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El enojo de los jubilados rusos

Las pensiones pierden poder adquisitivo por vez primera desde la llegada de Putin al poder, azuzando el descontento entre la población anciana

MARC MARGINEDAS / MOSCÚ

Peatones pasas por delante de un cartel electoral en San Petersburgo.

Peatones pasas por delante de un cartel electoral en San Petersburgo. / DMITRO LOVETSKY / AP

Fue un traspiés verbal que de inmediato enardeció las redes sociales, provocando la ira de muchos pensionistas, y una de las razones por las que los sondeos sitúan a Rusia Unida (RU) en mínimos casi ignotos de popularidad. Durante una visita a Crimea, el primer ministro y líder de RU, Dmitri Medvédev, respondió a una anciana que se lamentaba de la elevada inflación y las magras pensiones no indexadas al ritmo del incremento de precios con unas palabras que fueron interpretadas como una falta de sensibilidad hacia el estamento social que más siente la crisis económica que vive Rusia desde el 2014: “No tenemos dinero; en cuanto lo encontremos, indexaremos vuestras pensiones; pero ustedes aguanten; le deseo lo mejor, y buena salud”.

Yelena Babkova, de 83 años, es una de esas retiradas a las que enojaron las declaraciones veraniegas de Medvédev. “He trabajado 42 años en un ministerio, cobro una pensión de 18.000 rublos (unos 240 euros)”, explica. Asegura que su motivo de queja no radica en la imposibilidad de adquirir comida, ya que de niña vivió las "estrecheces" de la Segunda Guerra Mundial y puede conformarse con alimentos simples como "patatas, verduras y leche". 

"TENGO PROBLEMAS DE SALUD" 

"Soy ya mayor y acumulo problemas de salud; tengo que visitarme regularmente por el endocrinólogo, el neurólogo y el cardiólogo; lo tengo que hacer en clínicas privadas y cada visita me cuesta 1.700 rublos; los medicamentos también los pago, y para ello me ayudan algunos familiares", explica.

En el 2015, por vez primera desde 1999 –es decir, desde la llegada de Vladímir Putin al poder- las pensiones en Rusia han perdido capacidad adquisitiva, alrededor de un 3,8 %. En lo que va de año, se han reducido en términos reales un 3,6% adicional.

Tatyana Trifónova, de 67 años, lleva una vida de subsistencia, aunque intenta no pensar en ello. Adquiere sus alimentos a un vendedor ambulante, ya que las tiendas de su céntrico barrio de Moscú están fuera del alcance de su pensión. "Casi ya no me compro vestidos", explica con una sonrisa. 

  

      

Temas: Pensiones Rusia