Escondido en un cobertizo

Un Porsche abandonado durante 30 años se vende por 2,3 millones de euros

El mítico ejemplar, el número 79 de una serie exclusiva de 90, se ha subastado sin restaurar y sin depósito de combustible

El Porsche 550 Spyder subastado por Gooding & Company.

El Porsche 550 Spyder subastado por Gooding & Company. / Gooding & Company

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Alba Casanovas Torre
Alba Casanovas Torre

Periodista

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Estuvo tres años en el mercado y su producción fue limitada y exclusiva: solo se fabricaron 90 ejemplares. Quizás por eso el Porsche 550 Spyder mantiene intacta la mística y el deseo. Biplaza y sin techo, con unas líneas aerodinámicas muy llamativas para la década de los años cincuenta del siglo pasado, causó tanta sensación que hasta el actor James Dean puso un ojo sobre ese bólido legendario. Pagó por uno 7.000 dólares y le puso el nombre de 'Pequeño bastardo'. Le duró poco: con él se estrelló y se mató en 1955. Pero no solo ese deportivo tiene una historia. Puede que el siguiente relato no sea de cine, pero es asombroso: el pasado 3 de septiembre en Londres se subastó un Porsche 550 que estuvo abandonado en un cobertizo durante más de 30 años. Se vendió sin restaurar, en el mismo estado que su dueño, que no ha querido revelar su identidad ni el lugar del hallazgo, lo encontró. Normal que quiera mantener el anonimato: se ha embolsado 2,3 millones de euros.

Poco se sabe de este Porsche. Impoluto de fábrica, con el número de serie 550-0079, se le entregó en 1956 al piloto suizo Heinz Schiller. Su trayectoria en las pistas fue más que discreta. Tampoco valoró tener en el garaje una joya al alcance de muy pocos: dos años después, lo vendió a su colega y compatriota Edouard Margairaz.

Una joya manoseada

El bólido, que originalmente era de color rojo brillante con cuadros blancos y vinilos beiges, siguió pasando de manos. Lo condujo el experto en carreras de resistencia Jo Siffert y el primer registro oficial del vehículo en una competición fue en Monza con un desconocido al volante, Werner Brändli. Desde mediados de 1958 hasta 1973, nada se supo del coche. Entonces, en la localidad alemana de Essen, lo compró Heribert Küke, especialista en la marca de automóviles deportivos de lujo.

Interior del Porsche 550 Spyder de 1956 subastado por Gooding & Company el 3 de septiembre de 2022.

/ Gooding & Company

La casa de subastas Gooding & Company, encargada de la venta del vehículo, explicó que el último dueño heredó el 0079. Un familiar, que además era un coleccionista privado con sede en el Reino Unido, se lo había comprado a Küke en 1982.

La última vez que salió a las pistas fue en agosto de 1989 en el exigente circuito de Nürburgring, en Alemania. Después de más de tres décadas de acción, alguien, no se sabe quién, lo guardó en un cobertizo. Con el tiempo, quedó en el olvido y abandonado, como si fuera un tesoro oculto.

Cambio de motor y de estética

El bólido ya no es rojo, sino plateado. De hecho, a simple vista nadie diría que es un 550 Spyder porque parte de la carrocería es de un Porsche RS60 de los años sesenta del siglo pasado. Además de los cambios estéticos, tampoco ruge con el motor original: el de 1.5 litros, 110 CV y cuatro velocidades fue reemplazado por un 1.7 de cuatro cilindros y doble árbol de levas. Por todo ello, Gooding & Company estimó el valor del automóvil entre 1,5 y 2,1 millones de euros.

La subasta tampoco fue un hecho menor. Tuvo lugar en el marco de 'The Concours of Elegance at Hampton Court Palace' de Londres, un evento que cada año muestra y vende una selección de los coches más excepcionales del mundo.

El Porsche 550 Spyder con número de serie 0079

/ Gooding & Company

No arranca (todavía)

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Algo tendrá el número 79 porque un Porsche 550 Spyder en perfecto estado de conservación se vende fácilmente por encima de los 4,5 millones de euros. Hay otro qué: el buga no arranca. No, de momento. Como se ha subastado tal y como se encontró, no tiene depósito de combustible ni carburadores.

El nuevo propietario tendrá que invertir más dinero si quiere sacar a la bestia de la oscuridad o, por contra, esconderlo otros 30 años. Sea como fuere, no solo el 0055 'Pequeño bastardo' de Dean tiene una historia. La cápsula del tiempo del 0079 se ha abierto y cuenta otro relato. Más allá de haber costado 2,3 millones de euros para no poder apretar el acelerador ni hacerlo rugir.