucional entre el Consejo Europeo y la Comisión Europea, que se ha tomado las opiniones de Tusk como un ataque a su propuesta estrella. “Donald intenta encontrar avances. Estamos en un punto muerto y debemos avanzar”, ha justificado el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, rebajando la tensión. “Nadie está matando las cuotas. Discutimos sobre los mecanismos más eficientes para afrontar la inmigración. Vemos que en algunos países el sistema de cuotas es ineficiente y solo se ha aplicado parcialmente y necesitamos ver formas más eficaces de solventarlo. Pueden ser cuotas, expertos, dinero...”, ha añadido la presidenta lituana, Dalia Gribauskaite.

Blindaje de fronteras en Libia

Y esto es precisamente lo que han optado por hacer Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia para evitar seguir siendo tachados de insolidarios. Coincidiendo con esta última cumbre del año y el nuevo debate migratorio, los cuatro países han anunciado el desembolso de 35 millones de euros para apoyar un proyecto del Gobierno italiano destinado a blindar las fronteras de Libia porque consideran que “ha obtenido buenos resultados”, ha explicado el primer ministro húngaro, Viktor Orban. “Es un buen proyecto que casa con nuestra forma de resolver la crisis migratoria fuera de Europa. Las cuotas no son la solución a la inmigración ilegal. Hay que resolver este problema luchando contra las mafias que ganan millones y traen gente a Europa prometiendo un futuro feliz que no van a lograr”, ha advertido el checo Andrej Babis. Es más, “si vemos en el futuro buenos proyectos, efectivos, estamos dispuestos a gastar más dinero porque estamos dispuestos a mostrar solidaridad”, ha añadido el eslovaco Robert Fico.

El problema, sin embargo, no solo es el sistema de cuotas, el parche adoptado en el 2015. El verdadero obstáculo sigue siendo la reforma del sistema de asilo de Dublín, que obliga a tramitar las peticiones de asilo en el primer país de llegada, así como las sanciones propuestas por la Comisión para evitar que los países del sur sigan asumiendo solos la responsabilidad. “Este tipo de decisiones dividen. No hay consenso. Es un error continuar con cuestiones que dividen como las cuotas”, ha insistido Fico. Pero por mucho dinero que hayan puesto sobre la mesa hay algo que no es negociable: la solidaridad. “No puede haber una solidaridad selectiva entre socios europeos. Los países que están en la frontera exterior tienen una gran responsabilidad. El sistema de Dublín no ha funcionado y por eso también necesitamos, internamente, soluciones solidarias”, ha recordado la cancillera alemana, Angela Merkel. Los líderes de la UE quieren respuestas de aquí a junio del 2018 y “cada uno” deberá “poner de su parte para llegar a la buena convergencia”, ha reclamado el presidente francés, Emmanuel Macron.

Renovación de sanciones económicas a Rusia

Los Veintiocho seguirán castigando al Kremlin durante seis meses más por el incumplimiento de los acuerdos de Minsk. En enero toca renovar de nuevo las sanciones económicas impuestas por la Unión Europea a Rusia, que llevan en marcha de forma ininterrumpida desde julio de 2014, y los Veintiocho han dado vía libre a mantenerlas. “La UE está unida sobre la extensión de las sanciones económicas a Rusia”, ha anunciado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, sobre un trámite que culminará la próxima semana.
Además, los líderes de la UE también han oficializado con una foto de familia la puesta en marcha de los primeros 17 proyectos que promoverán gracias a la recién aprobada cooperación estructurada de defensa. En total 25 países -todos salvo Malta, Dinamarca y Reino Unido- se han aliado para impulsar una especie de eurozona de la defensa. España liderará uno de los proyectos.