Ir a contenido

MEDIO SIGLO DE UN TRIUNFO HISTÓRICO

Salomé: "Ahora Eurovisión me aburre"

"El año pasado estaba hasta el gorro de escuchar tanto despropósito y me marché a la cama", dice la catalana que ganó el festival en 1969

Carles Savalls

Salomé, en el Festival de Eurovisión, el 29 de marzo de 1969. 

Salomé, en el Festival de Eurovisión, el 29 de marzo de 1969.  / ARCHIVO

Entusiasmo en la grada; Laura Valenzuela no sabe cómo salir del entuerto, “este es un inesperado final”, asegura nerviosamente. Antes de empezar, ha preguntado a Clifford Brown, productor del certamen, qué pasaría si al término de las votaciones se producía un empate. “¡Eso nunca ha pasado y no pasará!”, le responde. Pero se equivoca. Con el público aún enfervorizado, la presentadora le pasa la pelota a Mister Brown; ¿quién ha ganado? Y éste le responde: “Efectivamente, hay cuatro ganadores exaequo”; España, Francia, Holanda y el Reino Unido.

Salomé, con el vestido de Pertegaz que lució en el festival. Pesaba 14 kilos y aún lo conserva. / ARCHIVO

Hoy se cumple medio siglo de aquella última victoria española en EurovisiónSalomé, álter ego artístico de Maria Rosa Marco, se imponía en certamen con ‘Vivo cantando', acompañada de los Valldemossa haciéndole los coros. La artista había sido designada internamente para representar a España en el festival. Un jurado de expertos la eligió entre 10 canciones. “Lo más difícil fue adaptarme al ‘Vivo cantando’, una canción que no era de mi estilo y que no tenía nada que ver con lo que yo hacía”, declara este jueves Salomé en una entrevista concedida a este diario.

Y es que, de haber dependido solo de ella, hubiera elegido ‘Palabras’. “Entiendo que no era una canción para el Festival; una composición muy bonita, un poco mística, pero me hicieron ver que para Eurovisión era mejor el ‘Vivo cantando’”. Y llega la cita eurovisiva, en el Teatro Real de Madrid, y “resulta que la mejor canción era la de Francia, ¡una balada!; ¡una preciosidad”. Pero, ¿mejor incluso que el ‘Vivo cantando’?; “¡Sí, hombre! ¡Por el amor de Dios!”, afirma la intérprete.

Con Rosón y Fraga

De aquel 29 de marzo, Salomé recuerda que ni ella ni la británica Lulu, otra de las ganadoras, no siguieron las votaciones. Mientras el público vibraba con los resultados, ellas estaban de cháchara con Juan José Rosón, director de TVE en la época, y Manuel Fraga, que por aquel entonces era ministro de Información y Turismo. Cuando se confirmó el cuádruple empate, tuvieron que buscarlas por todo el teatro para darles la noticia y pedirles que se prepararan, porque tenían que salir a recibir el premio y a volver a cantar. “Salí a quedar bien", detalla Salomé. "No me esperaba ganar; era demasiada suerte volver a conseguirlo al año siguiente” del histórico triunfo de Massiel con el ‘La, la, la’.

La victoria le abrió aún más puertas. Antes de Eurovisión, Salomé ya había ganado el Festival de la Canción del Mediterráneo con ‘Se’n va anar’ y ya era una estrella consagrada; “en América había trabajado mucho, pero el mercado de Europa lo tenía bastante cerrado. A raíz de ganar Eurovisión, me harté de hacer bolos en televisiones y de trabajar por todo el continente”. Grabó el ‘Vivo cantando’ en siete idiomas, incluidos el inglés, el francés, el italiano, el euskera y el serbocroata.

Salomé, con Jaime Bores, en una aparición televisiva en el 2010. / ARCHIVO

El vestido que lució durante la gala es todo un icono para los fans del Festival. Un modelo creado especialmente para la ocasión por Manuel Pertegaz. Lo guarda en su casa, “pero no lo puedo ni tocar. Está todo bordado sobre gasa; han pasado muchos años y por bien que lo conserve, alguna vez que lo he sacado, se rompe porque es delicadísimo”. El diseñador aragonés lo creó en azul turquesa expresamente; era un color que quedaba bien tanto para las pantallas que emitían el festival en color como para las que aún lo hacían en blanco y negro. De él colgaban centenares de pequeños canutillos de porcelana. Pesaba más de 14 kilos.

El "ridículo" triunfo de 'Toy'

Cuando le propusieron ir al Festival, no dudó un instante; “en aquel tiempo, Eurovisión era lo más. ¡Habría estado loca si hubiese dudado!”. Por el contrario, hoy a Salomé Eurovisión no le entusiasma. “No he dejado de verlo, lo veo a trompicones, porque hay cosas que ya no me gustan, ahora me aburre. La música no es en directo, toda es grabada. No hay decorados; solo una pantalla de luz y color, unos puchinelis por encima y ¡ya está! Es todo muy frío e impersonal. ¿Y las canciones?, pues no hay nada que te deje atónita de gusto…”. El año pasado, sin ir más lejos, “estaba hasta el gorro de escuchar tanto despropósito. No tenía ganas de perder el tiempo y me marché a la cama. ¡Madre de Dios cuando al día siguiente vi quién había ganado!”.

El tema ganador, el ‘Toy’ de la israelí Netta Barzilai le pareció “ridículo”. Y ¿qué le parece la propuesta española de este año?: “¡Que nos cojan confesados!”. No duda del carisma de Miki, pero se cuestiona: “¿Esto es un festival de simpatía o de canciones? Porque si es un festival de simpatía, iré yo otra vez, que soy muy graciosa y bastante simpática…”