Ir a contenido

¿Cuál de ellas llegará antes al Elíseo?

Eva Cantón

CARLA BRUNI

Turín, Italia, 48 años. Cantante y actriz.

"De izquierdista a 'ultrasarkozysta'"

Nunca ha ocultado que encontró en el Elíseo un medio más duro que el de las pasarelas. Carla Bruni no hizo muchas amistades políticas o mediáticas durante los cuatro años en los que ejerció de primera dama junto al enérgico Nicolas Sarkozy y ocupó innumerables portadas de papel cuché.

Tampoco parece entusiasmada, eso dice, con la posibilidad de volver a estar bajo otros focos que no sean los de un escenario. Mientras el candidato a las primarias de la derecha patea todos los platós de televisión haciendo campaña, Bruni guarda silencio.

Ni un tuit, ni un 'post' en Instagram, ningún comentario sobre los planes de su marido para sacar a Francia del marasmo. Solo usa las redes sociales para compartir momentos musicales con sus fans o mostrar fragmentos de su vida familiar.

Los últimos, las fotos del cumpleaños de su hija Giulia, la que tuvo con el expresidente francés hace cinco años. Sin embargo, durante la campaña electoral del 2012 Bruni recorrió toda Francia al lado de su marido, encadenando visitas a hospitales con mítines políticos. Llegó incluso a retrasar la salida de su último disco, 'Little french songs', para no alterar la agenda de Sarkozy, así que es solo cuestión de tiempo que entre de nuevo en acción. Su cuenta de Instagram tiene 42.000 seguidores.

Tras la derrota del 2012 frente a François Hollande, Bruni aplaudió que Sarkozy decidiera abandonar la política y oficiara de acompañante cargando la guitarra en sus galas o en las giras de promoción de sus álbumes.

Mientras el candidato patea platós haciendo campaña, ella guarda silencio

"Como mujer, no quiero que vuelva. Pero, claro, si me preguntas como ciudadana francesa…", respondió en el popular 'show' norteamericano de Ellen DeGeneres cuando se le preguntó por un eventual regreso de su marido a la jefatura del Estado. "Nunca le diría que no lo hiciera si es lo que realmente desea", añadió. Más tarde, cuando Sarkozy relanzó su carrera haciéndose con la presidencia del partido conservador, la revista 'París Match' presentaba a Bruni como uno de sus principales activos en el camino de vuelta al Elíseo.

La exmodelo, de 48 años, se casó con Sarkozy febrero del 2008, cuatro meses después de una cena en la que conoció al presidente, recién divorciado de su anterior esposa, Cécila Attias.

Un año antes, la italiana no pudo votar en las presidenciales porque aún no era ciudadana francesa, aunque lo habría hecho por su rival, Ségolène Royal, según confesaría luego ella misma. Desde entonces ha pasado de ser "epidérmicamente de izquierdas", como dijo en el diario 'Libération', a ser "ultrasarkozysta".

ISABELLE JUPPÉ

Saint Lô, Francia, 55 años. Periodista y escritora.

"Una estudiosa del mundo digital"

Uno de los numerosos actos de la campaña en la que está embarcado el exministro Alain Juppé tuvo como escenario Burdeos, la ciudad de la que es alcalde. El tema del debate fue la igualdad entre hombres y mujeres, uno de los pilares de su ya famoso lema, "la identidad feliz", con el que pretende devolver la esperanza a una Francia desnortada. 

Juppé agarró el micrófono rodeado de unas 200 mujeres, integrantes de los comités femeninos de apoyo al candidato de la derecha en las primarias del partido.Una de ellas animó la velada. Su nombre: Isabelle Juppé

Hasta ahora poco expuesta a los focos mediáticos, la esposa del favorito en la carrera hacia el Elíseo empieza a dejarse ver con mayor frecuencia al lado de su marido. En política nada es azaroso. Los electores escudriñan también el perfil de las potenciales primeras damas. 

Escritora y antigua periodista, Isabelle Juppé, de 55 años, es directora delegada de desarrollo sostenible en la empresa Lagardère, donde entró a trabajar en el 2000 para encargarse del impacto de internet en los medios. En el 2007 se publicó el último de los cuatro libros que ha escrito y que lleva por título 'La mujer digital'

Todo apunta a que será un pilar fundamental en la campaña de su marido, con el que se casó en segundas nupcias en 1993. "Isabelle estará a mi lado durante esta batalla. La necesito", confesaba Juppé a sus colaboradores la pasada primavera.

Poco expuesta a los focos hasta ahora, ha empezado a dejarse ver

Isabelle Legrand-Bodin también estuvo a su lado cuando en 1995 Juppé entró en el Palacio de Matignon como primer ministro del presidente Jacques Chirac, un puesto que abandonaría dos años después. Luego la pareja compartió tiempos difíciles. 

El político conservador fue condenado en el 2004 a un año de inhabilitación para ocupar cargos públicos por su implicación en un caso de corrupción que salpicó a Chirac durante su paso por la alcaldía de París. 

Los Juppé desaparecieron de la escena pública francesa para instalarse en Montreal con su hija común, Clara, que tiene ahora 18 años. Sin embargo, el exilio político en Canadá lo vivió Isabelle Juppé como uno de los más felices de su vida. 

De apariencia relajada, la esposa del candidato conservador divide su tiempo entre París, donde trabaja, y Burdeos, el cuartel general de su marido. Alain Juppé, poco amigo de recibir consejos de su esposa, ha admitido que es muy intuitiva y que la mayoría de las veces tiene razón. Está por ver si una mayor presencia de Isabelle  en la arena política contribuye a limar la imagen de hombre frío, distante e incluso antipático que arrastra su marido.