27 oct 2020

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Trump revela su inquina personal hacia el director cesado del FBI

El presidente admite que tomó personalmente la decisión de echar a Comey y lo tacha de "fanfarrón"

El sustituto temporal desmiente que este hubiera perdido el apoyo de los miembros de la agencia

Idoya Noain

James Comey, director del FBI.

James Comey, director del FBI. / AP / J. SCOTT APPLEWHITE

Dos días después de desatar una crisis con el despido fulminante del director del FBIJames Comey, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro que en tan importante y cuestionada decisión jugaron un papel clave sus fobias personales. En unas declaraciones a la cadena NBC este jueves, Trump ha definido a Comey de "engreído" y "fanfarrón".

Con esas palabras Trump ha confirmado las informaciones publicadas este jueves que han apuntado a que a Trump le movió, al menos en buena parte, su rabia y su frustración provocadas por acciones y declaraciones de Comey, el hombre que dirigía la investigación de la agencia sobre la injerencia de Rusia en las elecciones, la posible conexión con Moscú de miembros del equipo de Trump y que se negó a respaldar sus acusaciones infundadas de que Barack Obama ordenó pinchar sus oficinas de campaña.

La gota que colmó el vaso de la frágil paciencia del volátil Trump, según reconocía este jueves la propia Casa Blanca, fue la declaración de Comey el pasado miércoles en un testimonio ante el Congreso cuando dijo haber sentido "naúseas" al pensar que había podido influir en el resultado electoral con sus acciones en la investigación de los correos de Hillary Clinton, de la que habló públicamente en julio y que reabrió a 11 días de los comicios (para cerrarla dos días antes de las elecciones).

Las palabras de Trump y de Sarah Huckabee Sanders, una de las portavoces de la Casa Blanca, aclaran algo el razonamiento tras el cese de Comey pero han hecho poco o nada para aligerar la crisis de credibilidad de la Administración de Trump, que ha pasado el jueves atrapada de nuevo en contradicciones e insatisfactorias explicaciones.

CONTRADICCIONES

En la entrevista con NBC, por ejemplo, el presidente ha asegurado que había tomado la decisión de fulminar a Comey sin importar la recomendación que le hiciera el Departamento de Justicia. En la carta en la que el martes comunicó su cese al exdirector del FBI y en las declaraciones de distintos miembros y portavoces de la Administración tanto el martes como el miércoles, no obstante, se atribuyó el despido a la recomendación legal preparada por el Fiscal General Adjunto, Rod Rosenstein (que amenazó con dimitir precisamente por ser señalado como responsable del despido).

Trump y su equipo también parecen inmunes a las dudas éticas que plantea el hecho de que el presidente hablara con Comey de una investigación en marcha y que, peor aún, puede afectarle. En la carta de despido a Comey, el presidente agradeció a Comey que le hubiera negado en tres ocasiones que él personalmente está siendo investigado y, en la entrevista con NBC, Trump ha insistido en que recibió ese mensaje tanto en una cena como en dos llamadas con Comey. La portavoz de la Casa Blanca insiste en que no hay "nada inapropiado", aunque las directrices del Departamento de Justicia por lo general prohiben que el director del FBI y el presidente hablen sobre una investigación en marcha.

Hay más contradicciones. Trump el miércoles justificó el despido de Comey diciendo que “simplemente no ha hecho un buen trabajo”, en NBC ha criticado que sus acciones han sumido al FBI en una “agitación” de la que la agencia “no se ha recuperado” y su equipo ha insistido repetidamente en que había perdido la confianza de buena parte de los agentes. Pero en un testimonio ante el Comité de Inteligencia del Senado, Andrew McCabe, que interinamente está al frente del FBI, ha desmentido a la Casa Blanca y ha dicho que "el director Comey tenía amplio apoyo en el FBI y lo sigue teniendo". McCabe también ha asegurado que la investigación de la posible conexión entre Rusia y el equipo de Trump es "muy significativa", en contradicción con declaraciones de una asesora de Trump que la minimizó como una de las menos importantes del FBI.

Trump abre la investigación por las desacreditadas sospechas de fraude electoral

El mismo día en que Washington seguía atrapado por el torbellino del cese de James Comey, Donald Trump estampaba su firma en una orden ejecutiva tampoco falta de controversia. El presidente ha creado este jueves una comisión de investigación para examinar la supuesta existencia de fraude electoral y supresión de voto en EEUU, algo que personalmente ha denunciado en repetidas ocasiones pero sin aportar ninguna prueba y que la mayoría de expertos consideran una acusación desacreditada.

No pocos han visto en la firma una maniobra de distracción. “Ha despedido a la persona que investigaba una verdadera amenaza para la integridad de las elecciones (en referencia a Comey y el 'Rusiagate') y ha puesto en marcha una investigación de una amenaza imaginaria”, ha denunciado desde el Brennan Center for Justice Michael Waldman.

La comisión estará dirigida por el vicepresidente Mike Pence y el secretario de Estado de Kansas, Kris Kobach, un político de línea dura contra la inmigración. En enero Trump denunció, sin pruebas, que entre tres y cinco millones de inmigrantes sin papeles votaron en noviembre. “Todos votaron por Hillary”, dijo.