Abro hilo

La derecha pide en las redes una estatua para Puigdemont

La negociación de la investidura, el retorno de un dúo de cómicos genial y la gala del Balón de Oro centran el interés semanal

Reunión de Puigdemont con la dirección de Junts

Reunión de Puigdemont con la dirección de Junts / François Walschaerts / AFP

Daniel G. Sastre

Daniel G. Sastre

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Elogios inesperados

Las últimas jornadas de la negociación de la amnistía para los independentistas catalanes han dejado en la derecha una sensación de que de que las cesiones de Pedro Sánchez no tienen fin, y de que la victoria soberanista es total. Según esa versión, entre todos los triunfadores se alzaría uno principalísimo: Carles Puigdemont, el mismo que lleva seis años en Bélgica toreando a los jueces españoles tras haber cogido carretera y manta justo después de hacer como que proclamaba la independencia.

Entre el desprecio hacia Sánchez y hacia el expresidente de la Generalitat se cuelan algunas muestras de sincera admiración por la habilidad negociadora que, a ojos de esta gente, tiene Puigdemont. "Imposible no tener en altísima estima a Puigdemont en tanto a esa máquina perfecta que es negociando y destapando la basura absoluta que son el resto de políticos que dicen representar a los ciudadanos", dice @ex_emprendedor en X. "Puigdemont se la va a jugar a que el PSOE, después de mostrar todas las cartas, no puede permitirse una repetición de elecciones. Les va a pedir la luna, y el PSOE tendrá que aceptar", vaticina @JongoCervantes.

Dentro de estos súbitos admiradores de Puigdemont ha aparecido en los últimos días el subgénero de los que están seguros de que la negociación entre el Gobierno y los independentistas culminará cuando se erija una estatua del expresident. Dos ejemplos: "Están a punto de pedir alguna Champions para el Barça, la desaparición del Espanyol, esta liga para el Girona, Laura Borràs vicepresidenta del gobierno y una estatua de Puigdemont en Sol", afirma @victormeendeez. "Creo que Puigdemont pide una estatua ecuestre suya en cada municipio español. Y que cada vez que pase un ciudadano delante de ella, le haga tres genuflexiones completas. Sánchez dice que con dos ya vale", añade @Clachica2La. La política provoca a veces elogios inesperados.

El secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y el expresident, Carles Puigdemont, durante una reunión en Bruselas.

El secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y el expresident, Carles Puigdemont, durante una reunión en Bruselas. / PSOE

El regreso de Pantomima Full

Hacía más de cuatro meses que una de las más graciosas parejas de humoristas de España, los Pantomima Full, no deleitaban a sus seguidores con una de sus videohistorias. Estas piezas, de apenas un minuto de duración, se han integrado en la rutina de los viernes de muchos usuarios de Instagram o de X: nada más levantarse, hay que ver el vídeo de los Pantomima. Ellos, Rober Bodegas y Alberto Casado, han conseguido crear un formato con el que, con declaraciones a cámara y frases sobreimpresionadas, cada semana catalogan y atacan, con ironía y sin piedad, a un personaje de la comedia humana del siglo XXI.

El último vídeo, del 23 de junio, se burlaba de las bodas modernas, una competición de popularidad en la que acaba ganando, como en casi todos los ámbitos, el que tiene más dinero. El 'sketch' del pasado viernes reflexionaba acerca de los jóvenes que no conciben pasar un verano lejos del sudeste asiático, o de cualquier otro destino exótico, en los que juegan a hacer el 'hippie'. El resto del año, claro, se alojan en la residencia con piscina familiar, habitualmente propiedad de quien acaba también financiando sus escapadas estivales. En el vídeo del viernes, como siempre pasa con Pantomima Full, había varios hallazgos lingüísticos desternillantes: "Turrista" por turista, "Ko Loniza" como si ese fuera el nombre de una isla tailandesa o "Muchileuro" en vez de mochilero.

En esta ocasión es Alberto Casado quien protagoniza en solitario la sucesión de imágenes. Lo hace vestido con el atuendo típico de esta clase de especímenes -sudadera con capucha, pantalones holgados a media pierna, chanclas, todo ello a buen seguro carísimo-, y añade un detalle de humor negro que no ha pasado desapercibido: una peluca rubia con mechas, muy reconocible para quien siguiera la crónica de sucesos en España el pasado verano. No es de extrañar que, el viernes, el nombre de Daniel Sancho fuera 'trending topic' en las redes sociales.

Pantomima Full

Pantomima Full / X

El mal perder de Francia

En la gala de entrega del Balón de Oro, que este año premió por octava vez la excelencia futbolística de Leo Messi y por primera vez la de Aitana Bonmatí, se otorgan otros galardones secundarios que, en ocasiones, roban protagonismo por algún motivo a los principales. Es lo que sucedió el pasado lunes con el trofeo Yashin que se llevó Emiliano 'Dibu' Martínez, el portero que fue clave para que la selección argentina ganara el último Mundial.

Lo fue sobre todo porque el 'Dibu', cuando la final entre Argentina y Francia ya iba por el tiempo de descuento de la segunda parte de la prórroga, y con un marcador de tres a tres, hizo una parada colosal a un disparo seco y colocado de Kolo Muani. Esa intervención, comparable en dificultad e importancia a la de Iker Casillas a tiro de Arjen Robben en la final de 2010, aún escuece en Francia, y la gala de entrega del Balón de Oro se celebraba en París. Quedó claro cuando se proyectaron en las pantallas de la gala las imágenes de los méritos que había hecho Martínez para llevarse el premio a mejor portero del año sobresalieron las de esa parada a Kolo Muani.

En cuanto aparecieron, el auditorio, mayoritariamente francés, empezó a emitir gemidos y abucheos. Y entonces, y como prueba de que aún existen algunas profesiones que no corren riesgo por la irrupción de la inteligencia artificial, el realizador televisivo tuvo el acierto de buscar con la cámara a Didier Deschamps (entrenador de Francia) y Kylian Mbappé, máxima estrella de la selección gala. Las caras de ambos eran un poema, aunque por decoro ellos no silbaron como muchos de sus compatriotas. Cuando 'Dibu' Martínez empezó a hablar para agradecer el premio, volvieron las protestas, hasta el punto de que el exfutbolista Didier Drogba, que ejercía de presentador, tuvo que pedir silencio por "respeto deportivo".

Emiliano Martinez con su mujer Amanda Martinez.

Emiliano Martinez con su mujer Amanda Martinez. / Europa Press