Escándalo en el RCDE Stadium

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Invasión de ultras para echar al Barcelona del césped

Invasión de ultras para echar al Barcelona del césped / JOSEP LAGO/AFP

Raúl Paniagua

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Las imágenes de la invasión de un centenar de ultras en el RCDE Stadium durante la celebración del Barça han dado la vuelta al mundo. Nadie esperaba una respuesta así de los hinchas, que irrumpieron con rabia en el estadio mientras los azulgranas hacían un corrillo para festejar el título de Liga.

Los jugadores de Xavi Hérnandez tuvieron que huir corriendo hacia el túnel de vestuarios, donde también se vivieron algunas escenas tensas, con Busquets y Araujo encarándose con los radicales. Fue un bochorno que puso punto final a una noche feliz para el Barça y negra para el Espanyol. Ahora falta conocer las consecuencias de un episodio vergonzoso. 

¿Hubo provocación del Barça?

Poco después de la invasión todas las partes implicadas condenaron los hechos. Tanto Xavi como Luis García aseguraron que la violencia no tiene cabida en el fútbol y no quisieron ir más allá en la polémica. “No lo he visto. Era el momento de entrar adentro, no estábamos en casa. Es normal que lo quisiéramos celebrar porque es un trabajo que empezamos en julio”, apuntó el técnico azulgrana. Joan Laporta, mientras, restó trascendencia a los hechos y confirmó en TV3 que el Barça no denunciará nada al considerarlo un asunto interno del Espanyol.

Este lunes, sin embargo, se han producido reacciones criticando la actitud de los campeones. El más contundente ha sido Joan Collet, el expresidente del Espanyol. “Fue una provocación por todo lo que ocurrió antes, por todo lo que se acordó y por todo lo que pasó después. Lo reconoció el mismo Xavi, que apuntó que probablemente no deberían haberlo hecho. La gente del Espanyol no dijo nada. Yo estaba en el campo, incluso los jugadores de nuestro equipo se quedaron en el campo aplaudiendo. ¿A cuento de qué venía hacer un corro en nuestro estadio? La segunda parte de la celebración fue una provocación”, ha afirmado el exdirigente perico en RAC1.

¿Se siguieron los consejos de los Mossos?

Desde el ámbito blanquiazul se considera que el Barça fue demasiado lejos en su celebración del título de Liga. Incluso se apunta a un protocolo acordado para que los festejos no fueran más allá de los clásicos abrazos y momentos de euforia después del pitido final. Esa era la idea que, en principio se había pactado entre los clubs y los Mossos, que investigan la invasión "por infracción de la ley del deporte y por desórdenes públicos y daños".

La policía catalana pactó con el Barça que no habría una celebración prolongada sobre el césped, pero los jugadores formaron el corro en el centro del campo, lo que no era recomendable para la seguridad pública. Todo acabó con la invasión de los ultras y un tremendo caos cuando las fuerzas de seguridad estaban más pendientes de proteger el palco.

Por otro lado, la ADN Sindical, que representa al sector de la seguridad privada de Catalunya, exigió este lunes explicaciones a los Mossos d'Esquadra por lo que consideran el "abandono por ausencia" de los Mossos d'Esquadra en una segunda línea de contención necesaria ante la invasión del campo.

¿Denunciará la LaLiga a los ultras?

Aunque De Burgos Bengoetxea no recogió la invasión en el acta al no estar presente (ya estaba en los vestuarios), LaLiga no pasará por alto el escándalo. La patronal emitió este lunes un comunicado muy claro con tres puntos.

En el primero afirma que ha analizado todas las imágenes en colaboración con el Espanyol; en el segundo asegura que identificará a todos los responsables para impedirles volver a los estadios; y en el último aclara que denunciará los hechos ante los organismos competentes. 

Entre los hinchas, estaba Yago Darnell, que era número nueve en la lista del PP en Sant Joan Despí. El joven, que tiró una cámara de TV, renunció este lunes a formar parte de la candidatura y cerró todas las redes sociales.

¿Cerrarán el estadio blanquiazul?

El Espanyol se asoma ahora a un escenario complicado. Las sanciones dependerán de los informes redactados por el director de partido de LaLiga y de los Mossos d’Esquadra, así como del grado de gravedad que se acabe asignando. La multa económica será inevitable, pero no pueden descartarse castigos ejemplarse que afecten incluso a los partidos contra el Atlético y el Almería, las últimas citas en casa de la Liga. 

El artículo 15 del Código Disciplinario de la RFEF recoge la "celebración de partidos a puerta cerrada" y la "clausura total o parcial del recinto deportivo" como castigo por situaciones donde "se altere el orden, se menoscabe o ponga en peligro la integridad física de los árbitros, jugadores, técnicos o personas en general".

Si la infracción se considera muy grave, que parece lo más probable, el Espanyol se expone a una sanción de 18.001 a 90.000 euros además de la "clausura total del recinto deportivo por un período que abarque desde un partido hasta una temporada". El castigo podría quedar reducido al cierre parcial de la grada de animación, desde donde saltaron los hinchas.

Si el incidente se tipifica como grave, se castigaría con la "clausura parcial de las instalaciones deportivas por un partido, apercibiéndole con la clausura total en caso de reincidencia". El Comité de Competición y la Comisión Antiviolencia acabarán decidiendo. La decisión podría darse este mismo miércoles, pero es probable que la resolución del expediente se dilate (existe un mes de plazo), por lo que la sanción se cumpliría la próxima temporada.

La Dirección General de Administración de la Seguridad, dependiente de la Conselleria de Interior, también podría sancionar con hasta 600.000 euros al Espanyol si considera que hubo fallos en la seguridad privada.