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Personajes con historia

Steve Irwin: Así murió el extravagante 'cazador de cocodrilos'

El rubio y risueño zoólogo australiano Steve Irwin habría cumplido hoy 57 años

Luis Neyra/El Periódico

Steve Irwin posa con un cocodrilo en el zoo de San Francisco.

Steve Irwin posa con un cocodrilo en el zoo de San Francisco. / AFP / JUSTIN SULLIVAN

Tenía 44 años Steve Irwin cuando murió.  Fue en septiembre del 2006 y la causa de su deceso fue la cereza de su extravagante y arriesgada profesión: 'cazador' de cocodrilos.

Pero irónicamente no fue este peligroso reptil el que lo alejó de este mundo. Murió cuando la púa de la cola de una raya le atravesó el corazón mientras filmaba un documental en Port Douglas, en Queensland, al norte de Australia, su país de origen.

¿Qué causó el ataque de la criatura marina? En ese momento, su mánager Port Douglas contó que Irwin se subió arriba del animal y la cola de esta le dio sobre el pecho y le hizo un agujero en el corazón.

Un helicóptero trasladó rápidamente a los paramédicos hasta las islas cercanas Low Isles, donde Irwin fue llevado para ser atendido. Pero el zoólogo murió antes de que llegara la ayuda médica.

 "Ya estaba bastante claro que tenía heridas que no le permitirían sobrevivir", comentó el doctor Ed O'Loughlin, que atendió a Steve Irwin.

La muerte de Irwin fue probablemente el tercer caso fatal que se registró en el 2006 en Australia. En un primer momento se dijo que el veneno de la raya lo mató, pero los especialistas señalaron que no es mortal, solo provoca un fuerte dolor, aunque el aguijón es capaz de causar horribles lesiones como un cuchillo o una bayoneta.

Criado entre cocodrilos

Si no fuera por la letal estocada, ahora mismo este rubio y risueño zoólogo australiano estaría apagando 57 velas. Google, de hecho, le rinde hoy homenaje con un doodle interactivo.

Doodle de Google dedicado a Steve Irwin

Doodle de Google dedicado a Steve Irwin.

No es casualidad que a Irwin le gustaran los cocodrilos. Pasó su infancia entre ellos, a los que atrapaba para llevarlos a la granja de su padre, la que después pasó a administrar en 1991 y llamó "Zoológico Australia".

Irwin, que se hizo famoso por su habilidad para desafiar a animales salvajes, como cocodrilos y serpientes, conoció a su esposa estadounidense Terri, en el zoológico y el comienzo de su luna de miel -que pasaron atrapando cocodrilos- fue la base de su primer documental 'El Cazacocodrilos'.

Steve Irwin, en un espectáculo en su zoo de Brisbane (Australia) en el 2004. / AP / channel 7

El extravagante zoólogo creó cierta polémica cuando en una de sus atrevidas acciones dio de comer a un gigantesco cocodrilo mientras llevaba a su bebé recién nacido en brazos.

Steve Irwin conquistó a la audiencia

'El Cazacocodrilos' lo lanzó a la fama al ser transmitida inicialmente en Estados Unidos y en el Reino Unido y llegar a 130 países más, alcanzando la envidiable audiencia de 500 millones de televidentes. A muchos de los televidentes les gustaba cómo, de forma fresca y eufórica, Irwin presentaba su programa. No hay que dejar de mencionar su popular expresión “caray”.

El canal americano de satélite y cable Animal Planet finalizó 'El cazador de cocodrilos' con un capítulo llamado 'Las aventuras finales de Steve'. El último episodio se extendió por tres horas con material de Irwin alrededor de todo el mundo, incluyendo el Himalaya, el río Yangtsé, Borneo y el Parque nacional Kruger (Sudáfrica).

Estrella de Animal Planet

Irwin también protagonizó otros documentales de Animal Planet, incluyendo 'Croc Files',​ 'El diario del cazador de cocodrilos', y 'Veterinarios de nuevas razas'.

Durante una entrevista en enero del 2006 en 'The Tonight Show' con Jay Leno, Irwin anunció que Discovery Kids haría un programa para su hija, Bindi Sue Irwin, un proyecto que vio la luz después de su muerte como la serie llamada 'Las aventuras de Bindi'.

Impacto mundial de su muerte

La muerte de Irwin impactó a varios líderes mundiales, naturalistas y humildes australianos que lo calificaron como un "buen tipo".

El naturalista y documentalista británico David Bellamy describió a Irwin como un gran actor y un excelente estudioso de la historia natural.