Hollande no cederá a la presión de la calle y mantendrá su reforma laboral

El Gobierno se enfrenta esta semana a una nueva ola de protestas, paros y movilizaciones

Huelga de trabajadores de una refinería Total en Donges, en el oeste de Francia.

Huelga de trabajadores de una refinería Total en Donges, en el oeste de Francia. / AFP / JEAN-SEBASTIEN EVRARD

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A pesar de la nueva ola de protestas, paros y manifestaciones que recorrerá el país esta semana en contra de la reforma laboral, el presidente francés, François Hollande, no tiene la intención de dar un paso atrás y mantendrá el texto legislativo aprobado la semana pasada en la Asamblea Nacional a golpe de decreto. "No cederé, porque ha habido demasiados gobiernos que han cedido", ha dicho este martes en la emisora Europe 1.

La ley ha sufrido numerosas modificaciones respecto al borrador inicial, al que se han presentado casi 5.000 enmiendas. Sin embargo, las siete organizaciones sindicales que mantienen el pulso con el Ejecutivo siguen exigiendo su retirada porque consideran que lesiona los derechos de los trabajadores facilitando el despido y precarizando las condiciones laborales.

El Gobierno insiste en que el texto es "coherente y necesario" para modernizar la economía francesa, pero no ha logrado convencer de las bondades de la reforma a la treintena de diputados críticos que estuvo a punto de presentar una moción de censura en su contra.

A ellos -y a los potenciales candidatos a encabezar una opción de izquierdas en las elecciones presidenciales del 2017- les ha dirigido Hollande unas palabras que sonaron a advertencia: "Puede haber propuestas y ambiciones en la izquierda, pero no hay una alternativa para llegar al poder fuera de la línea que yo represento".

La declaración es también una forma de sugerir que optará a la reelección, aunque el anuncio oficial no se producirá hasta diciembre, una vez conocido el candidato de la derecha que salga del proceso de primarias. Como si se tratara de un acto de precampaña, Hollande ha aprovechado los micrófonos para defender el balance de su mandato y definir su contestada política reformista como "una socialdemocracia a la francesa".

PAROS, BLOQUEOS Y MANIFESTACIONES

La intervención radiofónica del presidente se ha producido mientras en las calles se preparaban las manifestaciones que han vuelto a recorrer las principales calles francesas en un ambiente de tensión y con un despliegue policial sin precedentes.

En París, donde han desfilado entre 12.000 y 55.000 personas, los locales situados al paso del cortejo han echado el cierre por temor a los enfrentamientos entre fuerzas del orden y manifestantes, que han ido en aumento durante los más de dos meses que dura ya la protesta. En todo el país se han manifestado 68.000 personas y se han practicado 87 detenciones.

Además, los sindicatos han hecho un llamamiento a transportistas, estibadores, trabajadores del ferrocarril y controladores aéreos para que sumen sus reivindicaciones laborales a la movilización contra la reforma de la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, con paros programados una vez por semana.

Los camioneros han sido los primeros en responder a la convocatoria y han bloqueado desde primera hora de la mañana los accesos a numerosas localidades e instalaciones portuarias del oeste del país, así como en Burdeos y Marsella.

Temen que el artículo 2 de la ley, relativo a la regulación de la jornada laboral, conlleve una drástica rebaja salarial, al dar a la empresa la posibilidad de reducir la remuneración de las horas extra gracias a la supremacía de los acuerdos empresariales frente a los convenios colectivos.

En la red de transportes públicos de París, los paros se limitan a la jornada de este martes, pero en el caso de la empresa estatal de ferrocarriles (SNCF), se pueden repetir cada miércoles y jueves para ejercer presión sobre el actual proceso de negociación de las condiciones laborales, amenazadas por la apertura del tráfico ferroviario a la competencia en el 2026.

La huelga en los aeropuertos de París podría extenderse de secundarse el llamamiento del sindicato Fuerza Obrera (FO) para reclamar un aumento de las contrataciones. El principal sindicato de la Dirección General de la Aviación Civil ha anunciado más paros este jueves para exigir la retirada de la 'ley El Khomri'.

PROTESTA DE LA POLICÍA

Por motivos diferentes, también saldrán a la calle este miércoles las fuerzas de seguridad, con la intención de denunciar la hostilidad de la que son objeto por parte de los manifestantes más radicales. 'Todo el mundo odia a la policía’ se ha convertido en uno de sus principales eslóganes.

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Los policías que se manifiesten en París lo harán en la Plaza de la República,  un lugar altamente simbólico porque es ahí donde desde finales de marzo se reúne el movimiento ‘Nuit Debout’ (Noche en pie) y donde se han vivido numerosos enfrentamientos violentos.

Amparándose en el estado de emergencia decretado tras los atentados de noviembre, el Gobierno ha prohibido a 53 personas participar en las manifestaciones contra la reforma laboral, como medida preventiva para luchar contra los radicales. Para el ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, es una forma de “conciliar el derecho de manifestación con la protección de los franceses frente al peligro inminente de la amenaza terrorista” y se trata de una medida “circunstancial” y no de una prohibición general a manifestarse. Sin embargo la decisión ha levantado ampollas. El abogado de la Liga de Derechos Humanos, Patrice Spinosi, ha denunciado en la emisora France Info “una deriva democrática” porque, a su juicio, la aplicación del estado de emergencia en este caso no tiene por objeto luchar contra el terrorismo sino facilitar el trabajo de la policía, dándole más poder sin una autorización judicial previa.