“Referente en sostenibilidad”

El innovador edificio de oficinas Greenvia de L’Hospitalet espera inquilino tras finalizar las obras

Obramat se expande y abre dos grandes almacenes, uno en Vilanova i la Geltrú y otro en L'Hospitalet

Acceso principal del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat.

Acceso principal del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat. / Ricard Cugat

Àlex Rebollo

Àlex Rebollo

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Los 6.350 m2 de oficinas de “última generación” del nuevo edificio Greenvia ya esperan inquilino tras haber finalizado recientemente sus obras. Este edificio, ubicado en la Granvia de L’Hospitalet de Llobregat (Barcelonès), se anunció a finales de 2021 como “uno de los proyectos sostenibles más emblemáticos del mercado de oficinas de Barcelona” y, tras algunos pequeños retrasos en las previsiones iniciales, los operarios ultiman ya los detalles que doten de completa funcionalidad al inmueble.

La promotora Fonavi -propiedad de la familia Fornesa- y el despacho de arquitectura Batlle i Roig, al cargo del proyecto, reivindican el edificio como un “referente” en sostenibilidad y arquitectura gracias a, entre otras cuestiones, sus plantas diáfanas, superficies reflectantes que minimizan el efecto isla de calor, un 100% consumo eléctrico de producción renovable o, una de las joyas de la corona, sus alrededor de 4.000 m² de terraza ajardinada. Un espacio que cuenta con árboles, arbustos, un hotel de insectos y hasta un pequeño estanque.

Terraza ajardinada del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat.

Terraza ajardinada del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat. / Ricard Cugat

Precisamente de ello presume José Luis García, responsable de la gestión del patrimonio del Grupo Fornesa&Sala: “Es que hay biodiversidad real. Han puesto [Batlle i Roig] casetas de pájaros en los árboles, pero mira”, dice mientras señala con su dedo un nido de pájaro natural en uno de los árboles de la terraza. El mismo García explica que para que la vegetación de la fachada y las terrazas pueda sortear épocas de sequía como la actual, el inmueble está dotado de un depósito de unos 300 metros cúbicos diseñado para recoger y almacenar aguas pluviales. “Toda la lluvia que cae en las cubiertas se recoge. El depósito nos cubriría los seis peores meses del año de lluvia”, comenta.

El objetivo ahora es que el edificio se convierta en sede para una única empresa, tal y como se planteó en el momento de desarrollarlo, aunque arquitectónicamente el edificio tiene flexibilidad para poder dividirse en dos espacios independientes, que podrían ocupar dos compañías distintas.

Hotel de insectos en el edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat.

Hotel de insectos en el edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat. / Ricard Cugat

Sin embargo, Manel de Bes, director del departamento de Oficinas de Forcadell -la consultora inmobiliaria al cargo de la comercialización de Greenvia- asevera que, pese a que todavía hoy no hay ninguna oferta firme, por ahora no contemplan la posibilidad de que sea sede de dos empresas a la vez. “Sí que tenemos empresas interesadas, visitas y se mantiene la idea de un único cliente”, sostiene de Bes.

Una segunda fase pendiente

José Luis García también remarca que el edificio Greenvia cuenta con la certificación Leed Gold, uno de los estándares más prestigiosos para edificios sostenibles, y además de la certificación Well Gold, que valora la arquitectura con relación al bienestar y la salud de las personas. Sobre este último título, el responsable de la gestión del patrimonio de Fornesa&Sala, destaca que el inmueble está dotado de duchas, vestuarios, un parking para patinetes y bicis eléctricas -también con puntos de carga-, salas de lactancia y hasta una pista de pádel, ya montada, en la parte superior.

Con todo, aunque las oficinas todavía buscan quien las habite, hay una parte del edificio que ya cuentan con un cliente operando. Y es que Greenvia compagina espacios con la nueva gran superficie que Obramat ha abierto recientemente en L’Hospitalet. Sin embargo, el inmueble ya se ha edificado de modo que, a simple vista, parezcan dos proyectos independientes

Y es que mientras que Obramat ocupa la superficie de la planta baja -excepto la entrada de Greenvia- y tiene su entrada en la calle Ciències, el edificio Greenvia dispone de su superficie para oficinas y terrazas ajardinadas en los pisos superiores y su ‘hall’ en la Granvia de L’Hospitalet, de modo que cada espacio funciona por sí mismo.

Fachada del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat.

Fachada del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat. / Ricard Cugat

Además, García explica que todavía no han agotado toda la edificabilidad de los terrenos y que queda pendiente una segunda fase en la que se levantará otro edificio con 7.000 m². Con todo, dice que no hay fechas sobre la mesa para hacer realidad esta fase: “Pero primero necesitamos digerir todo esto”. 

Las obras

Aunque el presupuesto inicial de las obras era de 37 millones de euros, el coste final ha ascendido a 40 millones tras las subidas de precios de los materiales de construcción y la energía. No obstante, José Luis García señala que si el aumento de costes no ha ido más ha sido por el modelo de cooperación empresarial elegido para llevar a cabo la obra.

"En vez de ir a una licitación típica, que te requiere mucho tiempo porque necesitas un proyecto constructivo, lo que hicimos fue, con un proyecto básico, ir a una constructora de confianza y pedirle un ratio de costes y tiramos de confianza", explica el responsable de la gestión del patrimonio de Fornesa&Sala.

Una de las escaleras de acceso a las plantas de oficina del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat.

Una de las escaleras de acceso a las plantas de oficina del edificio Greenvia de L'Hospitalet de Llobregat. / Ricard Cugat

"No quiero que el arquitecto me haga un proyecto constructivo, que me sirve para licitar, pero me hace perder tiempo, y luego va a venir otra constructora con cuestiones idustriales y los detalles me los va a cambiar", añade García, quien remarca que para poder llevar a cabo un proyecto con esta fórmula es necesario cierto "grado de madurez" y confianza de todas las partes implicadas y dice que, en este caso acordaron de inicio con la constructora unos gastos generales, un beneficio industrial y unos costes indirectos.

De este modo, añade, cuando detectaban grandes subidas de precios "lo que hacíamos con este modelo colaborativo era a repensar el proyecto. Todos poniendo el foco en el proyecto. Eso nos ha permitido ahorrar que las subidas fueran más grandes", remarca.